Con la esperanza y los ojos puestos en el futuro, ¡que viva el Pueblo trabajador!

Y hablo de países y de esperanzas
Hablo por la vida, hablo por la nada
Hablo de cambiar ésta, nuestra casa
De cambiarla por cambiar, nomás

Fito Páez

Como Pueblo estamos pasando momentos difíciles, qué duda cabe. Medio mundo está paralizado, algunos dejaron las faenas del trabajo, algunos están enfermando y otros encerrados en sus hogares, esperando que la tormenta pase. La enfermedad que está dando vueltas llegó con más fuerza de lo que imaginamos, y se quedará un buen tiempo de visita.

                Pero, a pesar de los malos ratos, hay dos buenas noticias que celebrar, sino más. Esta crisis global nos ha mostrado algunas cuestiones para pensar, que pueden ser esperanzadoras para lo que se nos venga por delante. Finalmente, siempre después de la tormenta sale el sol.

Lo primero que debemos pensar es que Su economía no funcionó. No fue. El neoliberalismo como lógica ya no sirve y el sálvese quien pueda no corre. Su economía de capitales despiadados no pudo resistir un virus que atravesara oriente y occidente, y al primer anuncio de cierre de fábricas y cuarentena, todo tiembla y se desmorona. Las grandes potencias del mundo económico encerradas, muertas de miedo, mientras otros países, más sensibles y humanos, despliegan sus alas por el mundo entero llevando remedios y alegría cubana allá donde se le necesite.

La estructura económica no fue capaz de resistir, objetivamente, debido a su fragilidad y debilidad de sus especulaciones. Y además, eso que nos enseñó esta economía, del sálvese quien pueda, del rásquense con sus propias uñas, quedó atrás. La subjetividad de las personas busca la solución colectiva para protegerse, no el individualismo. En tiempos difíciles, tendemos a buscarnos.

                Lo segundo que tenemos que ver es cómo el mismo Pueblo se cuida entre sí. A falta de un gobierno y un Estado que piense en la población, ha sido el mismo Pueblo el que ha tomado la decisión de poner a los suyos a salvo. Como ellos piensan en salvar sus empresas y sus ganancias, Nosotros tomamos las decisiones. Nosotros decidimos que las rutas se cierran, para llevar adelante una cuarentena real que cuide nuestra salud. Nuestra salud primero.

                A falta de comida en la despensa y abastecimiento, somos Nosotros quienes nos organizamos en nuestros edificios, villas y pasajes, para ir a comprarle a los abuelitos lo que les falta, para parar un almuerzo o hacer el aseo.       

A falta de prensa digna, somos Nosotros quienes en nuestras redes y con nuestros medios de contrainformación, compartimos la realidad, con lo bueno y lo no tan bueno, para que nuestro Pueblo sepa, se eduque y se cuide.

Somos muchos contra esta enfermedad.

Lo que cambió el 18 de octubre pasado fue la forma de mirarnos a los ojos, de compartir el pan, de abrazarnos y reír juntos. Volvimos a encontrarnos como comunidad, y eso ya no cambia. No nos soltaremos más. Puede que empresas queden en el camino, que trabajadores caigan por un momento a la cesantía. Pero el despertar del Pueblo de Chile llegó justo en el momento en que lo necesitábamos, unidos y dispuestos a la acción,

El despertar de octubre no se detuvo, solamente varió de forma, para demostrar que no solamente el cambio es en las calles, sino que es de mentalidad completa, en los centros de salud y organizando el apoyo mutuo.

Con la esperanza y los ojos puestos en el futuro, a cuidarse, juntar fuerzas y preparar el nuevo Chile que se viene.

Por José Manuel Vega

Militante de Convergencia 2 de Abril

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Autor entrada: Convergencia Medios

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