La Vocería de los Pueblos y el miedo del Partido del Orden

Por Javier Pineda Olcay

Una potente declaración de 33 constituyentes electas y electos, agrupados en la autodenominada “Vocería de los Pueblos” ha generado pánico en las filas del Partido del Orden. Editoriales y cobertura televisiva por parte de los medios de prensa del poder, rechazo de las fuerzas políticas desde Chile Vamos hasta Yasna Provoste como representante de la Ex Concertación y llamados a respetar el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución por parte de los columnistas regalones de la élite.

La Vocería de los Pueblos se levanta como un espacio articulador de la diversidad de organizaciones y pueblos que dieron un mandato popular a sus constituyentes electas y electos, con el objetivo de materializar las transformaciones que los pueblos de Chile vienen exigiendo. En este espacio se encuentran convencionales constituyentes provenientes de Pueblos Indígenas (mapuche, colla, diaguita y aymara), de la Lista del Pueblo, de Movimientos Sociales Constituyentes y de movimientos sociales que compitieron bajo un cupo de partido político. Hasta el momento, la primera declaración fue suscrita por 33 constituyentes, pero es probable que se encuentren en este espacio más constituyentes, pudiendo transformarse en la fuerza social y política más importante de la Convención Constitucional.

Esta primera declaración es profundamente democrática y manifiesta un respeto irrestricto a los Derechos Humanos, a diferencia del gobierno que se ha manifestado en contra. En materia de DDHH hace un llamado a (i) la liberación de las presas y presos políticos; (ii) verdad y justicia respecto a las violaciones sistemáticas a los DDHH, tanto en dictadura como durante la Rebelión Popular; (iii) la reparación integral de todas las víctimas de DDHH; (iv) el fin a las expulsiones ilegales de migrantes y (v) la desmilitarización del Wallmapu. Todo periodo de profundas transformaciones en una sociedad requiere recomponer confianzas, pero eso no ocurrirá si siguen existiendo presos políticos y víctimas de las violaciones a los DDHH sin justicia.

Además, es profundamente democrática, pues realiza un llamado a no subordinarse a los límites del Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución y a hacer efectiva la soberanía popular, respetando el poder constituyente originario que porta la Convención Constitucional.

Esta declaración es fruto de una voluntad política de constituyentes que son portadores de un mandato popular. No es una imposición a nadie. Por el contrario, realiza un llamado a no subordinarse a las imposiciones que ha establecido el poder constituido, abriendo el diálogo sobre todos los temas, no solo a aquellos que las élites de este país están dispuestas a discutir. El pánico que afecta al Partido del Orden se explica porque están siendo obligados a discutir de política, sin falsos consensos, debiendo transparentar sus posiciones sobre la agenda pública. El Partido del Orden no quiere dialogar de cara al pueblo, porque le tienen miedo a la gente y saben que se enfrentan a una fuerza política y social que no será domesticada bajo los discursos de lo que las élites y sus medios de comunicación permiten.

Cabe recordar que el proceso constituyente no se inició por la voluntad de las élites de este país. Su inicio fue explosivo, inundando las calles con millones de personas descontentas con este sistema injusto que precarizado la vida de las familias de nuestro país. Y aún cuando quieran marcar como el inicio de este proceso en el 15N, para nosotros el origen de esto está en el 18 de octubre de 2019. 

El diálogo será inevitable al interior de la Convención Constitucional, pero será un diálogo sincero, con posiciones claras. Esta declaración hace eso: transparentar posiciones políticas sobre seis temas que son fundamentales para las organizaciones y movimientos que soportan a estas candidaturas y que venimos desbordando los límites del Acuerdo del 15N. No se trata de una discusión bizantina, sino que tiene consecuencias actuales y marca posición política sobre cómo construimos la nueva sociedad que queremos. 

A diferencia de lo que sostiene Yasna Provoste, la paridad, escaños reservados para pueblos indígenas y participación de independientes no fueron establecidos por el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución. Fueron parte del desborde impulsado por las organizaciones feministas, indígenas y de independientes. Nuestra participación en la Convención Constitucional fue a pesar del Acuerdo, no gracias a él. Y aunque le resulte “curioso que en este momento se desconozca el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución”, lo cierto es que las organizaciones y constituyentes que se encuentran en la Vocería de los Pueblos lo han manifestado desde el día siguiente en que se firmó el Acuerdo y es una crítica que se ha mantenido hasta la fecha. Solo tenían a nuestras organizaciones invisibilizadas.

El Partido del Orden, compuesto por Chile Vamos y la Ex Concertación (esperemos que no se sumen nuevamente las fuerzas del Frente Amplio como lo hicieron el 15N), tendrá que acostumbrarse a lidiar con fuerzas democráticas que no están dispuestas a subordinarse a sus acuerdos de cocina. Un verdadero diálogo será de cara a los pueblos, no encerrados en el Palacio Pereira.

Es contradictorio el miedo a las constituyentes populares, mientras ensalzan a figuras como Marcela Cubillos, cuyo único legado en el Ministerio de Educación fue la persecución de estudiantes menores de edad, aplicándoles la Ley Aula Segura. Más peligrosos son aquellos que quieren mantener la privatización del agua y se niegan a que no se lucre con derechos sociales. Porque la historia nos ha dicho que están dispuestos a todo con tal de defender sus privilegios.

No hay “tsunami rojo”. Solo pueblos que dijeron ¡basta! de tanto abuso de las élites de este país.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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