Piñera es el problema, los pueblos la solución

5 Medidas urgentes para la crisis

Nos encontramos en un momento crítico de la pandemia, con cifras de casos diarios que superan ampliamente nuestro peor momento del 2020, con un sistema de salud al borde del colapso, sus trabajadores y trabajadoras sobreexigidas y con una mortalidad al alza que nos ubica dentro de los 40 países con más muertes por Coronavirus a nivel mundial. Si a esto le sumamos que la exacerbación de la crisis sanitaria va de la mano con un deterioro de las condiciones económicas y sociales que atraviesan a la mayoría de nuestra clase, el panorama en lo inmediato es desalentador.

 

Esta situación se potencia no solo por la incapacidad del gobierno para comunicar adecuadamente el riesgo a la población, o por el enfoque tecnocrático que ha predominado en una estrategia sanitaria donde importa más el número de ventiladores comprados que una adecuada política de trazabilidad que controle el crecimiento explosivo de casos. Este no es un gobierno ineficiente, sino que, al contrario, ha sido un gobierno altamente exitoso a la hora de resguardar los intereses del bloque dominante, ya que mientras en comunas como la Pintana, la tasa de mortalidad por COVID-19 supera en cinco veces a la de Vitacura, en paralelo los más ricos de Chile -incluido el propio presidente- aumentan groseramente sus fortunas en plena pandemia, mientras la clase trabajadora se las arregla a duras penas para sobrevivir.

 

Si a esto le sumamos el manto de impunidad que protege a las policías, al ejército y al propio gobierno frente a las sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante la revuelta y sostenidas durante la pandemia en tanto ha servido de excusa para el recrudecimiento de la represión hacia el campo popular, con limitaciones autoritarias e injustificadas a las libertades individuales y colectivas, nos parece que los pueblos estamos en nuestro derecho de seguir exigiendo la salida de este gobierno criminal.

 

Sabemos que la situación sanitaria y la fragmentación de la clase trabajadora limitan nuestras capacidades para disputar desde la calle y la movilización social, aquellas transformaciones que consideramos urgentes. No obstante, nos parece indispensable dar los pasos necesarios para lograr el máximo nivel posible de articulación social y política que nos permita luchar en lo inmediato, al menos por las siguientes reivindicaciones que logren paliar la crisis sanitaria, económica y social que actualmente enfrentamos:

 

  • Designar un carácter resolutivo a la Mesa Social COVID-19 para las decisiones sanitarias, fortaleciendo la participación de comunidades científicas y organizaciones de trabajadoras y trabajadores en la gestión de la crisis sanitaria.

 

  • Fortalecimiento de la Atención Primaria de Salud, transfiriendo los recursos que sean necesarios para una efectiva estrategia de trazabilidad de casos y contención de contagios.

 

  • Renta básica universal de emergencia que garantice la entrega de fondos equivalentes a un sueldo mínimo para toda persona mayor de 16 años, financiado mediante una reducción del gasto militar y policial junto con una reforma tributaria que grave a grandes capitales y patrimonios.

 

  • Suspensión del trabajo presencial que no cumpla labores estrictamente esenciales manteniendo pleno goce de sueldo y prohibición de despido. Que se garanticen condiciones seguras para quienes prestan servicios esenciales, asegurando condiciones de higiene y movilización segura.

 

  • Garantizar la administración de anticonceptivos de calidad, las medidas de prevención de embarazo y asegurar las condiciones para que se acceda a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, mientras se avance hacia una ley que asegure este derecho a todas las personas gestantes que lo requieran.

 

Este pliego de emergencia debe ser coherente con las transformaciones de mediano y largo alcance que pretendemos disputar por fuera y por dentro del proceso constituyente, sin perder de vista que la conquista de estas demandas, se hace casi imposible bajo un gobierno como el de Piñera o de cualquier otro que defienda férreamente los intereses del bloque en el poder. 

 

Finalmente, en momentos en los que el encierro, la precariedad de nuestras condiciones de vida o la preocupación por nuestra salud y la de nuestros seres queridos agobian nuestra existencia cotidiana, debemos volver a confiar en la enorme capacidad que tenemos como clase trabajadora para encontrar soluciones colectivas a nuestros problemas, para sobreponernos frente a escenarios adversos y para conquistar una vida digna para todas y todos. La revuelta popular de octubre y las movilizaciones que hemos protagonizado en las últimas décadas nos han mostrado un camino y es momento de rescatar aquellas experiencias para proyectarlas hacia un futuro posible en donde los pueblos en lucha salgamos definitivamente victoriosos.

 

19 de abril de 2021

Movimiento Dignidad Popular
Convergencia 2 de Abril
Solidaridad FCL

 

 

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Autor entrada: Carlos Alberto

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