La «Distancia Social» en su máxima expresión

Por Fundación Gente de la Calle

La idea de distancia social es mantener cierto espacio entre las personas como medida de prevención ante la pandemia de coronavirus. Sin embargo, aquella distancia pareciera llenarse de discriminación y sobre exposición dependiendo del caso en cuestión.

El colegio ubicado en la comuna de Vitacura fue uno de los primeros lugares donde se generó un brote importante de contagios de coronavirus, convirtiéndose en uno de los primeros lugares en conflicto por concentrar varios.

A tal punto, que el número confirmado de contagios fue de 25 según un comunicado del colegio, desmintiendo los 73 casos que aseguraban desde el gobierno. 

La polémica creció en su momento cuando el Ministro de Salud, Jaime Mañalich culpó al colegio en la propagación del virus en el sector oriente.

El pasado martes el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, confirmó a través del balance diario del Ministerio de Salud un brote de coronavirus en un recinto donde conviven personas de nacionalidad haitiana.

Los vecinos del sector aledaños al cité ubicado en la Población Parinacota de Quilicura, denunciaron que las personas que viven en el lugar no habían respetado las cuarentenas ni toques de queda correspondientes.

Esto provocó una excesiva sobre exposición por parte de los medios de comunicación matutinos que no se había visto de manera tan excesiva y simultánea. Acompañado del operativo de Policía de Investigaciones en el lugar. 

A través de redes sociales diferentes usuarios calificaron la cobertura como un trato discriminatorio por parte de los matinales que despachaban en vivo y las autoridades. El doctor haitiano Emmanuel Mompoint, en entrevista con T13 manifestó que esto no hubiera pasado si los involucrados fueran de otra nacionalidad y que lo ocurrido responde a la barrera cultural que existe contra el pueblo haitiano.

Resulta de vital importancia generar la distancia social para evitar posibles contagios de coronavirus. Pero, los dos metros de distancia recomendados parecieran convertirse en los 20 km que separan a la comuna de Vitacura con Quilicura en el trato a que cada comuna se ve expuesta. Aquella distancia pareciera estar más cerca de la discriminación que de la prevención en momentos donde la pandemia se instala en todos los lugares sin importar raza o nivel socioeconómico. 

Desde el Programa Bienvenidos opinan

Karina Bravo, coordinadora del Programa que entrega orientación y acompañamiento a casos de migrantes en situación de vulnerabilidad, comentó que “el pasado martes pudimos ser testigos de todas las muestras racistas y aporófobas que surgen del miedo y los prejuicios, esta vez a causa del coronavirus. Esas muestras que pensamos se habían disminuido, en la práctica, parece que sólo bastaba vernos nuevamente con miedo para mostrar lo peor de nuestra humanidad”. 

Igualmente, Bravo señaló que “la superioridad, el etnocentrismo y la falta de empatía con la comunidad haitiana, en este caso, ha producido un nuevo brote, pero no de contagio, sino de prejuicios y malas prácticas con la población migrantes precarizada que residen en nuestro país. Lamentamos profundamente la sobreexposición que vivió la comunidad haitiana residente en el cité y a toda la comunidad haitiana que se ha visto discriminada por esta situación”. 

Y es que desde Bienvenidos, han insistido en la necesidad urgente de abordar, la situación de los migrantes que estando en Chile, se encuentran en situación irregular. Se hace urgente abordar esta situación desde un enfoque de derechos humanos.

Superar la barrera cultura e idiomática unidireccionalmente

Francesc Isanta, integrante del equipo de Bienvenidos, comentó que “la mayoría de la veces el choque cultural e idiomático se exige ser superado por unos, que siempre son los migrantes. En la situación vivida el pasado martes, la prensa hacía preguntas en español a personas que no entienden el español y menos lo hablan, y con eso sacan titulares”.

Lo anterior deja entrever que las intervenciones de los ciudadanos migrantes, pudieron ser sacadas de contexto dado que finalmente, terminaron siendo los periodistas quienes hablaron por ellos.

Isanta, manifestó que «los principales medios de comunicación entrevistaron al primer paciente que tuvo coronavirus y lo superó en Chile; ciudadano español, en ningún momento su condición de migrante fue vista como un problema, ¿por qué los migrantes del cité si?». 

A lo anterior, le sumó que «para que las cosas existan es necesario que la gente le ponga nombre, en Chile se está observando que la aporofobia está presente. El virus del coronavirus llegó a nuestro continente por migrantes de desarrollados, sin embargo, son los migrantes con menos recursos los más afectados por el virus, y también los más señalados como foco de contagio».

La importancia de dialogar y reflexionar

Karina Bravo, agregó que “si bien, la pandemia que se vive nos tiene a todos atemorizados y con muchos de nosotros haciendo cuarentenas, voluntarias y/o obligatorias, debemos recordar que gran parte de quienes siguen moviendo al país económicamente son la comunidad migrante que reside en Chile». 

Para terminar, Bravo se preguntó: “¿por qué el trato comunicacional tan diferenciado entre el brote producido en un colegio “acomodado” y lo ocurrido en el cité? ¿Por qué si vemos que residentes de comunas con cuarentena obligatoria viajan en helicóptero por motivos que no justifican su salida, lo aceptamos sin levantar revuelo, pero nos indignamos, interpelamos y criminalizamos a un grupo de personas atemorizadas de salir a buscar asistencia de salud, que es un derecho básico, por las implicancias policiales que eso conlleva en cuanto a su permanencia en el país? Los pobres siguen siendo quienes pagan la frustración que sentimos al no poder enfrentar a quienes verdaderamente nos dañan y nos siguen vulnerando».

Autor entrada: Convergencia Medios

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