La Tónica del Gobierno: Una vez más se improvisa con la población que vive en situación de calle

Por Ignacio Silva

El anuncio del Gobierno de dar por adelantado el inicio del Plan de Invierno para proteger y resguardar a las personas en situación de calle a nivel nacional de la pandemia del Coronavirus llega bastante tarde y las medidas adicionales son insuficientes, dado que no se garantiza una cobertura total de dicho grupo de alto riesgo[1], por ende, no se podrán solucionar sus necesidades más inmediatas (alimentación, habitabilidad y aseo personal). En resumen, se habilitarán 80 albergues adicionales -lo que se traduce en la disponibilidad de 1.000 camas más para pernoctar-, sumado a los 22 que se disponen a nivel nacional y los 620 cupos para pernoctar a través del Programa Noche Digna; las 60 Rutas Calle “Protege COVID-19” a cargo de 8 entidades ejecutoras y de Carabineros de Chile, las que harán entrega de alimentos, kit de higiene personal y suministrarán vacunas contra la influenza, además de disponer de un Fono Calle para la ciudadanía.

La información obtenida a partir del Registro Social de Hogares –actualizada al 5 de marzo del 2020- a nivel nacional se han catastrado 15.454 personas en situación de calle por parte del Ministerio de Desarrollo Social. Esta cifra es cuestionada por diversas Organizaciones de la Sociedad Civil que abordan esta problemática, las cuales señalan que hay alrededor de 20.000 personas en situación de calle a la fecha. A todas luces, la oferta programática que provee el Gobierno de Sebastián Piñera es acotada e insuficiente, pues no se hace cargo de un segmento mayoritario de la población en “calle dura” (cerca del 85%), que vive en carpas, rucos o al aire libre en el espacio público, sin acceso a servicios básicos como agua potable para lavarse las manos. Una vez más las políticas públicas impulsadas para enfrentar la actual emergencia sanitaria son deplorables, perpetúan la vulneración de derechos y pone en evidencia la nula preocupación de este Gobierno empresarial por las y los más pobres de nuestro pueblo.

Es tardía la respuesta, porque recién el 24 de marzo se constituye un Comité Asesor Covid-19 para personas en situación de calle presidido por el Ministerio de Desarrollo Social e integrado por representantes de municipios, organizaciones de la sociedad civil e internacionales, de la academia-salud, del Ministerio de Salud y de la Defensa Nacional, cuyo objetivo será asesorar y generar recomendaciones para el diseño e implementación de medidas y estrategias extraordinarias orientadas a mitigar el impacto de COVID-19 y proteger la vida de las personas en situación de calle durante esta emergencia. Algo que no nos debería sorprender, puesto que la tónica de este Gobierno ha sido actuar sobre la marcha, con medidas que no se hacen cargo realmente de la precaria situación en la que se encuentran las personas en situación de calle, como de evitar que esta población sea un posible foco de contagio.

Sin dudas, es preocupante el escenario actual, siendo prioritario el aumentar la cobertura al total de la población que vive en calle habilitando más espacios donde puedan llevar a cabo la cuarentena, abastecer a todos los dispositivos (hospederías, albergues, centros de residencia) de los insumos médicos necesarios (mascarillas, guantes, alcohol gel, jabón), realizar testeos masivos en dichos dispositivos y a quienes se encuentran en “calle dura”, como de generar políticas públicas que respondan a sus necesidades y que apunten a la erradicación de la extrema pobreza, y con ello la situación de calle.

Esto último plantea un debate interesante para el campo popular y las organizaciones revolucionarias, puesto que el aumento de la población en situación de calle aumentará a nivel nacional y mundial en el transcurso de la crisis económica, y con ello el aumento de la población sobrante.

[1] Las personas en situación de calle son parte de la población de alto riesgo, debido a su compleja condición de salud (Tuberculosis, Enfermedades Crónicas, Depresión Inmunológica y VIH) y la no oportuna atención en centros de salud públicos, que en la actualidad se encuentra gravemente expuesta a contraer el coronavirus, por lo que es urgente tomar medidas que garanticen el cuidado de todas y todos quienes viven en la calle, habilitando infraestructura que sea capaz de no generar niveles de hacinamiento que puedan propagar el contagio del coronavirus y disponer de recursos para realizar intervenciones con todas las medidas preventivas por parte de los equipos profesionales.

 

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Autor entrada: Convergencia Medios

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[…] * Columna publicada originalmente en: Convergencia Medios 16/04/20. […]