Frente a la crisis sanitaria: nuestras vidas valen mas que sus ganancias.

Declaración Pública Convergencia 2 de abril, ante la emergencia sanitaria del Coronavirus (COVID-19)

Hasta el momento, las autoridades del MINSAL han confirmado 238 casos de COVID-19 a lo largo del país, ya nos encontramos en fase 4 de propagación de la pandemia, lo que significa que estamos en un contexto de propagación nacional y exponencial del mismo. Sin embargo, el gobierno criminal de Piñera aún no se ha hecho cargo de la situación, permitiendo el alza descontrolada de precios de artículos sanitarios y no tomando ninguna medida para proteger a las y los trabajadores, permitiendo que la enfermedad se extienda a quienes se encuentran más expuestos: el pueblo precarizado que día a día debe salir a trabajar para vivir. Mientras no se asegure apoyo económico para las y los trabajadores a honorarios, informales y otros, la cuarentena sigue siendo una situación que sólo para algunos es posible.

Como Convergencia 2 de Abril creemos que la centralidad es poner nuestros esfuerzos en evitar que la pandemia se continúe propagando, toda vez que el colapso de nuestro sistema de salud público, totalmente desmantelado por este sistema neoliberal y ya sumido en una crisis gigantesca, probablemente signifique una situación de riesgo importante para la vida de las y los trabajadores. Ese desmantelamiento, es producto de un sistema que ha privatizado todas las dimensiones de la reproducción social de nuestras vidas, poniendo la acumulación de ganancias de los privados, por sobre las vidas de nuestro pueblo. Avanzar en la constitución de un Sistema Plurinacional de Cuidados hoy se muestra como una urgencia.

Hoy el gobierno establece como medida principal un estado de catástrofe, sin comprender que lo que está en juego es la posibilidad de la clase trabajadora de reproducir su vida. La centralidad en el orden público, por sobre medidas destinadas a frenar el alza en artículos de primera necesidad, por sobre medidas de congelamiento de pago de arriendo, agua y luz; por sobre la exigencia a los empleadores de que paralicen las labores y permitan que sus trabajadoras y trabajadores se vayan a sus casas; y por sobre medidas destinadas a dar sustento a aquellas trabajadoras y trabajadores informales que no podrán sustentarse en cuarentena.

Así, ante una completa insuficiencia en las medidas adoptadas por este gobierno empresarial, es nuestro deber ceñirnos al principio más estricto de la solidaridad revolucionaria, protegiéndonos nosotros y nosotras, y preparándonos para volver con más fuerza y convicción a ponernos a disposición de la lucha en este proceso de Revuelta Popular, que seguro se reconfigurara generando un nuevo escenario al cual tendremos que enfrentarnos. Se torna entonces prioridad organizar redes de salud y cuidado popular que informen a nuestros vecinos y vecinas como afrontar esta emergencia sanitaria, a elaborar instructivos sanitarios, a compartir en definitiva los conocimientos profesionales de muchos militantes, que hoy son necesarios para aminorar los riesgos de la enfermedad. Para ello la organización sindical y de asambleas territoriales son fundamentales, para canalizar dichas insumos.

Es necesario más que nunca ser conscientes del momento crítico en que nos encontramos, accionando de forma responsable en una crisis sanitaria que de seguro golpeará de forma más fuerte a la clase trabajadora y a los sectores más empobrecidos de nuestro pueblo. Creemos que en este llamado generalizado a cuidarnos, a nuestras familias y vecinos/as, no debemos soltar el proceso de revuelta, por lo que el desafío es ser creativas y creativos, e idear nuevas formas de protesta y manifestación, pudiendo expresar de forma colectiva nuestra denuncia a este gobierno que se demuestra nuevamente como un gobierno criminal y precarizador. En ese contexto, es vital construir redes de solidaridad para mantener la organización social y dirigirla a espacios de apoyo y abastecimiento, comprendiendo que más que nunca en este momento, solo el pueblo ayuda al pueblo.

Dado la situación actual, el gobierno de Piñera no escatimará en sacar réditos políticos de esta crisis sanitaria con una conducta claramente oportunista. Tales medidas se expresan en la apuesta de securitización utilizando a militares en las fronteras y para resguardar el orden público en la ciudad, posicionar un discurso de unidad nacional para subir su aprobación en las encuestas, generar un efecto desmovilizador y entregar un salvavidas al empresariado que están hoy al borde de la bancarrota por consecuencias del COVID-19.

Ante tal oportunismo, como C2A y como clase obrera nuestra respuesta debe ser clara:
1. Llamar a ejercer la huelga en cada espacio laboral, si hace falta, para exigir la paralización de las faenas.
2. Exigir condiciones mínimas de atención en salud pública (mayor inversión para vacunas, tratamientos e insumos médicos).
3. Presionar para establecer congelamiento y disminución de precios de productos asociados a medidas preventivas por el COVID-19.
4. Congelar costos de gastos comunes y básicos mientras dure la medida de emergencia sanitaria.
5. Exigir la toma de medidas preventivas y de control que sean efectivamente para toda la población junto a la renuncia de Mañalich y todos quienes han demostrado ser incompetentes ante la contingencia sanitaria.
6. Levantar una agenda por salud pública vinculada al cambio de constitucional en Chile.
7. No permitir que el Estado entregue salvavidas económicas a multinacionales. Debemos exigir que la actual crisis la pague el empresariado, no la clase trabajadora.

Por último, hacemos el llamado a organizarse en sus espacios laborales, a volcar sus sindicatos y asociaciones a presionar a los empleadores para que suspendan el trabajo presencial y paralicen las faenas, hasta que se haga efectiva la cuarentena, generando las condiciones para que los sectores más precarizados puedan hacerlo también. Nuestras vidas van primero.

Las medidas de este gobierno criminal son completamente insuficientes, y dejan en evidencia su indiferencia respecto a la vida de la clase trabajadora. nuestra responsabilidad es denunciar su deseo sin límites de continuar produciendo y generando ganancias, a costa de nuestra salud y completa precariedad, dejando en evidencia la crisis de la reproducción social de nuestras vidas que se evidencia en el desmantelamiento de la salud pública -que nos tiene ad portas de una crisis sanitaria-, del sistema de seguridad social -que tiene a nuestros ancianos y ancianas en un riesgo aún mayor- y en la existencia de un sistema laboral que no entrega seguridad alguna a sus trabajadoras y trabajadores. El pueblo lo ha gritado en las calles desde el 18 octubre, y se ha levantado en revuelta por ello: no queremos más este modelo de precariedad, y no estaremos dispuestos/as a bajar los brazos hasta que transformemos de forma radical esta realidad de precariedad. Menos aún permitiremos que en este contexto de crisis, nuestra precariedad se agudice. Es momento de exigir un sistema plurinacional de cuidados que nos asegure una salud digna, un sistema laboral que asegure protección a todas las trabajadoras y trabajadores, un sistema de seguridad social que garantice una vejez digna, acceso a bienes básicos que permitan que la clase trabajadora pueda reproducir su vida, y un salario mínimo garantizado que nos asegure dignidad.

Es nuestra responsabilidad asumir la seriedad de este momento y adoptar las medidas necesarias para cuidarnos, comprendiendo que la solidaridad de clase será lo único que nos proteja como Pueblo. Volcaremos todos nuestros esfuerzos en aportar en acciones de Solidaridad y apoyo mutuo para cuidarnos entre todos y todas.

Y que sepa este gobierno y todos aquellos que fueron responsables de más de 30 años, de más de 47 años de agudización de nuestra precariedad, que hoy tiene en crisis a nuestro pueblo, que continuaremos la revuelta popular, diversificando nuestras manifestaciones y poniendo nuestra fuerza en la denuncia a este gobierno empresarial y al sistema que nos tiene en crisis. Continuaremos luchando por una vida que valga la pena, digna y justa. Este gobierno ha demostrado ser incapaz de asegurar aquello incluso en esta situación crítica, por lo que nuestra confianza solo está en nosotras y nosotros mismos, y en nuestra capacidad de transformar esta realidad, construyendo aquello que soñamos, y en nuestra fuerza para exigir que el Estado se haga cargo de una buena vez de las vidas de su pueblo.

A levantar redes populares de salud y cuidados

A exigir la paralización de faenas

Frente al gobierno empresarial

¡SOLO EL PUEBLO AYUDA AL PUEBLO!

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Autor entrada: Convergencia Medios

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