Delincuentes, se les acabó la fiesta; o qué nos deja la elección de convencionales constituyentes

Por José Manuel Vega, Militante C2A

El pasado sábado 15 y domingo 16 se llevaron a cabo las elecciones municipales, de gobernaciones y de convencionalistas constituyentes. Sin duda, los resultados fueron un golpe al sistema político chileno tal como lo conocemos, o, por lo menos, uno de los más importantes en los últimos 35 años. Grosso modo, Chile Vamos perdió casi la mitad de sus alcaldías a nivel nacional y alcanzó sólo ¼ de los escaños de la convención constitucional; la exConcertación disminuyó sus alcaldías (salvo la DC) y alcanzó 25 de los 155 escaños; el PC y Frente Amplio doblaron y cuadruplicaron sus alcaldías, respectivamente, mientras que logran 27 escaños. Finalmente, además de los 17 escaños para Pueblos Originarios, el gran golpe fue de los independientes, quienes suman 48 escaños para la convención constitucional. Como remate, hoy observamos que cerca de un tercio de las municipalidades de Chile son gobernadas por independientes.

Pero, entrando a analizar más allá de los números, ¿qué nos dejan los resultados del fin de semana? En lo sucesivo anotaremos algunas reflexiones en torno a los resultados, principalmente enfocándonos en la convención.

Lo primero y más general, y algo muy importante de notar, es que la brújula del sentido común se desplaza hacia la izquierda y hacia abajo. Se ha reducido a la derecha, la extrema derecha y las fuerzas más neoliberales de la exConcertación a una posición minoritaria dentro de la convención, lo que permitirá que las fuerzas contendientes populares, feministas, antineoliberales, antiextractivistas, puedan jugar sus cartas de manera más confiada y certera. Y, más allá de la convención misma, la población dejó en claro que quiere aún menos a los partidos tradicionales, su forma de hacer política y lo que han defendido. Se ve en las municipales, como botón de muestra, pero aquello se verá reflejado cada vez más en el escenario nacional.

Aristóteles, al hablar del destino trágico del héroe de la tragedia griega, llamaba “anagnólisis” al momento en que dicho personaje se daba cuenta del camino errado que estaba siguiendo, y daba media vuelta para tomar un curso de acción opuesto. Un poco de eso podríamos decir que le pasó al Pueblo chileno (o, para ser más exactos, a la masa votante del Pueblo chileno). Octubre 2019 fue el momento de anagnólisis, lo que logramos ver reflejado como consecuencia en los resultados generales del fin de semana.

Presiento que estamos iniciando el momento de la socialdemocracia chilena (a la chilena, sui generis, como nos caracteriza), lo que nos permitirá como sociedad superar ciertos enclaves neoliberales del sistema. Piñera tenía razón con sus promesas de campaña: “delincuentes, se les acabó la fiesta”; ahora, esperemos que realmente lleguen esos “tiempos mejores”.

En el momento político que se abre, veremos si los partidos socialdemócratas que han salido fortalecidos en esta pasada son de un corte realmente progresista, o se comportarán de manera tibia y timorata ante los partidos conservadores del bloque en el poder de los últimos treinta y cinco años. La gente estará atenta a los movimientos del Partido Comunista, Comunes, Fuerza Común, Convergencia Social, Revolución Democrática. En la cancha se ven los gallos. Una mayor votación no representa necesariamente que dentro del partido se estén generando los movimientos internos y corrientes que desde afuera se observan a simple vista. Ahora sí que nuestra generación podrá ver de qué madera están hechos. Que el Partido Socialista y el Partido Por la Democracia hayan pretendido sumarse a una primaria con ellos, abandonando inclusive a la Democracia Cristiana, aliada durante los últimos 35 años, quiere decir que el tensionamiento que buscaban desde el PC y el FA estos últimos años llegó a buen puerto. Veremos en los próximos meses (y par de años), si estos últimos dos sectores socialdemócratas logran mantener posiciones sólidas o no, y si logran llevar adelante efectivamente su agenda antineoliberal. 

Una segunda cosa que hay que notar, y para no quedar extasiados con el canto de sirenas, es la alta abstención, de un 57% de la población habilitada para sufragar. Alta abstención, niveles récord que siguen retrocediendo, tras la luna de miel democrática del plebiscito de octubre. Con respecto a este fenómeno en ascenso, podemos realizar la lectura del descontento, la disconformidad y la desconfianza con que la ciudadanía observa los procesos políticos que se desarrollan en el territorio nacional. Si bien podríamos atribuir esta falta de participación a una cierta marginalidad del sistema, esta disconformidad varía, presentándose dos posibles explicaciones: primero, la falta de identificación con una alternativa política, o referente político-social, que encarne el posicionamiento personal y la idiosincrasia de cierto sujeto en ciernes al interior de la masa, de nuestra sociedad, o, segundo, una completa desafección, que devendría en parte del fracaso del sistema, en la entrega de respuestas concretas a las necesidades de la gente, a la marginación de individuos o colectivos, a la profunda desconfianza hacia el sistema político y democrático imperante.

Tiendo a pensar que es multifactorial, pero cualquiera sea el motivo causante de la altísima abstención, hay que hacerse cargo de ello, y las orgánicas políticas deben observar con detención y analizar, pues corresponde a una cantidad importante de población, que, de interesarse, tomar posición y acción ante la realidad política (político-social) en el actual estado de cosas, puede generar un movimiento importante en el tablero nacional, sea cual fuere su orientación ideológica.   

Ahora, como tercer punto a analizar, observaremos que surge la figura del independiente como una suerte de rechazo a la vieja forma de hacer política, encarnada por los partidos que aún perviven en nuestro sistema, y una protesta ante los contenidos políticos y económicos que varios de ellos han pregonado las últimas décadas. Ahora bien, varios de ellos provienen de militancias previas, sobre todo alcaldes, concejales y constituyentes, como no neutrales, por ejemplo. El ojo hay que ponerlo en el programa político y económico que presentan para desarrollar.

En el caso particular de la convención, irrumpe la Lista del Pueblo, fenómeno que es necesario mirar, pues no corresponde a independientes individuales, sino que a un colectivo de independientes con características particulares. Fue una fórmula de aprovechamiento de las oportunidades que se observaban en las fisuras del sistema por parte de la mesa coordinadora de los candidatos de la plataforma web, recibiendo las inscripciones de quien quisiera participar, siempre que no tuvieran funas machistas, por ejemplo. Parte de ellos, provenían de esfuerzos muy locales de organización, o surgieron al calor de la acción directa en Santiago Centro y la Alameda. A este amplio número de inscritos, también, se suman algunos nombres que efectivamente provenían desde luchas de larga data del movimiento social, como feministas y antiextractivistas.   

Se le puede endosar a esta apuesta, a los fundadores de la plataforma y ciertos candidatos, algún nivel de oportunismo y ombliguismo. Eso es cierto, pero también demuestra la incapacidad que ha tenido la izquierda y las fuerzas populares de erigirse ante la población como alternativa o espacio de trabajo amplio y transversal en el territorio nacional. Si bien podemos decir que carecen de un proyecto histórico de trayectoria como agrupación o conglomerado, y no tienen afinados sistemas de discusión y diálogo entre ellos mismos, sí se les debe reconocer que irrumpieron en el terreno político como un actor que, si juegan bien las cartas, permite la transversalización de un ethos político y organizativo donde las orgánicas no estaban llegando. Además, ya son parte del bloque antineoliberal que se está formando, contrahegemónico y popular, más allá de los aciertos o errores que se puedan cometer en los futuros meses. Son individuos que entraron -hace tiempo o ahora- a la arena política, con quienes hay que construir, mano a mano, como parte del deber histórico del nuevo período.      

Existían personas, como yo, con miedo de que se fueran a la deriva constituyentes sin experiencia o trayectoria, al momento de debatir o negociar con las fuerzas conservadoras. Pero, ahora, observando la contundente cantidad de candidaturas antineoliberales, de pueblos originarios, feministas, contrahegemónicas electas, esos miedos se disipan, pues la alineación de estas fuerzas se dará, esperamos, fácilmente. El objetivo de liberarnos de enclaves neoliberales y conseguir una constitución feminista para un Estado de derechos debiese tender al alinearse detrás de ideas fuerza y convencionalistas fuertes, como algunas candidatas feministas o mapuche.

Para finalizar, cabe acá recalcar que el panorama es auspicioso para las fuerzas transformadoras, más de lo esperado. Se expresó y se seguirá expresando el Estallido Social en este período y coyuntura constituyente. Mientras, en paralelo, las contradicciones y los conflictos se seguirán agudizando, al menos un buen tiempo, dado que los problemas estructurales económicos requieren radicales transformaciones para subsanarse. Ellas, por un par de años, por lo menos, no sucederán. El momento de acumulación de fuerza para sectores de izquierda está andando, y tiene más terreno fértil aún por delante, y quizás más que los meses posteriores al Estallido.

La historia continúa su curso, avanza el tranco del Pueblo, y las orgánicas deben ponerse a la altura de los desafíos del momento.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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