Sako Asko, artista visual colombiano.

Reflexiones en torno al patriarcado. Entrevista a Claudio Duarte

*Imagen de Sako Asko, artista visual Colombiano.

 

Por Christian, militante Convergencia 2 de Abril

En febrero de 2020, me reuní con el sociólogo y educador popular Claudio Duarte, para reflexionar sobre las conductas machistas y violentas en los varones.

Claudio ha sido parte de diversos talleres para varones, como el taller «Palabra de Hombre», dónde ha vinculado el ámbito profesional y político, abordando de forma amplia una reflexión al torno al machismo, sus causas y sus consecuencias.

En razón de la extensión de la entrevista y de lo relevante que considero es sostener este tipo de discusiones/reflexiones y con el ánimo de multiplicarlas, acá compartiré un extracto de lo planteado, y dejaré un enlace para que puedan revisar la entrevista completa, la cual es un inicio para las reflexiones sobre el patriarcado en la sociedad.

 

Entrevista:

«Christian: ¿cómo definirías el machismo? Y luego, más prácticamente ¿en qué se manifiesta? ¿dónde se ve?.

Claudio: a mí entender el machismo es la expresión ideológica del patriarcado, y el patriarcado es el sistema de dominio que articula un plano ideológico que es el machismo, un plano cosificante de los cuerpos que es el sexismo, un plano normativo que es la heteronorma y campo de los miedos y las fobias (homofobia, transfobia, lesbofobia, etc.) que son las que están incidiendo permanentemente en los modos de relación social.

El machismo en particular, me parece que es una expresión que condensa los imaginarios que produce el patriarcado, donde lo central es reproducir la lógica de lo masculino-heteronormado como lo que puede ejercer todo tipo de control y dominio sobre lo que no es masculino y sobre lo que no es heteronormado.

Ese machismo se transmite y se enseña socialmente: lo enseñamos en la familia, lo tenemos en la escuela, lo enseñamos en la universidad, lo enseñamos en los medios, en los partidos, etc., a mí me gusta la imagen de que no hay ámbito de lo social que no esté teñido por este machismo, que no esté impregnado de este machismo, está en todas partes.

Esta idea de la superioridad de lo masculino y que lo masculino puede pasar por encima y puede avasallar a todo el resto, no solo a lo femenino y a lo masculino con poco poder, sino también el medio social, la naturaleza, etc. En ese sentido a mí me parece que el machismo proviene de un patriarcado que hizo una revolución en un momento de nuestra historia humana y transformó los códigos de una sociedad que eran mucho más tendiente a lo equitativo, que eran las sociedades matrízticas como las llama Maturana y que tienen otros nombres pero no matriarcales, porque matriarcal significaría que lo femenino se imponía sobre lo masculino y que habría una asimetría, y pareciera que lo que había antes del patriarcado era una sociedad donde lo femenino y lo masculino tenía su preponderancia.

Había una cuestión que podríamos llamar equivalencia social de roles. Era tan importante quien paría como quien traía una animal cazado para que comiera el grupo, no había esa asimetría que se produjo después y de la cual se viene a aprovechar contemporáneamente después, por ejemplo, el capitalismo para decirnos que lo más importante es quien provee, el macho proveedor es más importante que la mujer que parturienta. Entonces, ese tipo de cuestiones son las que hace al machismo.

El machismo tiene una capacidad muy potente, que después tiene efectos políticos, y es que el machismo se instala dentro de los cuerpos, el machismo se nos mete debajo de la piel, no es solo un ejercicio cognitivo, la socialización que nosotros vivimos no es un conjunto de ideas como quien aprende a sumar o aprende que juntar azul con amarillo le va a dar verde, por decir algo, sino que el machismo es un modo de vida que por socialización se nos va metiendo por debajo de la piel. Por eso es tan difícil sacarlo. Por eso es tan complicado modificarlo.

Y mientras nosotros los varones no asumamos que el machismo no es solo un conjunto de ideas que circulan sino que son imaginarios que están metidos dentro de los cuerpos, entonces no basta con ir a talleres de formación ni con leerse a la Rita Cegato o toda la literatura que te quieras leer, eso es importante pero es importante en otro plano, en el plano argumentativo, pero en el plano de la experiencia lo corporal para mí es fundamental porque es ahí donde en los hombres radica nuestro imaginario de que somos los dominantes y que podemos ejercer dominio sobre todo lo que nos circunda.

Christian: entendiendo que el patriarcado nos afecta a los varones, no lo digo exculpándonos la responsabilidad por ejercer violencia, sino que, mirando la lógica interna, ¿en qué afecta el machismo a los propios varones? ¿cuál es tu experiencia y tu mirada de esto?

Claudio: este plano del discurso hay que ser muy cuidadoso, muy claro, porque si te cortas la idea en la mitad puede terminar siendo un discurso victimizador de los varones y, como dijiste tú, exculpador, de los varones, yo no quiero hacer ninguna de esas dos cosas. Tampoco voy a hacer un discurso victimario de los varones, creo que ese análisis de víctima y victimario no nos ayuda mucho a resolver. La cosa es que el sistema de dominio para reproducirse requiere dominadores, requiere amos, requiere gente que ejerza el dominio y en este caso como estamos hablando del dominio machista y patriarcal, los principales reproductores, no únicos pero principales, somos los varones. Para hacer eso, los varones hemos tenido que aprender a negar un montón de potencialidades que nosotros tenemos y que tiene que ver, por ejemplo, con toda nuestra afectividad, con toda nuestra conexión con lo mágico, con toda nuestra conexión con la naturaleza, con toda nuestra intuición, con todos los afectos como la ternura, la delicadeza, la capacidad de contención, de acompañamiento, etc.

(…) nos negamos la posibilidad de enfermarnos, la posibilidad de conectarnos con nuestro cuerpo, de sentir el dolor y preocuparnos de ese dolor e ir a hacernos ver por algún tipo de medicina. Como nos negamos a eso, no vamos al médico, no vamos a la médica, no nos preocupamos de nosotros mismos y terminamos muriendo de cáncer, mucho problema a la próstata, mucho accidente porque somos valientes, somos temerarios, entonces sufrimos mucho accidente. 

Christian: considerando que existen organizaciones políticas de izquierda que hemos ido levantando las banderas del feminismo en nuestras apuestas, en visiones sobre las transformaciones necesarias para la emancipación humana, ¿por qué crees que en su interior se realizan igualmente conductas machistas? ¿por qué la falta de coherencia? O ¿por qué negar que la transformación social no será solamente “objetiva”? O, mejor dicho, ¿por qué no entenderse dentro de las transformaciones necesarias?

Claudio: voy a ser bien brutal para decirlo.

Primero, la izquierda no es una entelequia, la izquierda son personas que militan en la izquierda, las personas que militan en la izquierda a través de décadas o quizá más de un siglo, hemos reducido la idea marxista de la sociedad alternativa de la transformación social a una cuestión de transformación meramente económica, hemos separado lo económico de los otros planos de la vida. Esa izquierda le ha dicho por décadas a las mujeres “compañera primero hagamos la revolución, hagamos el cambio, y después vemos todos estos temas que son secundarios”. Esa jerarquización que hizo la izquierda y que la hicieron fundamentalmente los varones patriarcales de esa izquierda, es lo que ha incidido fuertemente en que no tengamos la capacidad de pensar de otra manera que no sea en esos mismos códigos la cuestión de la transformación de género. La segunda idea, es que el mundo masculino, los varones, nos damos cuenta de que para que se transformen estas relaciones de género patriarcal, tenemos que perder poder, tenemos que ceder poder, algo va a tener que cambiar aquí. Y ese algo que cambia es que nosotros no podemos seguir haciendo lo que queramos en nuestras organizaciones: con conductas autoritarias, con conductas abusadoras de todo tipo, pasándole por encima a las mujeres, discriminando a los varones homo, trans, etc. Entonces, aquí lo que va a pasar es que quienes ejercieron el dominio al interior de las organizaciones de izquierda van a tener que transformar-se y transformar sus prácticas totalmente.

Pero eso tiene que ir a la par con el cambio social, porque no vamos a lograr construir organizaciones revolucionarias de militancia con tendencia a la igualdad de género, si la sociedad sigue siendo patriarcal y machista, entonces de alguna manera estas organizaciones tienen que escuchar a los movimientos feministas, tienen que aprender de los movimientos feministas.

Esto no es solo una cosa de aprenderse los discursos de saber qué es un cis-género, un trans-género, lo que es la performance, etc., a veces yo creo que la gente está muy apurada por aprenderse los conceptos pero no por in-corporar, es decir, meter dentro del cuerpo. Y meter dentro del cuerpo no significa que tú te metai en esta onda enajenante, de la bio-energía, o light, como Paulo Cohelo o Pilar Sordo y esas mierdas. No estoy hablando de eso. Estoy hablando de ponerle el cuerpo a la lucha, y ponerle el cuerpo significa que tenemos que interrogar de manera crítica ¿qué es lo que debe modificarse? Y en esa interrogación tienen que participar los varones y las mujeres.

Una investigación que nosotros terminamos y que estamos ahora justo terminando de escribir un artículo con una compañera y que uno de sus acápites es “prácticas de género al interior de las organizaciones de jóvenes”, las mujeres defienden ciertas decisiones que, desde fuera, quienes hacemos investigaciones encontramos profundamente patriarcales y machistas. O sea, es una cosa que uno dice, pero cómo en siglo XXI, con organizaciones juveniles, después de que hubo un movimiento feminista reciente y todavía seguimos diciendo esas cosas: había que elegir un dirigente para que representara y eligieron un hombre porque “nos daba más posibilidades”. Ese tipo de cosas.

Entonces, la izquierda redujo a transformaciones económicas la transformación social y dejó todos los otros sistemas de dominio por fuera, ni hablar del adultocentrismo, o sea el autoritarismo adulto-joven o mayor-menor en las organizaciones sociales es, pero a cada rato, entonces el autoritarismo patriarcal también entra en ese mismo juego. Y, los varones no queremos ceder poder. Porque significa compartir el mango del sartén po’ compadre. Nos da miedo, nos genera un montón de dudas sobre a donde nos puede llevar eso. Entonces, lo mejor parece ser no tomarlo en consideración. 

lo otro es que nos cuesta mucho plantearnos como aprendices de lo que ha hecho el género, como aprendices de las organizaciones feministas, y tomar de ahí algunas ideas, algunas propuestas, para renovar o transformar las organizaciones.

Una cosa que yo planteaba varias veces en el Koletivo Poroto es que nosotros más que discutir acaso si teníamos como varones que ser feministas o no ser feministas, era que nosotros teníamos que plantearnos qué tenemos que aprender de las mujeres, qué nos pueden enseñar las luchas de las mujeres a los varones y ver desde ahí lo que nosotros podríamos sacar como aprendizaje. Y no es que todo lo que hayan hecho las mujeres esté bien y haya que tomarlo, no, es un diálogo más fecundo, porque ¿qué hacemos los hombres? Vamos a corregir a las mujeres, escuchamos lo que están haciendo y las empezamos a corregir, por eso las tomas feministas del 2018 fueron separatistas, porque las minas están hartas de nosotros, están hartas de que nosotros creamos que nos sabemos todo, que podamos andar diciendo lo que es y lo que no es, lo que corresponde y lo que no corresponde, lo que es revolucionario y lo que es amarillo, en fin. Están hartas de nosotros.»

Para conocer la entrevista completa, la puedes descargar a continuación:

Haz clic para acceder a Entrevista-a-Claudio-Duarte-10-de-febrero-de-2020.pdf

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Autor entrada: Carlos Alberto

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