Documento de formación política frente a los últimos acontecimientos

Camila Pérez Pérez y Diego Zúñiga Triviños

El escrito que presentamos a continuación pretende ser una pequeña contribución a la formulación de políticas frente al actual escenario de movilización social que se está dando en esta región. En este sentido cabe mencionar algunos elementos de contexto que nos servirán para tener un panorama más general de los fenómenos por los que atravesamos. Además incluiremos propuestas flexibles y abiertas a su mejoramiento, y a la contribución de datos que puedan fortalecerlas y en línea al debate que pueda surgir.

A primera vista, pareciera que el escenario mundial está atravesando por cambios más o menos profundos en cuanto a su organización económica y social. En este sentido pareciera también, que los estados latinoamericanos adecuan sus políticas distributivas y subsidiarias hacia la consolidación del modelo extractivista y el rol que este continente tiene para/con la economía mundial. Es así como, lo que hoy en día enfrentamos en la región chilena, es una muestra más del escenario mundial y latinoamericano, donde los gobiernos de corte neoliberal han retomado “el mando” por medio de la figura presidencial, su gabinete y/o el parlamento, agudizando los conflictos sociales latentes que cargan una frustración debido a la precarización de la vida, lo cual tiene una larga data. De esta forma tenemos que la guerra de baja intensidad aumenta sus niveles. Las corporaciones transnacionales, en conjunto con los estados nacionales, plantean una avanzada de privatización que contempla la represión de la movilización social como táctica para la implementación por la fuerza de políticas neoliberales.

El escenario político, como ya mencionábamos es complejo. En la región que comprende el Kurdistan, se continua una larga resistencia armada de las milicias Kurdas, contra las tropas militares y fascistas de Erdogan y EEUU, fronteras repletas de pólvora y sangre es lo que acontece, ya que la colonización solo ha cambiado de forma para estos territorios; Cataluña sigue su lucha contra el gobierno centralista español y contra el tribunal supremo, debido a las condenas a sus líderes separatistas, quienes arriesgan de 9 a 13 años de prisión. Sumado a esto, la gran represión de la policía hacia las manifestaciones; en Haití se reanudan las protestas contra la precarización de la vida. Jovenel Moïse se niega a dejar el cargo presidencial, ya que pretende continuar con sus reformas a la constitución, la ley aduanera, el sector energético, etc.; mientras en Ecuador, las protestas debido a las reformas neoliberales de Lenin Moreno cobraron una gran cantidad de desaparecidos, torturados y asesinadxs por parte de la fuerza policial de este país. Dicha movilización se caracterizó por la permanencia y resistencia de varios pueblos originarios que se unieron contra las medidas del mandatario, logrando que Moreno desistiera de la instalación del llamado paquetazo neoliberal; misma situación sufría Argentina hasta hace muy poco con las reformas  implementadas bajo el gobierno de Macri, hoy en día se ha dado un vuelco hacia el kitchnerismo nuevamente.

Siguiendo esta línea de contextualización, hemos visto como la represión en el caso de “Chile” ha subido de nivel en los últimos días. Lo que comenzó como una actividad más de protesta “ciudadana” contra el alza del transporte en Santiago, fue rápidamente incrementando su nivel de movilización callejera, hasta desarrollar formas de lucha más parecidas a un estallido social de malestar generalizado. En este sentido podemos afirmar que si bien ese descontento se materializó en protestas masivas y con radicalidad en sus formas, éstas no presentaban un horizonte estratégico definido. Es por esto que al poco andar, se comenzaron a perfilar una serie de demandas que han conformado el escenario de movilizaciones sectoriales que se ha llevado a cabo durante los últimos años, tales como el fin de las AFP, la lucha por un sistema educativo diferente, la desmilitarización del Meli Witxan Mapu, Nueva constitución, entre otros.

Entonces, debido al estado agudizado de represión, marcado por un gran número de asesinadxs, violadas, desaparecidxs, es de suma urgencia prepararnos íntegramente, pero sobretodo, políticamente. En este sentido, queremos dejar en claro, que nos alejamos del planteamiento distorsionado que por mucho tiempo ha permeado a la población y la ha alejado de la política, haciéndoles creer que esto es solo cosa de partidos, o de “políticos”, llegando incluso a atribuir esta práctica a una clase específica, como la supuesta clase política, muy en boga en los noticieros o en los programas de televisión de los canales nacionales, que ha todo esto son propiedad privada, pertenecientes a grandes consorcios, claramente los dueños son la burguesía nacional y transnacional.

Retomando el eje fundamental del escrito, creemos importante que a largo plazo deba haber un cambio necesario de estructura (¿pero cómo?), y también valórico, por medio del cual se llegue a comprender la necesidad de respetar los ecosistemas que mantienen el equilibrio de la vida en el planeta. Por lo mismo esta discusión debe considerar a todxs lxs actorxs sociales, ya que deberíamos ser capaces de comprender que el sistema capitalista no es la única forma de habitar. Sabemos que lo que hoy en día sucede no terminará necesariamente con aquellos problemas que han provocado la condición actual de conflicto, pero si, puede existir la posibilidad de canalizar el descontento por medio de la organización.

Los órganos de poder incipientes; las Asambleas Territoriales

Ya hemos visto que en los territorios se han levantado varios encuentros o asambleas, y debido al mismo desgaste que provoca este proceso, es necesario darle la mayor seriedad y formalidad a los espacios, por ejemplo, respaldando la información que de ellos salga (fecha en que se realizó el encuentro, número de participantes, las firmas correspondientes, nombres, etc.), puesto que lo más probable es que si no se práctica esto, se pierda la información y las discusiones queden solo en muestras de intenciones, no permitiendo además, que los próximos encuentros logren avanzar, pasando de las demandas, las cuales por si solas tienen un alto grado de posibilidad de convertirse en mera propaganda, a una profundización de las mismas, encontrando las vías posibles que existen constitucionalmente y también callejeramente, por medio de la protesta social y el trabajo organizativo, ya que si la dictadura tuvo un real impacto, además de lo que produjo con la doctrina del Shock, en la cual mucha gente fue asesinada, fue porque logró romper con la organización popular, de los/as trabajarxs y de los pueblos, para luego aplicar una reestructuración en el sistema productivo y la privatización de la mayoría de los servicios básicos. Todo lo cual tendría las facultades de permanecer hasta los días de hoy, puesto que tiene su sustento en la constitución de 1980.

En un sentido orgánico, estas asambleas aparecen como un incipiente ejercicio de poder, poder que, podríamos decir, cuenta con una perspectiva territorial (son levantadas por vecinxs que tienen en común el habitar en un territorio) pero que sin embargo se desarrollan producto del acontecer nacional. De esta forma, nos atrevemos a formular que estos espacios abren la posibilidad de levantar un tejido de organizaciones de base que, a la vez que dota a la población de un poder constituyente (en tanto se discuta y se formulen propuestas para un cambio constitucional), pueda también desarrollar reivindicaciones en el plano local que vayan en función de los cambios estructurales que se pretendan alcanzar.

Con respecto al funcionamiento orgánico y a la importancia de estas asambleas en el entramado de organizaciones locales, podemos identificar algunas consideraciones importantes; una de ellas es la necesidad de vincular aquellas asambleas territoriales con las organizaciones sectoriales ya existentes, en las que los pueblos se han organizado en tiempos pasados, por lo que cuentan con legitimidad para la misma población, tales como JJVV, sindicatos, federaciones de estudiantes, centros de alumnos, comités de vivienda, etc. Es importante este punto ya que si no se comprende bien esta relación puede haber muchos conflictos en cuanto a las atribuciones y tareas que se ponga por delante la organización local. Proponemos que las asambleas territoriales sean la confluencia de todas estas organizaciones en el plano local, representando así un espacio de resolución que aglutine aquellas y que, en una relación constante, se pueda ejercer de facto, y en clave territorial, la multisectorialidad.

Otro aspecto a trabajar es la relación con organizaciones más recientes, pero que sin embargo han impulsado las movilizaciones de los últimos años, por lo menos a nivel mediático. Hablamos de organizaciones como No + AFP, movimientos nacionales por la salud, entre otras. Aquí, proponemos que la Asamblea Territorial sea el espacio en donde se eche andar la discusión sobre demandas particulares, nutriéndose así de planteamientos trabajados por aquellas organizaciones, lo cual, sin duda, impulsará la creación y el mejoramiento de demandas estructurales.

El aspecto, a lo mejor, más complejo de comprender y trabajar es el referente a la relación entre la Asamblea Territorial y los gobiernos locales (municipalidades). Es muy importante tener esto en claro, ya que el hacerlo dará la posibilidad de evitar la instrumentalización por parte de los mismos gobiernos y las organizaciones que trabajan en estos, pero también evitará caer en la intransigencia de rechazar a priori el trabajo con estos espacios. Proponemos que las Asambleas Territoriales se prefiguren como los órganos de poder (incipientes aún) que sean capaz de expropiar de manera paulatina poder al estado chileno. De esta forma el trabajo en los gobiernos locales debe abordarse de manera estratégica, pensando en las “ventajas” y “dificultades” de esta relación. Es así como, si se quiere que las Asambleas Territoriales logren perdurar en el tiempo, e ir obteniendo cada vez más facultades políticas para/con la población, debe contarse con recursos e infraestructura necesaria para llevar a cabo sus fines.

No podemos olvidar, que en gran parte de este territorio del sur, el Pueblo Mapuche viene planteando la autodeterminación como estrategia política para lograr la liberación nacional. Es por eso entonces que las Asambleas Territoriales deben ser espacios respetuosos de la propia organización mapuche (ya sea de sus pu lof u organizaciones) en cuanto a la toma de decisiones, tratando siempre de fortalecer los lazos de comunicación. No se debe caer en la pretensión de que la población mapuche participe “obligatoriamente” de estas asambleas, ya que este pueblo tiene sus propias formas de hacer política.

A raíz de la movilización, muchas han sido las demandas que se han vislumbrado, tanto en las calles, como en las mismas asambleas territoriales, entre ellas se encuentran: Una nueva constitución, aumento del salario mínimo, estado plurinacional, previsión social, sueldo para dueña/o de casa, fin al CAE, etc. Todas ellas con sentido, pero sin mucha orientación, ya que carecen de un/os método (s), es decir, el cómo; y también de estrategia, para responder el para qué. Por esta razón se hace importante la presencia de abogados y/o estudiantes de derecho, y claramente profesionales de todas las áreas, que puedan aportar con conocimiento específico hacia los problemas que allí se abordan. Por ejemplo, cuestionable fue la falta de estudiantes del área de salud en las manifestaciones, puesto que el número de heridxs por perdigones y producto del enfrentamiento fue alto.

En relación al tema de las asambleas, es necesario la orientación jurídica y de derecho para las discusiones, debido a que para responder a gran parte de las demandas, que están conectadas con temas de fondo, es necesario el cambio de constitución y para esto, la vía que hasta el momento más nos beneficia como pueblos, es la asamblea constituyente. Para aquello es necesario voluntades políticas, pero si no están, la presión social también puede lograr que esto suceda. Para ello se requiere de una reforma al artículo 15 de la constitución, puesto que sin esa reforma no se puede iniciar ningún proceso de plebiscito, en el cual se le pregunte a la población si quiere un cambio de constitución o no. De ser así, es necesario pujar también para que ese cambio constitucional sea a través de la asamblea constituyente, puesto que es el mecanismo que le da capacidad a los pueblos de poder participar y construir una nueva carta magna. En una asamblea constituyente, luego del primer plebiscito o consulta pública por cambio de constitución, que ya mencionamos en el párrafo anterior, se deben elegir representantes o delegadxs, quienes redactarán una propuesta de constitución dentro de un plazo. Luego de esto, deberán mostrar la propuesta para que esta sea votada. Esto no es una receta estática y tendrá sus matices acorde al contexto del país en el cual se realice, es por esto que la asamblea constituyente de Bolivia, no fue igual que en Venezuela, por dar un par de ejemplos.

Debemos tomarnos en serio la organización como herramienta popular, pensar más allá de la represión y empezar a elaborar tácticas que nos permitan avanzar hacia objetivos concretos, porque si bien la lucha directa y la forma no pacífica de manifestarse es una opción inmediata, termina siendo pasajera y a la larga se vacía de contenido si no cuenta con la formulación de propuestas y trabajo en los distintos espacios en los cuales nos movemos. Es por esta razón que le hemos dado tanta importancia en estos párrafos al tema de las asambleas territoriales, a la asamblea constituyente y al cambio de modelo y sistema. Pensemos que las FFAA y de inteligencia también utilizan el desgaste de ese tipo de movilización (marcha, barricadas, saqueos, etc.) para desmovilizar en el sentido orgánico y político.

Por otro lado, tomando el tema de la gran violencia llevada a cabo por parte de las fuerzas militares, las cuales –históricamente- han gozado de impunidad frente a sus crímenes, es necesario cuestionarnos su rol y función dentro del estado, y el por qué mantienen la autonomía que las faculta para poder llevar a cabo este nivel desmedido de represión.

Debido a que no se ha desarrollado la democratización de ésta institución es que hoy en día fácilmente podría ocurrir lo que pasó hace 46 años en Chile, por el alto mando y poder que tienen, lo cual sobrepasa a la autoridad civil, ya que estas funcionan aparte y no se rigen por la justicia ordinaria, sino por la justicia militar. Misma razón por la cual, nadie más que ellos mismos, fiscalizan sus acciones y delitos. Sin duda, este tema debe ser abordado con mayor profundidad, pero no será éste el documento que lo haga, sino más bien creemos que junto a un cambio constituyente, por medio de una asamblea constituyente, no debe dejarse aparte tal tema, ya que de lo contrario, nuestra vida seguirá corriendo el mismo riesgo que en este entonces.

Autodefensa de los pueblos

Un elemento de suma importancia es la autodefensa que la población pueda ir generando a través de sus órganos de poder. Durante los últimos días hemos sido testigxs del recrudecimiento de la represión por parte del estado chileno, cuestión que si bien, comprendemos que es una muestra más del rol neoliberalizado del estado, tampoco podemos desconocer que esta situación arca un punto de inflexión en cuanto a la anulación de la protesta social. De esta forma, y en un sentido más político, no podemos descartar la posibilidad real de que se produzca una toma mucho más directa de las instituciones chilenas por parte de las FFAA. Si bien éstas han jugado un papel muy importante en el tutelaje del sistema que se viene implementando desde la dictadura del 73, siendo partícipes de decisiones importantes dentro del estado, sumado al alto grado de autonomía mencionado  anteriormente, vemos como hoy han hecho un ejercicio de despliegue de sus fuerzas en cuanto al espacio y en cuanto a su comportamiento con la población. Esto es muy parecido a las campañas de reconocimiento que ya han venido ejercitando durante años en lo que concierne a la represión de la movilización social. Es por eso que es de mucha importancia estar preparadxs para posibles escenarios. Proponemos la identificación de, por lo menos, dos posibles “salidas” a ésta crisis; i) una es la baja de intensidad de los saqueos y la protesta callejera, producto del desgaste de la movilización. Esta situación podría representar un repliegue estratégico de las movilizaciones, ya que se podría dar paso a que la población se vuelque a la construcción y conducción política en los espacios de Asambleas Territoriales, lo que aun así, nos muestra la necesidad de que la población se ejercite en el ámbito de la autodefensa; el otro posible escenario es ii) que se produzca una especie de golpe de estado. Esto tiene mucho sentido si se piensa que las FFAA ya han hecho reconocimiento del territorio en los últimos días, lo que resulta muy parecido al “tanquetazo” que se produjo el 29 de junio de 1973. Esta sublevación militar no fue otra cosa que la antesala del golpe del 11, representando un ejercicio de despliegue del ejército y de evaluación de las capacidades reales del movimiento de masas (con sus organizaciones populares y partidos políticos) de hacer frente a una situación de guerra. Lo que hoy vivimos en este territorio podría ser similar a esta situación, en donde la capacidad del pueblo de “hacer frente” a la represión está en un nivel muy bajo. Esta situación es más que preocupante ya que las formas de movilización que se han adoptado sólo han ido en la línea de las marchas masivas y los saqueos a grandes empresas. Si bien podemos entender este fenómeno, nos parece sumamente peligroso que se sólo se reaccione ante el actuar represivo, sin diseño estratégico y político de los enfrentamientos.

Ya sea uno u otro escenario, debemos tener la capacidad de analizar el contexto en un sentido de caracterizar los actores que influirán en el futuro próximo. Así, tenemos que, en cuanto a los niveles de lucha directa, los actores que pueden salir a escena son las FFAA, los grupos paramilitares y la intervención extranjera (de manera más indirecta), los que sin duda ya se están preparando. Es así como el pueblo en lucha debe hacer diseño de su autodefensa en torno al choque con las fuerzas represivas, pero también contra otros actores de la “sociedad civil”. El diseño de esta autodefensa, entonces, podría contemplar:

Hacer frente al contexto agudizado de represión estatal, logrando niveles cada vez mayores de coordinación de servicios básicos, capacitación técnica, política y valórica de los grupos dedicados a enfrentamientos más directos, y comunicación entre la población local.

Ya sabemos que, en el caso de que se puedan ir concretando algunos avances institucionales y/o políticos en el sentido de la movilización social, los grupos militares y paramilitares intentarán asediar de forma directa a la población, aquí es necesario lograr combinar estrategias políticas, mediáticas, institucionales y de lucha directa para organizar la protesta y no dejar que el terror desmovilice a la población.

Sin duda se vienen tiempos de catástrofe política, económica y social. Esto debe dar pie a que podamos organizar el territorio en un sentido de organizar la vida para no quedar siempre en dependencia de la capacidad organizativa del estado y del mercado. Esto es trascendental ya que teniendo coordinación entre servicios básicos locales, donde nos podamos abastecer de comida, transporte, etc. podremos dar continuidad a procesos que serán muy difíciles.

Esto es nuestra pequeña reflexión sobre el actual momento de asedio neoliberal. Esperamos que, más allá de las diferencias, podamos llegar a ideas comunes y así diseñar mejores estrategias para afrontar los difíciles tiempos que se vienen.

Nota:

A las organizaciones de base existentes: Coordinadoras territoriales, sindicatos, juntas de vecinos, organizaciones políticas, colectivas, cetro de estudiantes, federaciones. Sobre todo a la política estudiantil que por años se jactado de una crítica hacia el rol de las instituciones que nos educan y que operan en el territorio, pero que por año también han almacenado la experiencia de la organización de las bases en torno a los problemas del modelo capitalista. Así mismo el resto de organizaciones mencionadas, cada una por diversos temas, pero que tienen en general una conexión. Este es el momento de empezar a funcionar como orgánica, a tomarse los espacios para discutir e impulsar las demandas que han salido en las protestas, pero que también las sentimos cada día al estar viviendo, ya que la posibilidad y la pseudo ventaja con las que estas instancias cuentan, son los canales de comunicación para agilizar una pequeña parte de los procesos. Necesitamos espacios físicos disponibles para lo que está ocurriendo y para lo que continuará. Y a la gente en general, de inmediato, nos urge organizarnos.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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