El empresariado muestra una cara más amable: la pensión básica solidaria y el nuevo pacto social

Por José Manuel Vega
Militante de Convergencia 2 de Abril

Estamos presenciando un intento de reacomodo de las élites empresariales en el nuevo escenario político-social que vive Chile luego del Estallido Social de 2019 y la crisis sanitaria. Estas últimas dos semanas vemos que el gremio empresarial de la Asociación de Fondos de Pensiones, a través de su nueva presidenta Alejandra Cox, ha intentado modernizar y liberalizar algunas de sus posiciones, históricamente marcadas por un duro conservadurismo en lo económico.

La presidenta ha señalado que “es necesario avanzar hacia una pensión básica universal… generosa y debidamente financiada”, demostrando una posición novedosa, contrastando con las anteriores presidencias del gremio. Con esto, plantea reemplazar el pilar básico solidario y el aporte previsional solidario.

Estas declaraciones, en entrevista con La Tercera, causaron bastante revuelo a nivel gremial y gubernamental. Pocos días después, el ejecutivo hizo claros guiños de apoyar la propuesta, a través de la superintendencia de pensiones.

El actual posicionamiento de los empresarios de las AFP, entidad medular de la estructura neoliberal de la economía en Chile, debe sorprendernos, y más aún, alertarnos, pues busca la absorción y apropiación de una propuesta inicialmente propia de fuerzas políticas de oposición y progresistas.

Debe alertarnos, principalmente, porque es un botón de muestra de la dirección hacia donde se está moviendo el empresariado, en función del desorden que hemos presenciado en el país estos últimos dos años. El poder económico ha decidido, astutamente, mostrar una cara más amable y acogedora, cediendo ciertos espacios y posiciones de fuerza ante las presiones sociales recientes, producidas por una situación económica insostenible, para la gran mayoría de familias del país. Esta apropiación de ideas inicialmente progresistas, posicionan al gremio más hacia el centro político, y tensionan al centro y a la centroizquierda parlamentaria a pactar estas medidas, adelantándose a conflictos mayores. Se apropian de la idea de la pensión básica universal, para tomar el toro por las astas y posicionarlo en el debate público desde su perspectiva.

Posiblemente, como es costumbre, el centro y la centroizquierda parlamentaria, proclives a los acuerdos con el empresariado, cederán, y el financiamiento de esta pensión universal tenderá a ser a la pinta de los empresarios, dañándolos lo menos posible. La izquierda, en sus propuestas y posicionamiento, no debe perderse: el financiamiento de la seguridad social debe meterle la mano al bolsillo a los poderosos, con reales impuestos progresivos, pero, más aún, el Estado debe recuperar de manos privadas sus bienes y recursos naturales, como el litio y el cobre, y con eso fortalecer las redes de seguridad social y mantener un sistema de salud y pensiones digno para todas y todos.

El Pueblo organizado y las fuerzas de izquierda no pueden dejar pasar el debate público en este ámbito, pues el empresariado y la derecha política intentarán barajar nuevamente el naipe a su conveniencia, aprovechando el desorden, para llevar agua hacia su molino, y reconfigurar un nuevo pacto social que les favorezca, nuevamente, pero llevando, en esta ocasión, una cara más amable y empática.

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Autor entrada: Karla

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