La memoria y los derechos humanos

Como Homenaje a nuestras compañeras caídas, Mireya Rodríguez Díaz, Modesta Carolina Wiff, Rosa Elvira Soliz Poveda y Sara Donoso Palacios, especial mención a Michelle Peña Herreros, detenida desaparecida con 8 meses de embarazo.

 

Por Asamblea Popular Distrito 20

 

En la década de los 80 llegó a mis manos militantes, un ejemplar del “Documento del Comité Central del Partido Socialista de Chile. Santiago, marzo de 1974”, conocido de manera coloquial como “El Documento de marzo del 74”.

Varias veces estuve en la disyuntiva de quemarlo, frente a la posibilidad cierta de algún allanamiento. Pero siempre, pensé que este documento de 37 páginas, escrito a máquina, con correcciones y enmendaduras, con sus primeras 18 hojas numeradas con los caracteres de anticuadas teclas y las siguientes con lápiz en un trazo azul envejecido por el tiempo.

Era por sobre todo lo demás, memorizar un socialismo que después del golpe de estado, fue puesto en desuso por aquellos grupos que luego de sucesivos quiebres y facciones, fueron capaces de alzarse con éxito en esta componenda ilegítima que ha sido esta larga transición post dictadura.

Y que esperaron con ansias ser invitados a la mesa de la dictadura y acudieron prestos a consolidar su salida democrática en la medida de lo posible.  Olvidando para siempre a sus muertos a sus torturados y a sus desaparecidos.

Este documento salvado de un divorcio y de todos los cambios de casa, en los siguientes años, traía no solamente una construcción ideológica, filosófica, política e histórica, traía los sueños y las voces de aquellos que se jugaron reflexiva y críticamente por un mundo mejor para todxs, que fue saqueado por las clases dominantes y desvirtuado por quienes se apropiaron de su gesta, para sacar provecho político y económico.

Un texto que se escribe en los momentos más violentos del golpe cívico-militar, cuando empezaban a perfeccionarse, los organismos de represión con sus allanamientos, delatores, laboratorios, exilios, torturas, ejecuciones y desapariciones.

Un documento que trasunta un sentido profundamente revolucionario, de gesta contra el fascismo, que no se avergüenza de ser izquierda y que hoy reivindicamos en este septiembre que suma a estas memorias más antiguas, un continuo de sucesivas violencias estatales, empresariales, militares, judiciales, carcelarias, policiales y ambientales.

En la elaboración del Documento de marzo del 74, estuvo un equipo de reconstrucción orgánica, heterogéneo y muy joven. El obrero portuario Exequiel Ponce, fue jefe del PS en la clandestinidad, pues ya habían sido asesinados cuatro miembros del Comité Central[1] y siete secretarios políticos regionales del PS. La DINA realizó una verdadera cacería contra estos militantes entre los meses de junio y julio de 1975. “…En este operativo se efectuaron -entre otras- las detenciones de Ricardo Lagos Salinas, Michelle Peña, Mireya Rodríguez Díaz, Carlos Lorca y Modesta Carolina Wiff, además de la del afectado. (Exequiel Ponce) Después, en el mes de julio, fueron detenidas Rosa Elvira Soliz Poveda y Sara Donoso Palacios. Todos ellos permanecen en calidad de detenidos-desaparecidos hasta el día de hoy…”.[2]

Entender el valor de este acto desinteresado y de consecuencia política al asumir un papel que les costaría la vida, implica la conducción de una orgánica muy golpeada y también elegir de una cierta forma, ser parte de esta derrota, sin buscar salvarse.

Estas familias a las que el duelo les atravesó la existencia generando un destino irreparable, que no tiene final, faltan los cuerpos que reposen en sus tumbas, la justicia que cerró las causas y dictaminó penas irrisorias. Así progresivamente, mueren padres, madres y familiares que no cesaron en la  búsqueda de sus seres queridos.

Cuando actualizamos esta conversación, creemos que a partir del 19 de octubre, es la revuelta, la que obliga a abrir el proceso constituyente en curso, generando espacios para reorganizar la estructura política, social y económica del país. Y en este sentido los derechos humanos corresponden a un piso esencial, que forma parte de un mandato popular que nos pone a todos en la tarea de responder a los valores de ayer y hoy.

Según la voz feminista de Amaia Pérez Orozco, “…necesitamos una confluencia de miradas críticas ante la crisis civilizatoria. Y aspiraría a englobarse en esa izquierda que, en su diversidad, ha de activarse para evitar el desastre.

¿Izquierda? ¿Qué es la izquierda? Para Bauman hay una forma de izquierdas, de percibir «la condición humana, sus expectativas futuras y posibilidades imprevistas», y se caracteriza por partir de dos supuestos básicos:

Estos supuestos son la base para una izquierda asertiva que, en lugar de disculparse por su oposición a lo mayoritario, se esfuerce por crear y proteger valores que considera innegociables y por ser medida respecto a ellos. […] El primer supuesto es que la labor de la comunidad es asegurar a sus miembros individuales ante el infortunio individual. Y el segundo es que, al igual que la capacidad de carga de un puente se mide según la fortaleza de su apoyo más débil, la calidad de una sociedad debería
medirse por la calidad de vida de sus miembros más débiles. Estos dos supuestos constantes e innegociables sitúan a la izquierda en un conflicto permanente con la realidad de la condición humana bajo el capitalismo” (Bauman, 2007: 8).

 

[1] Pag.37 Documento de marzo del 74 enuncia a Compañeros Arnoldo Camú, Eduardo Paredes, Arsenio Poupin y Luis Norambuena.

[2] https://memoriaviva.com/nuevaweb/detenidos-desaparecidos/desaparecidos-p/ponce-vicencio-exequiel/

 

 

 

0 0 votes
Article Rating
Compártelo en:

Autor entrada: Carlos Alberto

Suscribete
Notifíicame de
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments