Pablo Klimpel, presidente del Sindicato de Estibadores del Puerto de Valparaíso: “No se puede negociar con toque de queda y los militares en las calles”

Por Luis Brunetto.

Este viernes 25 de octubre, fue publicado en El Furgón, medio argentino, una entrevista a Pablo Klimpel, presidente del Sindicato de Estibadores del Puerto de Valparaíso. Dada su importancia para el momento político que vivimos, la reproducimos de manera integra.

(Extraído de El Furgón)

A casi dos semanas de que los estudiantes chilenos iniciaran las “evasiones masivas”, y dieran el puntapié inicial a una rebelión de consecuencias políticas incalculables, cualquiera sea su suerte inmediata, a escala no sólo nacional y Latinoamericana, sino mundial, ayer los trabajadores y el pueblo chilenos cumplieron las 48 horas de huelga general. Para evaluar los resultados del paro y entender los pormenores del proceso en curso, El Furgón dialogó con Pablo Klimpel, presidente del Sindicato de Estibadores del Puerto de Valparaíso, tercera en tamaño,  pero, probablemente, primera en belleza del Chile insurrecto.

El Furgón: – Ustedes protagonizaron a fin del 2018 una gran huelga, hubo importantes luchas estudiantiles y sindicales en los últimos años ¿Se puede decir que se fue preparando el clima para este levantamiento?

Pablo Klimpel: – Las luchas sociales nunca son lineales, pero sí tienen una secuencia, ritmos, momentos, tiempos, procesos, que responden a un devenir histórico, en el cual hay un aprendizaje de cada experiencia. En el 2000 fueron las primeras luchas estudiantiles por el pase escolar. Luego, en 2006 y 2011, se logró instalar con grandes movilizaciones la demanda de la educación gratuita, y luego eso dio paso a instalar el problema del lucro en la sociedad, el problema del sistema capitalista. Luego vinieron movilizaciones importantes contra el sistema previsional y del movimiento feminista, que ya instaló el reclamo del aborto legal y seguro y el tema de la violencia machista-sexista. También luchas sindicales, como la de los subcontratistas del cobre desde 2004, las movilizaciones portuarias nacionales. Hay un aprendizaje, distintas luchas que van marcando antecedentes, una acumulación de experiencia  histórica por parte de las organizaciones populares. Sin duda lo que tenemos ahora es la expresión del agotamiento de un modelo económico y social, incapaz de resolver los problemas cotidianos de la gente, y esto explotó. Y ya todos estamos diciendo basta.

EF:- ¿Cómo evaluás las jornadas de huelga general de estos dos días?

PK: – De manera positiva. De la huelga participaron tanto el sector productivo, como la minería y los puertos,  los sectores de salud, educación y empleados públicos. Es un paso importante del movimiento de trabajadores el que se haya dado esta huelga general de manera efectiva, independientemente de la capacidad de cada sector de sostener la huelga por 10, ó por 24 ó por 48 horas. Ayer pararon sindicatos como Sintec-Chile, la ANEF, sindicatos de la CUT, la central clasista, algunas divisiones de Codelco, algunas mineras privadas  como La Escondida, Los Bronces, Collahuasi. En 19 terminales portuarias pararon las 48 horas. Y así un sinfín de sectores. El otro componente fue la protesta de los pobladores, la protesta popular, en los cerros, en las calles, caceroleos, protestas, marchas y concentraciones. O sea que tenemos una huelga general combinada con la protesta popular.

EF– Hoy se realizaron asambleas populares, en el marco de la segunda jornada de huelga: ¿Cómo se organizan y cuál es su significado en el marco de este proceso?

PK: – Es distinto en cada territorio del país. Existe la Mesa de Unidad Social que convoca a realizar las asambleas populares pero también hay otro tipo de organizaciones que se están levantando al calor de la movilización. Básicamente, son expresiones de síntesis de las distintas organizaciones del pueblo. Acá en Valparaíso se funciona con una Mesa Sindical, como Codelco Ventana, la refinería de petróleo ENAP, portuarios, colegio de profesores, sindicato de retail, la salud, el sector público, sindicatos del área social; pero también las organizaciones estudiantiles, centros de vecinos, centros culturales o clubes deportivos. Y en esos espacios se generan mesas por sector y después un espacio asambleario de síntesis. Pero a nivel nacional es diverso, no en todas las ciudades funciona de la misma forma. Te diría que es un intento de las organizaciones populares por darse una expresión, una coordinación y una articulación.

EF: – Ayer, en Plaza Italia al menos, fue muy claro el reclamo popular por la renuncia de Sebastián Piñera. Después de una masacre cómo la que ha admitido es el propio gobierno, ¿creés que hay margen para una salida que incluya al actual presidente?

PK: Creo que a depender mucho de la correlación de fuerzas que se vaya a generando en el país, del clima político, y como a través de la protesta y de la movilización social se puede generar ese escenario, Y eso es en verdad algo todavía incierto. Si bien el reclamo de renuncia de Piñera es algo que se escucha en todos lados, algunos sostienen que podría generar un escenario de ingobernabilidad peligroso; otros plantean que podría abrir el camino a un gobierno de transición hasta llamar a nuevas elecciones; también están quienes proponen una Asamblea Constituyente. Y hay los que quieren, simplemente, su renuncia. Depende de muchos factores.

EF: – Pareciera que, dentro de las fuerzas que participan de la rebelión, habría dos tendencias encontradas: las que tienden a una salida basada en una Constituyente Popular, y los que apuestan a una negociación.

PK: – Yo creo que no son contrapuestas. Todos sabemos que se tiene que constituir una contraparte de actores diversos que negocien con el Gobierno. Ahora ¿qué se va a negociar?, ¿cómo?, ¿en qué contexto y en qué ámbito? Ese es el problema. Porque, por un lado, un consenso general es que no se puede negociar en la medida en que tengamos un estado de excepción, con toque de queda,  con los militares en las calles. Esa es una condición. Por otro lado, se está exigiendo la renuncia a Piñera y a Andrés Chadwick. Ahora, si esa es una condición para un diálogo, no me atrevería a ponerlo en esos términos… Aquí se han elaborado distintos puntos a poner en la mesa: temas relacionados con salud, educación, trabajo, vivienda, el código de agua, las pensiones y salario mínimo, incluso el reclamo de aborto libre y seguro. Podríamos decir que ha tomado cuerpo, un pliego del pueblo o una plataforma de lucha, que tiene que ver con derechos económicos y sociales que están dando vuelta. Por otra parte, lo de la Asamblea Constituyente, todos entendemos que se necesita un cambio de Constitución y que eso, finalmente, representa un momento refundacional de Chile. Y ahí también hay posiciones diversas: algunos plantean que va a ser difícil conseguirlo en el corto plazo, y otros que tendría que ser la condición básica para deponer la movilización nacional.

EF: – ¿Y tu punto de vista cuál es?

PK: – Yo creo que son cosas complementarias, ritmos y tiempos políticos que hay que evaluar en función de la coyuntura y el escenario de conflicto que seamos capaces de generar. Mi opinión es que se tiene que generar esa contraparte capaz de negociar, sobre la base de un petitorio común, que contenga al menos un par de puntos que sean importantes, porque se corre el riesgo de que el Gobierno apueste al desgaste de la movilización, que se llegue a un nivel de agotamiento, y que eso provoque un cierre de este proceso político, que se salga del conflicto sin tener una victoria, sin tener puntos que sean sentidos por la mayoría. Por ejemplo, la derogación del Decreto Fuerza de Ley 3500, que establece el sistema previsional chileno de las AFP. Por eso yo creo que, antes que se produzca un desgaste que podamos cerrar algunas demandas que son fundamentales, algo que es un pilar del modelo como las AFP como algunos derechos económicos y sociales. Ahora, lo de la Asamblea Constituyente yo creo que es fundamental, pero va a depender de la correlación de fuerzas. Por eso, yo al menos, soy flexible para pensarlo, hay que ir viendo cómo se configura ese escenario. Algunos sectores apuestan a una huelga general indefinida. Si bien si yo creo que esa postura es correcta, hoy no la veo viable. Te voy a dar un ejemplo: nosotros somos trabajadores eventuales, nuestro salario lo ganamos en función de los turnos que hacemos, no tenemos un salario fijo. Y ya los tres días de huelga general, hoy en día las bases me pedían trabajar, tienen que mantener a sus familias. Entonces, es una estrategia correcta la huelga indefinida, pero se están produciendo fenómenos que hacen que la gente no sé si es capaz hoy de sostenerlo. Debemos evaluar momento a momento.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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