Una perspectiva sociofeminista a la coyuntura actual

Por Gabriela Rojas*

Varios análisis e interpretaciones han salido a la luz en las últimas semanas respecto a la situación que vive hoy Chile, claro está que las causas son atribuibles al rechazo rotundo al sistema político y económico, sustentado en la coaptación absoluta del mercado hacia los derechos básicos de una sociedad, que hasta el momento se había mantenido sumisa frente a la indolente mano invisible. El mensaje del pueblo chileno ha sido explícito; no a un Estado subsidiario, no a un sistema neoliberal y a un modelo capitalista que no hace más que precarizar nuestras vidas.

Es complejo realizar un análisis muy profundo acerca de una situación que está en curso y que cambia de panorama con rapidez, sin embargo es posible visibilizar ciertas consideraciones;

Estamos viviendo un nuevo período político en Chile, en donde se vislumbran nuevas fuerzas políticas y sociales, nuevos actores que vienen a movilizar el panorama social; hoy renacen los territorios como un actor de lucha. Asambleas territoriales, cabildos populares y coordinadoras barriales se han tomado las comunas y se han impulsado como un actor social tremendamente importante, generador y regenerador de tejido social, sirviendo como amortiguador de resistencia en conjunto a los bloques sindicales, quienes han sido históricamente «él» sujeto político idóneo gatillador de cambios y transformaciones sociales. Renacen para generar alianzas y constituir un movimiento genuinamente multisectorial.

Esto último no es azaroso, la gestación de este nuevo período tiene como precedente la movilización feminista del año 2018. Esto quiere decir, que el estallido que estamos viviendo no es un hito, no es hecho aislado, sino más bien obedece a un proceso de acumulación de fuerzas que si bien se había comenzado a gestar desde años anteriores -2011 principalmente- fue en el año 2018 en donde el movimiento feminista abrió una ventana a la sociedad, una ventana de liberación a una sociedad de reprimidos y reprimidas. El feminismo posibilitó la discusión acerca de la liberación sexual, de la identidad de género,  plantó la semilla para comprender que es posible construirnos como mujeres y hombres nuevos, con nuevos valores y éticas. Fue escuela moral frente a una historia escrita desde la masculinidad patriarcal. Y ese mensaje fue recibido y encarnado principalmente -no solamente- por quienes precisamente comenzaron este movimiento: estudiantes, las nuevas generaciones. Jóvenes más libres, sin aprehensiones ni represiones heredadas por décadas.

Esa sin duda fue una conquista subjetiva que a mi juicio, fue un gran potenciador el movimiento feminista. Sin embargo hoy nos encontramos en una etapa más desarrollada de este proceso, y que tiene que ver con la conquista objetiva, las ganadas concretas, materiales, y es allí donde entramos todos y todas, porque lo moral se tiene que materializar y se hace un deber levantar nuevos estandartes que sean fiel reflejo de esta nueva sociedad que se está gestando.

El escenario actual es impredecible en tanto el gobierno tozudo no ha abierto diálogo alguno con las organizaciones sociales y si bien ninguna de las demandas ha obtenido soluciones concretas, nadie podría decir que Chile es el mismo, y no volverá a serlo. Nos hemos vuelto a encontrar después de un largo periodo de oscurantismo e individualismo extremo y el giro a lo colectivo ha permitido revitalizar  y cohesionar a una sociedad que se mantenía dormida, o que la mantuvieron dormida por mucho más de treinta años.

*Sociologa.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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