Violencia policial en Colombia: un abogado asesinado como George Floyd y siete muertos en protestas de repudio

En la madrugada de este miércoles se conoció un caso de abuso policial en el que dos uniformados, sometieron a Javier Ordóñez, propinándole descargas eléctricas con una pistola de electrochoque y lo redujeron con la técnica de estrangulamiento, pese a que el ciudadano estaba neutralizado y suplicaba a los uniformados para que pararan la agresión.

Según versiones, Javier Ordóñez se encontraba departiendo con unos amigos y fue requerido por la Policía por presuntamente estar ingiriendo licor en espacio público.

Una de las personas que acompañaba al abogado en el momento del procedimiento, señaló que luego del maltrato que se evidenció en el video, los policías lo trasladaron a un CAI cercano, donde lo habrían seguido golpeando y minutos después fue conducido a un centro médico donde «falleció por los golpes», según el reporte médico que recibió el testigo quien era amigo de Ordóñez.

Javier Ordóñez, era padre de dos hijos de 10 y 14 años, y según Elvia Bermúdez, tía del abogado, fue asesinado por la Policía. «Le estaban pegando en el suelo y poniendo corriente, luego lo subieron a una patrulla y dijeron que se lo llevaban para la URI de La Granja» señaló la tía de la víctima; quien agregó que a su sobrino «lo mató la Policía».

El uso de armamento «no letal» por parte de la Fuerza Pública

Las armas taser con las que fue sometido Javier Ordóñez, pese a ser categorizadas como «no letales» pueden generar la muerte con una utilización inadecuada o excesiva.

Según expertos médicos, un contacto prolongado con el arma puede producir asfixia por contracción sostenida de los músculos de la respiración que puede llevar a paros cardiorrespiratorios. Asimismo, descargas que excedan la intensidad que el cuerpo tolera, pueden hacer que el corazón altere su ritmo y se produzca una fibrilación ventricular llegando a causar en algunos casos la muerte.

En relación con la utilización de estas armas se ha pronunciado el Comité contra la Tortura de la Organización de Naciones Unidad -ONU-, que mediante un informe señaló que «el uso de esas armas provoca un dolor intenso, constituye una forma de tortura, y en algunos casos, puede incluso causar la muerte».

Este hecho, revive el asesinato del joven Dilan Cruz a manos de un agente del ESMAD en el mes de noviembre del año pasado, hecho sobre el cual aún no hay condenas, ni responsables, pese a que el uniformado que accionó el arma que hirió de muerte a Dilan; fue plenamente individualizado. Este caso fue recientemente sometido a la Justicia Penal Militar, lo que según varios sectores será garantía de que el hecho quede en la impunidad.

En al menos cinco puntos de la ciudad de Bogotá se extendieron las protestas en rechazo a la muerte del abogado Javier Ordóñez, tras un exceso de fuerza en un procedimiento policial.

Se reportan graves alteraciones de orden público en las localidades de Bosa, Kennedy, Teusaquillo, Suba y Engativá, siendo estas últimas dos las más afectadas, con incendios en los CAI y en vehículos.

De igual manera la comunidad ha denunciado en distintas zonas de la capital nuevos presuntos ataques indiscriminados de la Policía.

De hecho, cuando la movilización en Suba se dirigía a la Gaitana, aparentemente un hombre habría recibido un disparo directamente de un oficial.

Por su parte, la alcaldesa mayor de Bogotá, Claudia López, lamentó que las protestas terminaran también en ataques y alteraciones del orden público.

“Así como condenamos el abuso policial también condenamos la violencia y vandalismo por parte de algunos manifestantes. El abuso y la violencia no se soluciona con más violencia. Es en estos momentos es donde debemos aferrarnos a la Constitución y movilización ciudadana pacífica”, dijo la mandataria.

Extraído de Nodal

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Autor entrada: Convergencia Medios

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