Luciano Cruz fue el líder de masas más importante del MIR – Entrevista a Pedro Lovera

«Su herencia: el gran ejemplo combatiente de una vida breve,
dedicada a la causa de los explotados en la construcción del socialismo.».

José Carrasco Tapia

Entrevista por Carlos Alberto

 

Pedro Lovera Parmo, es un joven historiador que se ha especializado en el estudio de la izquierda revolucionaria chilena. El libro “Luciano Cruz Aguayo, como una ola de fuerza y luz” es su primera publicación, dando así un aporte al estudio del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR y al conocimiento de uno de los líderes más destacados del partido chileno.

Pedro es licenciado en la Universidad Diego Portales, con Magister en historia en la Universidad de Santiago de Chile y es miembro del Grupo de Pensamiento Crítico y Memoria Histórica (GPM), junto a otros historiadores como Marco Álvarez (Marco ha publicado libros como “Tati Allende, una revolucionaria olvidada” y “La constituyente revolucionaria”).

Luciano Cruz, fue un militante del MIR desde sus inicios, que falleció por un accidente en su hogar el 14 de agosto de 1971, a sus cortos 27 años. Su funeral fue una de las actividades públicas más grandes en la historia de la izquierda revolucionaria chilena.

En su funeral, Miguel Enríquez señaló que «Los trabajadores han perdido un líder, los revolucionarios han perdido compañero y nosotros un militante, amigo y hermano de lucha. Su vida fue ejemplo para nosotros y lo será para generaciones venideras. Luciano será ejemplo para miles de jóvenes del pueblo que no quieren vivir de rodillas en la miseria».

 

Nota del autor:

Esta entrevista se realizó en septiembre de 2020, un mes antes del lanzamiento del libro y que por las contingencias de un país convulsionado que demanda tareas urgentes de la militancia popular, quien escribe dejó en su escritorio la entrevista transcrita y recién en junio de 2021 retomó la edición, para saldar la deuda con Pedro, quien gentilmente otorgó la entrevista. De todas maneras, es importante señalar que el trabajo publicado por el historiador no tiene fecha de caducidad, por lo que las palabras acá señaladas tienen una relevancia histórica para el presente y el futuro, que esperamos sea utilizada por el movimiento popular en su formación permanente para dar curso a la dignidad de su pueblo.

 

Luciano Cruz Aguayo, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), se convirtió en un mito de un militante aguerrido, audaz, con una historia que sólo había estado transmitida de boca en boca entre quienes lo conocieron y siguieron su senda. En este sentido, tu libro viene a desmitificar la leyenda, para convertir a Luciano en un hombre de carne y hueso que se quedó grabado en los corazones de sus contemporáneos. ¿De qué manera enfrentaste esta tarea? en virtud que es un personaje del que poco se ha escrito.

 

Escribir la historia de Luciano tiene una gran dificultad, ya que se le considera como un militante de los más audaces de la izquierda chilena, entonces, para conocer su historia era necesario atravesar una selva de mitos.

Por ejemplo, se cuenta que en el año 67 hay una movilización estudiantil en la Universidad de Concepción, dónde Luciano era dirigente, en la cual se lo llevan detenido. Al mismo tiempo que esto ocurría, otros estudiantes retienen a un paco dentro de la universidad.

Luciano era la figura más conocida como dirigente estudiantil de la izquierda y los estudiantes consideraban que había que sacarlo de la comisaría para que fuera a la asamblea. Luciano, que tenía un buen estado físico, aprovechó una instancia y arrancó cuando se abrió una puerta, por lo que lo intentaron detener y los otros estudiantes se tiran encima de los pacos, ayudando a huir a Luciano. Luego de esto, va a la asamblea de la U de Conce – imagínate arrancarse de una comisaría y llegar a la asamblea a hablar-. Como asumía mucha responsabilidad, Luciano decide participar en la entrega del paco, por lo que con otro compañero lo llevan a un recinto militar, y ahí lo apresan por secuestro.

Por este tipo de historias uno entiende porqué se convirtió en mito. Entonces, para medirlo en su justa medida, recurrí a entrevistas con gente que conoció y vivió con Luciano, principalmente con gente que compartió con él en el partido, además de una revisión de fuentes históricas, que le den sustento a los relatos, para dar cuenta qué tan eran ciertas las historias.

Luciano se forja en la política estudiantil secundaria y universitaria, que en estos tiempos algunos la consideran como una fuerza auxiliar que hay que relegar ya que no es el estudiantado el sujeto revolucionario. ¿Qué opinión tenía de esto Luciano, o cómo él comprendía la participación en la política estudiantil?

 

Primero hay que entender los años 60, Luciano se mete a la política estudiantil siendo secundario, y se vuelve militante comunista, apenas a dos años del triunfo de la revolución cubana. En ese momento, el movimiento estudiantil era bien participativo, hoy en día, por ejemplo, ninguna Universidad se realizó algo cuando Estados Unidos estaba bombardeando Siria o cuando las fuerzas de la OTAN bombardearon Serbia. En esos años, el factor internacional para el movimiento estudiantil tenía una trascendencia importante. Entonces en ese sentido, el movimiento estudiantil se va nutriendo de una política mucho más revolucionaria que yo creo que lo que podríamos atender hoy en día. La revolución estaba mucho más latente, ocurría lo de Vietnam, lo de Cuba y, al mismo tiempo, se movilizaban por cuestiones más locales. En el caso del liceo Enrique Molina Garmendia, dónde estudió Luciano, los estudiantes se movilizaban por cuestiones de la infraestructura luego de un terremoto.

Ya cuando Luciano entra a la Universidad, todavía como militante comunista, formó parte del Movimiento Universitario de Izquierda, movimiento previo a la fundación del MIR que agrupa a estudiantes con o sin militancia, y ahí yo creo que Luciano fue comprendiendo la importancia de hacer política en la Universidad, pero supeditado también a una idea de la revolución.

Luciano lo dice cuando sale electo presidente de la FEC (Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción), ya como miembro del MIR, aludiendo a que la gente que había votado por él  casi que estaba de acuerdo con la vía armada al socialismo y lo dice en una entrevista en Punto Final. Yo creo que ahí hay un fermento muy importante de la izquierda, que después fue catalogado como una fuerza auxiliar de la revolución, porque no estaban en el campo de la producción, porque no padecían las mismas condiciones de explotación que el campesinado y los pobladores, pero siempre el MIR fue bien activo en la política estudiantil. Además, esa política los catapulta en el MIR, ya que Luciano llega al Comité Central siendo el militante más votado, luego de haber sido electo presidente de la FEC, eso le había dado un aval importante.

 

Cuentas en el libro que la generación de Luciano participó en las elecciones del año 64, apoyando a Allende, junto a Miguel Enríquez y a Bautista Van Schouwen. Luego de la derrota electoral, sus posiciones cambian y Luciano se aleja completamente de la política del partido comunista, trabajando por la conformación de un partido revolucionario. En ese sentido, ¿Cómo fue la participación de Luciano en la creación del MIR?

 

Yo diría que un punto bien importante a tener presente, es que en ese momento tener una postura que se encaminara hacia la concepción de la lucha armada, como algunos podrían pensar hoy día, no era considerada desquiciada. Chile tenía un sistema altamente represivo, hace pocos años había tenido ley maldita, cuando todos los partidos comunistas del continente estuvieron proscritos en los años 40. Todo en contexto de guerra fría.  

Yo creo que los miristas fueron bien agudos en considerar que la democracia chilena no era la amalgama que otros decían que era.

Entonces, había una justificación para crear un instrumento político que fuera en la dirección de preparar un terreno para la lucha armada. Esta juventud estaba radicalizada, por los elementos que configuran la época en que estaban.

El rol de Luciano en la conformación del MIR es más bien periférico, en el sentido de que los que asumen el protagonismo inicialmente son generaciones con mayor trayectoria, como Luis Vitale y Clotario Blest. En el año 65 Luciano tiene que haber tenido casi 21 años, un cabro.

Sin embargo, Luciano tenía la habilidad de la oratoria, podía explicar el manifiesto comunista de una forma que cualquiera que lo escuchara lo pudiese comprender. Esta habilidad no la tenía toda la dirigencia del MIR, el bloque histórico no la tenía, tampoco Miguel o el Bauchi, pero seguramente Miguel y el Bauchi eran más preparados teóricamente que Luciano.  Entonces, Luciano se va destacando como orador, primero en el aspecto estudiantil hasta el año 67.  Él hizo carne la consigna de la unidad obrero estudiantil, porque se acercaba a hablarle también a los trabajadores. Su habilidad era tan sorprendente que Clotario Blest quiso armar una gira nacional con Luciano para hacer charla a los trabajadores. 

 

Claro, Luciano era la figura carismática del MIR, el líder de masas. Pero, al mismo tiempo, Luciano se transforma en el encargado militar del partido, utilizando el nombre de “Juan Carlos”, jugando una doble tarea a veces contradictoria, porque involucran habilidades totalmente distintas.  ¿Cómo logra esarrollar estas dos tareas?

 

El mejor amigo de Luciano, Enzo La Mura dice que, para él, el viaje a Cuba de parte de Luciano fue lo peor que le pudo haber pasado al MIR, porque ahí Luciano se mete tanto en la política militar que pierde su capacidad de vinculación con las masas.

Por más que uno quiera vincular el trabajo político abierto  y de masas con el trabajo compartimentado, militar, es tremendamente difícil, casi imposible porque son tareas de diferente naturaleza.

Pese a que el MIR trató de compatibilizar esto de tener cuadros político-militares y que el cuadro dirigente fuera también un cuadro militar, la verdad que en la práctica les resulta muy difícil.

El MIR nace con la preocupación del elemento militar y Luciano también la tenía, además venía de una familia militar y tenía conocimientos teóricos al respecto.

La invitación al viaje a Cuba, llega en un momento bastante particular. Él era presidente de la FEC, por lo que era un personaje muy visible.  Debía viajar por 15 días y se quedó varios meses, dejando de lado su participación en el movimiento estudiantil.

Llega de vuelta de Cuba y se pone a trabajar inmediatamente en lo militar, y ahí comienza a desaparecer de sus funciones más clásicas, como orador de masas. Luego del secuestro del periodista Osses en Concepción, el partido tuvo que pasar a la clandestinidad y en ese momento se transforma en Juan Carlos. Luego de la muerte de Luciano su trabajo militar se disgrega, Edgardo Enríquez asume el trabajo de inteligencia y Pascal Allende asume el trabajo en F (en fuerzas armadas). Luciano concentraba esos dos trabajos, así de importante era el trabajo que estaba realizando.

 

De acuerdo a ello, cómo fue el trabajo que desarrolló Luciano en inteligencia dentro de la organización, ¿Qué efectos prácticos tuvo ese trabajo?

 

El MIR, luego del triunfo de Allende, puso a disposición su aparato de inteligencia para desbaratar los planes de la derecha, lo cuento en el libro sobre la importancia que tuvo el MIR en denunciar al asesino del general Schneider. El día anterior que lo asesinen, el MIR en un diario señala que se estaba preparando algo por parte de la derecha, sin entregar más detalles. El aparato de inteligencia estaba funcionando y estaba en función de consolidar el triunfo de la Unidad Popular, tal como lo hicieron la creación del GAP (Grupo de Amigos del Presidente).

Yo siempre me pregunté por qué el día que muere Luciano, Miguel no sólo revela que su nombre político era Juan Carlos sino, además, la tarea que realizaba. Obviamente no es un exabrupto que el secretario general de la organización esté diciendo que el militante, tal vez más importante, estaba realizando un trabajo de infiltración en los militares. Esto, con los días genera una controversia en el Congreso, donde congresistas del Partido Nacional consultan porqué el Gobierno no está persiguiendo al MIR.  La tarea de Luciano estaba en generar una sigma dentro de los militares, ya que dentro de las fuerzas armadas también se estaba desarrollando la lucha de clases.  

Con la muerte de Luciano, el MIR pierde a su figura más carismática, por eso la gente del campo y los pobres de la ciudad viajan el día de su funeral.  Asistió gente de Temuco, de Concepción, los mineros de Lota, incluso el presidente Allende, eso es lo que generó Luciano. El día de su funeral expresa lo que él fue en vida, lo que a la postre significó el acto más relevante de izquierda revolucionaria en el período de la Unidad Popular. La gente del MIR dice que hasta el funeral de Luciano no sabían cuántos eran, nadie se podía creer que tanta gente asistiera a su funeral, y sobretodo popular. Incluso, habían voces que decían que «nunca se había visto tanto roto junto en el centro de Santiago», en alusión al raigambre popular que pudo lograr el MIR. 

 

Pedro, para tí en lo personal, ¿Qué característica de Luciano son relevantes para un revolucionario en ese tiempo y en los tiempos de ahora?

 

Lo primero, un libro tiene que tener una funcionalidad para el tiempo presente. En ese sentido, lo central está en cambiar la mentalidad de perdedores que tenemos en la izquierda.  El gran arrojo que tuvo la generación de los 60’s fue crear un instrumento político nuevo, que tuviera la funcionalidad de ganar, es decir, ya no sólo de añadirle cierta reforma al esquema político, no solamente que nuestro sistema económico se dedique a la exportación de materia prima y se haga un desarrollo industrial. Sino la organización de un partido para ganar la revolución. Yo creo que eso es bien importante, el MIR fue un partido que hizo política que en el aspecto moral vivió con el pueblo, y Luciano encarnó eso. Tenemos algo que aprender de ahí, es decir, Luciano era capaz de hablarles a los sectores populares no desde una posición paternalista, por eso tuvo tanto reconocimiento de esos sectores.

Luciano tiene mucho que decir, tiene mucho que decirnos para el presente.

Luciano vive un doble silencio porque se murió antes del golpe de Estado, y luego el MIR fue asolado por una muerte generalizada, por lo que, obviamente la muerte de Luciano quedó relegada.

El libro es un espacio que, a casi 50 años de su muerte, puede servir para ponderar esta figura tan importante del MIR de la cual tanto se habla en la cultura rojinegra, pero de la cual se sabe un poquito menos, entonces el libro es un aporte para la memoria histórica de la cultura rojinegra y la izquierda en general.

Fotografías: Ultimo Abismo

 

 

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Autor entrada: Carlos Alberto

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