4 de agosto de 2011: un fractal de la Rebelión Popular de Octubre de 2019

Por Javier Pineda Olcay

El 4 de agosto de 2011 fue un fractal de la Rebelión Popular de Octubre de 2019. Los estudiantes secundarios iniciaron la jornada de movilización por la mañana: fueron interceptados en los metros, bajados de las micros y aquellos que lograron llegar a la Alameda fueron brutalmente golpeados.

Las instrucciones fueron dadas por el mismo criminal: Sebastián Piñera. La orden era impedir que las movilizaciones convocadas por el movimiento estudiantil abrieran las Alamedas. Se realizó estrategia de copamiento de la Plaza de la Dignidad – para ese entonces Plaza Italia – con el despliegue de más de mil efectivos. Se realizaron detenciones masivas y arbitrarias: más de mil jóvenes detenidos al final de la jornada. Corrieron rumores de personas asesinadas durante la jornada, lo cual fue desmentido al final del día. Rodrigo Hinzpeter, Ministro del Interior, anunciaba que estaban evaluando aplicar estado de sitio en Santiago. Los peores tiempos de la Dictadura volvían al presente.

La movilización persistió y salimos con más fuerza por la tarde en distintas ciudades del país. En Santiago insistimos en recuperar la Alameda y llegar a Plaza Italia. No pudimos marchar, pero realizamos escaramuzas en todos los alrededores: Parque Bustamente, Portugal, Bellavista y Alameda en distintos puntos. Carabineros de Chile estaba encima de nosotros y no metafóricamente: helicópteros volaban a baja altura iluminando los focos de protesta. Terminamos sitiados en la Facultad de Derecho, a metros de Plaza Italia, de la cual solo podríamos salir cerca de media noche después de negociaciones entre la Universidad, algunos diputados y el Gobierno.

La movilización se extendía en distintas poblaciones y comunas del país, no solo en los alrededores de centros educativos. Las barricadas iluminaron la ciudad y los cacerolazos alimentaron la protesta popular. El pueblo respondió a la lucha estudiantil y solidarizó frente a la represión del Gobierno.

Tuvimos tres grandes aprendizajes luego de esta jornada. El primero de ellos, es que el pueblo estaba dispuesto a utilizar la violencia política de masas contra un gobierno tiránico. El segundo es que no bastaba el movimiento estudiantil para doblarle la mano a un gobierno despótico: debíamos construir nuestro propio poder popular y multisectorial con un programa de transformaciones que no podía reducirse a la lucha estudiantil. El tercero, es que el Estado de Derecho es una ilusión y los poderosos cuando se sienten amenazados no les interesa respetarlo: solo usan las normas cuando les sirven.

Este aprendizaje nos motivó a que jóvenes estudiantes de derecho asumiéramos un compromiso por la defensa de los derechos humanos y que sólo recurre a las leyes cuando estas van en beneficio de los derechos de los pueblos. De allí surge nuestra querida Corporación de DDHH 4 de Agosto, instrumento que sigue a disposición de quienes luchan.

Autor entrada: Convergencia Medios

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