Las heridas que no cicatrizan en la Reserva Forestal Malleco: ¿Cómo un lugar tan lindo esconde tanto sufrimiento?

Por Javier Pineda Olcay

No queda nada, nada” – señala Juan Manuel, trabajador de CONAF, mientras muestra el armario vacío en el cual descansaban documentos históricos del Sitio de Memoria de la Masacre de Mulchén. 

Pero ¿cómo es posible, si ustedes nos dijeron que no había daño y recibieron conforme la documentación?” – le replica Marina Rubilar, acompañada por su madre Flor Montecinos, hija y viuda de José Lorenzo Rubilar, detenido desaparecido y trabajador de la Reserva Forestal Malleco.

Hace días la Agrupación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Mulchén en conjunto a autoridades ancestrales del pueblo mapuche, una funcionaria regional del Consejo de Monumentos Nacionales y el investigador del Sitio de Memoria, planificaban un viaje al Sitio de Memoria para salvaguardar la documentación debido a las intensas últimas semanas. Este objetivo pareciera no haberse logrado.

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Los militares se han apostado en las pasarelas de la carretera 5 sur: Pailahueque, Chamichaco, Quecheregua y Pidima, todas previas a llegar a Collipulli. Si durante más de un año la justificación para la presencia militar en Wallmapu fue la pandemia, esta vez la justificación es un estado de excepción constitucional de emergencia decretado por el Gobierno de Sebastián Piñera para desplegar a las Fuerzas Armadas en las provincias de Biobío, Arauco, Malleco y Cautín. El despliegue comenzó el martes y ya estamos a viernes 15 de octubre de 2021.

En Collipulli tomamos el camino a Curaco. Desde los llanos de Kilapan avanzamos hacia la Reserva Forestal Malleco, la cual abre las puertas a la Cordillera de Los Andes. Por la carretera nos encontramos con grandes molinos de viento, que no eran los gigantes de Don Quijote, sin las aspas del Parque Eólico Malleco. Nos encontramos con un corte de ruta, que no era por comunidades mapuche, sino por un camión de las forestales que se encontraba “cosechando” los eucaliptos.

Por los 70 kilómetros de camino conversamos con Marina Rubilar, vocera de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Mulchén y su madre, Flor Montecinos. Esta Agrupación reúne a los familiares de los 18 detenidos desaparecidos de la Masacre de Mulchén, 13 de los cuales eran trabajadores de la CONAF, mientras que el resto eran campesinos de los sectores de El Morro, Fundo Carmen y Maitenes y Fundo Pemehue.

El 5 de octubre de 1973 comenzaron a ser secuestrados desde sus casas en El Morro; el 6 de octubre desde el Fundo Carmen y Maitenes y el 7 de octubre desde Pemehue, afectando a las familias Rubilar Gutiérrez, Albornoz González y Godoy. La caravana de la muerte era integrada por funcionarios de Carabineros de Mulchén y por los latifundistas de la zona que buscaban venganza, luego de verse afectados por la organización sindical y rebeldía que se registraba por quienes serían luego desaparecidos.

Esta es la razón del ensañamiento contra Guillermo Albornoz González, a quien se sindica como el dirigente de este grupo de trabajadores al interior de la CONAF y contra quien se vuelca todo el odio, siendo torturado brutalmente en la casa de administración de la Reserva Nacional Malleco, ubicada en el sector Los Guindos, administrada por la CONAF.

Esta masacre se repitió en otras zonas del país, como en Laja y San Rosendo, Santa Bárbara, Quilaco, Liquiñe, entre tantas otras zonas. Sobre la sangre derramada se construyó un sistema de explotación forestal.

El camino que han recorrido las familias de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos no ha sido fácil. Sólo en el año 2017 se declaró este lugar como Sitio de Memoria, quedando afectadas un polígono de 22 hectáreas que comprende el Sendero Árbol de la Memoria y la Casa de Administración de la Reserva Nacional Malleco. Tiene la particularidad de ser un Sitio de Memoria birregional, pues al comprender territorio a los dos bordes del Río Renaico, un sector se encuentra en la comuna de Mulchén, Región del Biobío, y el otro en la comuna de Collipulli, Región de La Araucanía.

Dada la reciente declaración, se encontraba con varios proyectos pendientes, que incluían el desarrollo de un proyecto museográfico, la construcción de infraestructura para el Sitio de Memoria y el monumento a los detenidos desaparecidos, como también un proyecto de preservación, registro y puesta en valor de los archivos de la memoria en Derechos Humanos en el Valle de Pemehue, los cuales son parte del Sitio de Memoria. Entre esos archivos y documentos existían registro de las funciones y labores desarrolladas por los trabajadores de CONAF detenidos desaparecidos, libros de asistencia, entrega de materiales, entre otros valiosos registros. En este último proyecto se encontraba trabajando el antropólogo Alexis Rojas, quien también nos acompañó.

El motivo de este viaje, organizado desde hace días, era concurrir en compañía de una funcionaria del Consejo de Monumentos Nacionales para salvaguardar la documentación del sitio de memoria y trasladarlo a un lugar seguro, debido a la inestabilidad de la zona y la pérdida de la administración de CONAF en las últimas semanas.

Marina y Flor se muestran apesumbradas, con justa razón. El miércoles 13 de octubre por la tarde recibieron un llamado por la CONAF informando que habían recuperado la administración de la Casa, que habían concurrido a la entrega y comprobaron que todo estaba en excelentes condiciones, incluyendo la documentación. Esta información fue ratificada por el propio Jefe del Departamento de Áreas Silvestres Protegidas de la CONAF Araucanía, Ricardo Crisóstomo, en reunión del día jueves 14 de octubre a las 09:00 horas. En dicha ocasión, este personaje también les comentó que deseaba ir a retirar la documentación del Sitio de Memoria, pero desde la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos le dijeron que no moviera ningún papel sin la presencia de una persona del Consejo de Monumentos Nacionales y del antropólogo Alexis Rojas, quien conocía el detalle de la documentación.

A las 11:30 horas de la mañana, una hora después de finalizada la reunión virtual, reciben un nuevo llamado desde la Administración de la Reserva Nacional Malleco: la documentación ya no estaba.

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La Reserva Forestal Malleco tiene su historia. El 30 de septiembre de 1907, fue declarada como la primera Reserva Forestal de Chile y de América Latina. El objetivo de ello era proteger y controlar la explotación maderera de la zona, que se desarrollaba sin control alguno y que había provocado la deforestación de árboles centenarios en la zona del Biobío, luego de la invasión del Estado de Chile a Wallmapu.

Esta Reserva tenía un área superior a las 30.000 hectáreas, incluyendo zonas desde el norte del Río Renaico hasta todo lo que hoy conocemos como Parque Nacional Tolhuaca, el cual sería creado en los años 30.

El formato de administración de esta Reserva fue a través de la entrega de concesiones a los denominados “colonos”, quienes eran personas de pueblos aledaños como Mulchén, Collipulli y Angol, aunque también algunos de ellos provenían del extranjero y fueron los que rápidamente extendieron sus áreas. A estos les fueron entregadas más de 6 mil hectáreas. Al no existir caminos, la explotación maderera era trasladada por el Río Renaico, el cual se encontraba al poniente con el Río Biobío, teniendo como punto de llegada Concepción.

Durante finales de los años 60, producto de la política de promoción popular, y durante la Unidad Popular se incentivó la organización de estos sectores, conformándose organización de trabajadores forestales y agrarios del sector. Asimismo, parte de estas tierras fueron intervenidas por la Corporación de Reforma Agraria (CORA), siendo entregados a la Corporación Nacional Forestal (CONAF) para su administración. Muchos trabajadores y campesinos de la zona se incorporaron a trabajar en ésta, abandonando la explotación que sufrían por parte de latifundistas de la zona.

El Golpe de Estado puso fin a esa experiencia y los latifundistas cobraron venganza. Semanas de producido el golpe, como ya hemos relatado, fueron en búsqueda de aquellos trabajadores organizados. La tortura y el exterminio que azotó a distintas zonas campesinas de Chile también se vivió en Mulchén y en la Reserva Forestal Malleco.

Siete u ocho cuerpos de los trabajadores de la CONAF fueron enterrados al norte del Río Renaico, siendo llevados desde el sector de Los Guindos hasta una fosa que hicieron cavar a los propios trabajadores, para luego ser ejecutados y dejar sus cuerpos allí. Días después de la ejecución, que algunos familiares aún recuerdan auditivamente, sus familias encontraron un sitio donde la tierra se encontraba removida. Enterraron colihues, los cuales salieron con hedor a putrefacción. Esta señal les permitió concluir que los cuerpos de sus padres, esposos, hijos, se encontraban allí, transformándose en el lugar donde homenajeaban y recordaban a sus muertos.

La brutalidad de la dictadura y la violencia de los latifundistas impidió que realizaran cualquier exhumación o exigieran justicia durante esos años. En las familias seguía el miedo, pues muchas fueron amenazadas de que correrían igual suerte si “molestaban”.

No suficiente con lo anterior, el daño seguiría. En 1978, con la denomina “Operación Retiro de Televisores” los cuerpos fueron retirados por militares, para ser llevados a la Escuela de Caballería de Los Ángeles, donde serían incinerados. El Ejército de Chile recurrió a las mismas prácticas de los nazis para hacer desaparecer los cuerpos.

Otros detenidos desaparecidos tendrían un tratamiento distinto. Luego de ser torturados, en lugar de ser fusilados y enterrados, fueron lanzados al río Renaico. Días posteriores algunos campesinos descubrieron sus cuerpos al darse cuenta que estaban siendo alimento de sus animales.

Casi 50 años después aún no hay justicia. Los procesos penales han condenado a 15 años a los Carabineros en retiro de apellidos Alcate, Guzmán e Higueras, pero está prisión aún no es efectiva, pues se está a la espera de que la Corte Suprema ratifique las sentencias. Ningún civil ha sido condenado, a pesar de ser los instigadores de las torturas y asesinatos. La impunidad biológica avanza a paso agigantado, liberando a algunos responsables.

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El 12 de agosto de 2021, integrantes de la comunidad Rodrigo Melinao Lican de Pailahueque y de la comunidad Motrulo Che de Pemehue, hicieron ingreso a la Reserva Nacional Malleco, reivindicándolo como territorio mapuche en recuperación. Construyeron una ruka a metros de la casa de administración, donde hasta el día de hoy se puede apreciar un lienzo que dice “Fuera CONAF del territorio mapuche. Recuperar nuestras tierras no es terrorismo”.

Esta recuperación territorial, vigente hasta el día de hoy, tiene por objetivo preservar la Reserva, bajo una perspectiva del Itrofill Mogen y del Küme Mogen, la cual respeta a todas las vidas que son parte del ecosistema, en un vínculo complementario y de interdependencia entre la naturaleza y las personas para lograr un buen vivir.

A diferencia del mensaje a CONAF, las comunidades Rodrigo Melinao Lican y Motrulo Che respetaron el Sitio Histórico Matanza de Mulchén: Fundo Carmen y Matines, decidiendo no ocupar sus la Casa de Administración. Más aún, establecieron contacto directo con la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Mulchén, invitándoles a un llellipun, ceremonia mapuche, que se celebró el día 2 de octubre, donde ratificaron el respeto mutuo entre el pueblo chileno y el pueblo mapuche.

Esta buena relación no se dio con otra organización mapuche, la Alianza Territorial Mapuche (ATM), que también ingresó a la Reserva Nacional Malleco, con fecha 26 de septiembre de 2021, haciendo ocupación de la Casa de Administración de la Reserva, donde se encuentra ubicado el Sitio de Memoria y su documentación.

El 6 de octubre, mediante un video publicado en Facebook, se anuncia que la Resistencia Territorial Mapuche desplegará su autodefensa armada para repeler cualquier intento de desalojo por parte de las Fuerzas Policiales.

El 12 de octubre, el gobierno de Sebastián Piñera decretó el estado de excepción constitucional en Wallmapu, incluyendo tanto a las comunas de Mulchén como de Collipulli, donde se encuentra la Reserva Nacional Malleco. Ante ello, el miércoles 13 de octubre de 2021, la Alianza Territorial Mapuche abandonó la ocupación del sitio de memoria.

Ese mismo día, hicieron entrega de la Casa de Administración a la CONAF, quienes aseguraron a la Agrupación de Familiares de DD.DD que todo estaba en orden, incluyendo la documentación. Por su parte, antes que le comunicaran esta noticia, la Agrupación de Familiares solicitó que CONAF y el Gobierno no utilizaran ni Carabineros ni al Ejército para desalojarles. 

A pesar de lo anterior, el jueves la información por parte de CONAF cambiaría: ya no estaban los documentos del Sitio de Memoria.

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Al arribar el día viernes a la Casa de Administración de CONAF, sede declarada Monumento Nacional, nos recibe Mario Higueras, funcionario de CONAF, administrador de la Reserva Malleco. Estaba totalmente ofuscado y con prepotencia interpelaba a las autoridades ancestrales mapuche que habían asistido acompañando a los familiares de los Detenidos Desaparecidos. Entre estas autoridades estaba la Lonco Juana Calfunao y el Werken Hugo Melinao. 

“Yo te voy a decir como yo lo entiendo. Ustedes vinieron y se tomaron allá arriba. Construyeron una rancha en algo que es, mire, ocupación, recolección o como sea del terreno, eso es algo que es de propiedad de Bienes Nacionales y que nosotros lo administramos. Listo. Se construyó. Y yo le voy a contar la historia como yo la veo. Se le abrió el apetito a medio mundo porque aquí, la naturaleza y ese cuento que se lo compren otros. Pero usted sabe que aquí lo único que les interesa es ese famoso bosque que está ahí, porque no hay otra cosa. Y ahí el buen amigo Carbone dijo ‘esta es la mía’, ‘aquí vengo yo’ y ‘yo me voy a agarrar este bosque’. Así estamos, se da cuenta. Ambición, más ambición. Y disculpe por lo que dije sobre el pueblo mapuche al principio. Son las personas, son las personas que no tienen ninguna conciencia de nada, ya. Porque mi labor es cuidar. Y por eso hoy me siento tan mal, me siento dolido. Porque a mí en lo personal, esto es mío, yo lo he trabajado, por sacarlo adelante, por mantenerlo, por cuidarlo y para que vengan de aquí unos desalmados y hagan destrozos. Esos mismos documentos los pierdan. Eso es lo que yo no soporto” – dice ofuscado Mario Higueras.

“Mire peñi. Nosotros estamos generando una dinámica acá, con las familias, hace bastante tiempo y como dice el peñi Melinao, respetamos el sitio y por eso nos ganamos más allá” – explica Waikilaf Cadin Calfunao.

“Pero no corresponde” – le replica Mario.

“Primero, porque este lugar estaba tomado” – continúa Waikilaf. “Segundo, porque teníamos un encuentro el día 2 de octubre.”

“Pero ustedes llegaron primero que ellos [en referencia a ocupación realizada por ATM]” – señala Mario.

“Sí, pero por respeto a ustedes y a las familias no tomamos esta casa. Nuestra recuperación es por un total de 30.000 hectáreas” – continúa Waikilaf.

“Aquí solo hay 300 hectáreas” – señala Mario.

Nos referimos a todo el territorio de esta zona, el cual es territorio mapuche y que incluye a la Reserva” – responde el werken Hugo Melinao.

“Oye, aquí no hay ningún vestigio que hubiera existido el pueblo mapuche. Es solo un lugar de paso. Porque lo único que había, pero que no es por este valle, sino por la Cordillera, es que pasaban a la Argentina. Eso es” – vociforea Mario, mientras agita sus brazos.

“Le voy a recordar un poco, para que usted lo sepa y lo vea. Desde el Biobío al sur, hasta los últimos confines es territorio del Pueblo Nación-Mapuche” – le corrige la Lonco Juana Calfunao. “Nosotros los mapuche, nunca le hemos cedido los derechos a ningún chileno ni a ningún Estado, por tanto, seguimos siendo los dueños, los herederos legítimos de este territorio. Y si vamos a un lugar, al cual ustedes dicen entre comillas que lo cuidan, este territorio sirve para que la gente que viene guarde y salvaguarde el territorio. Aquí no hemos provocado ningún destrozo”.

“Nos construyeron una casa que no estaba” – insiste Mario.

“Se da cuenta que ustedes perdieron los documentos. Y eso es más importante porque ahí hubo violaciones a los DDHH. Es más importante respetar a la dama y no ocupar este espacio [señalando la casa]. Es más importante que usted les haya facilitado las dependencias a Mijael Carbone para que se mantenga ahí. Es más importante el atentado que se mandaron recién anoche. Pero usted me dice que construir cuatro palos ¿es más problemático?

“No es tema que se aleje o no del problema. El tema es lo que yo siento. Y siento de algún modo…” – Mario es interrumpido.

Pero no estamos aquí para hablar de lo que usted siente o lo que siente el pueblo mapuche” – le espeta la Lonco Juana Calfunao.

Y hasta ahí llegó el diálogo. De todas formas, las comunidades conocedoras de la zona nos comentan que cerca de la administración hay un cementerio mapuche y que históricamente han vivido comunidades mapuche en la zona, aun cuando es efectivo que al mismo tiempo ha servido como ruta de tránsito. Incluso las comunidades han encontrado cuevas con vestigios de la existencia de mapuche hace cientos de años por la zona.

En compañía de Juan Manuel nos dirigimos a la Casa de la Administración para constatar que ya no estaba ningún documento. Nos dirigimos al armario, donde estaban guardados. Las puertas abiertas y un candado forzado.

Ese candado lo pusieron ellos” – responde Juan Manuel cuando le preguntan.

Pero ustedes nos dijeron que estaba todo en orden cuando les entregaron la Casa” – insiste Marina.

“Sí, pero pensamos que los documentos se encontraban dentro del armario con candado. Pero cuando lo abrimos nos dimos cuenta que no quedaba nada” – responde angustiado Juan Manuel.

Y yo me pregunto: ¿cómo no se les ocurrió pedirles la llave del candado para verificar que estaban a salvo los documentos cuando les entregaron la casa? Si es que no tenían la llave, ¿cómo no forzaron el candado para verificar que los documentos seguían allí? ¿A quién le sirve enemistar a una organización mapuche con una Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos?

Doina, funcionaria del Consejo de Monumentos Nacionales, revisó cada uno de los armarios y piezas. Pero no había rastros de ellos. Tampoco los había en la chimenea, la misma que Juan Manuel nos relató que cuando tenía 11 años le tocaba alimentar con leña seca, para que los torturadores estuvieran calientitos mientras torturaban a Guillermo Albornoz, a quien sindicaban como el Presidente del Sindicato. “Si no lo hacía me pegarían un tiro”, se excusaba Juan Manuel.

Los únicos documentos que encontramos, sobre una mesa en el living de la casa, eran las fotos de los detenidos desaparecidos de la Masacre de Mulchén, los cuales con cuidado serían acomodados por Marina en los asientos: Florencio Rubilar, José Liborio Rubilar, José Lorenzo Rubilar, Alejandro Albornoz, Luis Godoy, Miguel Albornoz, Daniel Albornoz, Alberto Albornoz, Felidor Albornoz, Jerónimo Sandoval, Juan Roa, José Gutiérrez, Juan Labruna, José Yañez, Celsio Vivanco, Edmundo Vidal, Domingo Sepúlveda y Guillermo Albornoz. El sol se colaba por la ventana iluminando sus rostros.

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Saliendo de la Casa de Administración nos disponíamos a realizar el recorrido del sendero Árbol de la Memoria, el cual nace en la Casa para dirigirse a la ribera norte del Río Renaico, el cual debe ser cruzado a través de un puente colgante, para luego caminar hasta la fosa común donde estaban enterrados siete campesinos. ¿Cómo un lugar tan lindo puede esconder tanto sufrimiento?

Pero la salida no fue fácil. En el portón de ingreso nos encontramos con 3 camionetas blindadas de Carabineros de Chile, quienes después de un día de desaparecidos los documentos y más de ocho horas después de registrado un atentado contra un galpón del Sitio de Memoria, se aproximaban para saber qué había ocurrido.  

Estos vehículos aumentaron para nuestro regreso del sendero. Cinco vehículos blindados, incluyendo carros lanza gases más los vehículos de LABOCAR, quienes se encontraban periciando el lugar.

La revictimización estaba consumada. Para Marina y Florcita, una vez más, la CONAF se transformaba en un obstáculo para el proceso de hacer justicia. Tienen temor a que en extrañas circunstancias, como ocurrió con la desaparición de los documentos, les quemen la Casa de Administración, la cual operó como casa de tortura y está asignada como el lugar para desarrollar la museografía. Quizás si les dejan sin la Casa puede que desistan de los proyectos de memoria que tienen.

Pero entre la rabia e impotencia aflora también la determinación por seguir exigiendo justicia. Los proyectos pendientes continuarán. La Plaza Pública será construida y las querellas penales por la desaparición de la documentación serán presentadas. Aunque se queme todo, el sitio de memoria seguirá existiendo y sus familiares seguirán viviendo en la persistencia de su recuerdo eterno. El camino por la justicia es un sendero más largo que cualquiera de los registrados en los Sitios de Memoria, que no se mide en metros sino en rabias, penas y alegrías acumuladas, pero el combustible de la esperanza es inagotable, por lo cual saben que en algún momento y espacio, están destinadas a encontrarles.  

Y la continuidad del trabajo de preservación de la Reserva Nacional Malleco pasará de manos a los históricos habitantes de este territorio: las comunidades mapuche. Tal como nos relata Hugo Melinao, werken de la comunidad Rodrigo Melinao Lican, bajo los principios del Itrofill Mogen y del Küme Mogen, seguirán luchando para que no sea depredado por las forestales y sea un espacio que sus familias y sus hijos puedan habitar en coexistencia con la naturaleza, como lo han hecho durante cientos de años.

Autor entrada: Convergencia Medios

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