¿De qué despertamos?

 Por Christian Troncoso*

Ya todas y todos sabemos por qué estamos en crisis. ¿O no?. Tómese un tiempo para pensarlo o decirlo simplemente en su cabeza, quizá escribirlo. No hay respuesta correcta, solo des-cubrir lo que pensamos.

Todos estos días se ha reiterado con fuerza el canto de “Chile despertó”, pero ¿de qué despertamos? ¿Cuál fue ese sueño en el que estábamos? Creo que es importante partir por ahí, por esa descripción del sueño en el que “estábamos” y que hoy queremos superar.

No vamos a partir con números o citas de estudios, porque creo que hoy no es su tiempo. El endeudamiento es la forma con la que podemos vivir de mejor manera, aunque sea solo una apariencia. Podemos usar esas tarjetas para tapar deudas que tenemos en otros lados. Y cuando digo “otros lados” me refiero a casi todo lo que nos imaginemos que necesitamos. Y cuando digo “necesitamos” es porque son cosas que nos determinan fundamentalmente. Con esto me refiero a la salud de nuestros cuerpos y mentes, aunque también sea pura apariencia porque en Chile si hay algo que no existe es salud física y mental, ya que tenemos una alimentación asquerosa, donde la basura que ingerimos es mas accesible, es decir, podemos comprarla con lo que nos sobre del sueldo después de pagar las deudas o incluso usando la deuda para comer o darnos un gustito una vez al mes si es que. En cuanto a salud mental, la cobertura real es bajísima, sumado a una cultura donde el o la que va al psicóloga/o está loco, ¿o no?. ¿Quién no ha tenido alguna vecina o vecino que le hayan recomendado ir a atenderse y pensamos que está medio loco? No lo neguemos o sino estaremos partiendo este ejercicio de mirar la realidad, tapando nuestros prejuicios que día a día reproducimos. Porque no podemos hacernos las y los locos, aunque suene paradigmático, tirando la pelota solo a la injusticia del sistema cuando ese mismo sistema somos nosotras y nosotros quienes lo reproducimos. O sino ¿cómo se sostiene tanta injusticia? No nos creamos tan santos en esto, donde por supuesto que tenemos parte.

Eso fue solo hablando un poco de salud.

Podemos hacer el mismo ejercicio con la educación. Donde pasa lo mismo pero en su forma. El endeudamiento sigue siendo la forma, la mediación, entre uno y…un titulo de algo. Claro, además de conocimientos que sirven para hacer cosas. Y que ese título “valida” esas cosas, porque se pagó por el y además existe un proceso de “calidad” que se certifica, es decir, se entregan los conocimientos que se dicen que se entregarán y se aprenden eso que llaman “competencias” que después te permiten trabajar en ciertos cargos hechos para reproducir ese conocimiento. Es decir, un sistema aceitado que educa para caber dentro de el. Lógico ¿o no?. Vaya usted a encontrar a esa masa de técnicos y profesionales cesantes o trabajando de Uber (o sus derivados como Rappi) o en cualquier otra cuestión. Sin duda existe adaptación en este sistema. Pero también en ese “adaptarnos” existe frustración. ¿O no? ¿Dónde quedó la alegría prometida? ¿Dónde quedó el progreso que pensamos tener con ese título? Ahora somos masa calificada en trabajos donde no ocupamos ese conocimiento. Con esto no estoy denigrando los trabajos como Uber y sus derivados, sino que mostrando que no existe tanto aceite en este sistema que lo haga andar tan bien. Se ha ido regulando. Nos hemos ido adaptando. Pero con costos.

Por otro lado tenemos un gran tema: la vivienda y su déficit. No voy a entrar a discutir el número exacto que, digamos, es más de 500 mil viviendas, sino en otro aspecto que me parece mucho mas interesante. Aquellas y aquellos que han vivido el hacinamiento, donde lo privado no existe ni en el baño. A quienes viven de allegadas/os en casas de suegras/os o simplemente arriendan una pieza de una casa que no es suya que no logran apropiarse, que se sienten incómodos en ese living, si es que hay, donde el o la dueña de casa tiene el derecho a usar. Ahí hay otro malestar. Porque claro, la propiedad privada no es solo a beneficio de la empresa sino que se reproduce en la casita donde vive. ¿O no se ha dado cuenta? ¿Quiénes y por qué deciden qué se hace? ¿Cuánto espacio de decisión se le da a las y los niños en decidir, por supuesto, a sus formas? ¿Acaso lo hacemos tal cual lo hicieron con nosotras/os? Ahí está, en parte, la reproducción del sistema.

Por último, al menos en este escrito, hablemos de las pensiones. Ya sabemos como son. Menor al sueldo mínimo y, por supuesto, menor al monto que mensualmente recibimos por esa incertidumbre laboral después de una vida entera. Digo “incertidumbre laboral” para que no le digamos solo “trabajo” a esa sensación diaria que sentimos, porque justamente es parte de ese malestar. Incertidumbre que se “cruza” con los altos precios en alimentos, medicamentos, transporte (la gota que rebalsó el vaso o la sensación de caída que nos despertó) y servicios básicos como luz, agua, gas e Internet. Evidentemente no es que cada uno de ellos sea tan caro para no ser suplido por el suelo o la pensión, sino que son la necesidad conjunta que prestan en nuestras vidas, y cuando digo “vidas” no es nuestra vida individual, sino que la vida real, que siempre es social. Lamentablemente, aunque lo que creemos sea lo contrario, nuestras vidas siempre son sociales y nunca individuales. Cosa que la ideología económica vigente tienen en su base al individualismo egoísta, pero que no es cierto ni teórico ni históricamente. Pero es una ideología muy popular. Nombrémosla por su nombre: ideología burguesa. La usamos en todos nuestros prejuicios. ¿Dónde aprendemos esa ideología? Bueno, viviendo en este sistema. Viendo la tele, estudiando en sus colegios, yendo a sus centros de estudios técnicos y profesionales, usando las instituciones que nos individualizan, y un largo etcétera que es la realidad que vivimos. Cada uno de esos “puntos” con lo que conocemos/vivimos la realidad son parte de un todo articulado que parece que hoy nos incomoda o, volviendo al título, lo sentimos como pesadilla. Porque en mi opinión y usando la analogía del propio movimiento popular, esto no es un sueño sino que una maldita pesadilla.

Pero ahora la realidad actual es algo preocupante. No solo por la crisis que vivimos, sino que por las soluciones a esta. Aparece Piñera hablando con “todo el espectro político y los poderes del estado” cosa que suena muy importante e incluso en nuestras cabezas lo más probable es que digamos “ahh se reunió con todas y todos y, por tanto, lo que ahora diga será muy legítimo”. Claro, puede ser así. Pero ¿En qué le beneficiarán a usted las soluciones? ¿Qué cosas de esa realidad que vive cambiarán con este “gran pacto social”? ¿Qué esperamos que salga de ese gran pacto?.

Acá quiero detenerme en algo que es importantísimo siempre mencionar: no habrá posibilidad de vivir dignamente en el capitalismo. Y quisiera explicar en qué consiste con un ejemplo, donde Luksic será el personaje de los capitalistas/empresarios que impulsan la ideología burguesa. ¿Vieron que Luksic dijo que tendría sueldos desde $500.000? Suena maravilloso pero, en mi opinión, es chutear la crisis hacia adelante. Un ejercicio que hacen siempre los Estados en su intento de mantener la tasa de ganancia de los capitalistas/empresarios. ¿Por qué “chutear la pelota”? Porque aunque los sueldos suban a quinientas lucas, Luksic y toda la clase capitalista/empresarial/patronal/etc seguirá cada mes ganando dos cosa: su sueldo correspondiente a sus gestiones o, más precisamente, a su trabajo y además un porcentaje, sino toda, la utilidad que le entrega la empresa por ser él el propietario. Es decir, mientras todas y todos ganamos sólo nuestro sueldo o, mejor dicho, nuestro salario para reproducirnos pagando lo que alcancemos a pagar, ellos ganarán ese “delta” de más que nadie más gana y que llamamos con el nombre de “utilidad”. Eso les permitirá…¿qué cosa? Piense: si usted recibe su sueldo y paga sus cosas como la luz, agua, gas, Internet, educación, salud, para la olla, etc, y además tiene ese “delta” ¿qué pasaría? Bueno, podría acumularlo guardándolo bajo la almohada o en el banco, o podría invertirlo si logra acumular lo suficiente en un año o dos. Eso pasa. Unos acumulan y otros se endeudan. Así funciona y pareciera que es “natural” que el sistema opere de esta forma. Obvio que es “natural” porque es lo único que hemos vivido toda nuestra vida y la de nuestros predecesores. Pero eso es históricamente un error. Hubieron, por ejemplo, culturas en Indoamérica que su trabajo les permitía genera ese “delta” que podemos llamar mas precisamente “excedente social” y que, como su nombre lo indica, se utilizaba socialmente para el beneficio de todas y todos los miembros de esas comunidades. No era perfecto, de hecho no existe sistema perfecto, pero económicamente se hacía de esa forma. Ahora, en cambio, ese excedente no es social, sino individual y no de cualquier individualidad, sino de quienes ostentan la propiedad privada para si mismos. Es un cambio ideológico: pasar del individualismo egoísta a la socialización del excedente que producimos todas y todos. Este es el fondo del problema. Podemos subir salarios, pensiones, bajar el transporte y está bien, nos sentiremos más livianos, pero no creamos que está solucionado o que está encaminado a eso. Nos nos engañemos, aunque bien podremos disfrutas lo que logremos.

Además de esos pueblos Indoamericanos, existieron pueblos que impulsaron proyectos de socialización del excedente. Acá en Chile nuestro más reciente episodio se vivió en el Gobierno de la Unidad Popular que, con los problema de todo sistema de transformación, se puso como meta el socialismo que es justamente la socialización de ese excedente que todas y todos producimos.

Fíjese que el golpe militar y la dictadura posterior impulsaron a sangre y fuego, como lo vemos hoy mismo cuando salimos a protestar y tenemos que vencer el miedo a ser asesinados por un paco o un milico en las calles, el sistema que hoy vivimos y que catalogamos de “neoliberalismo” que no es otra cosa que el capitalismo, es decir, apropiación en las manos de unos pocos del excedente social que todas y todos producimos. Así de simple y así de complejo a la vez. A eso me refiero con “tirar la pelota” porque en un tiempo más vendrá nuevamente la crisis, porque los capitalistas siempre quieren más y más, por eso quieren aumentar siempre sus ganancias y eso significa echar gente, bajar sueldos y un largo etcétera, que nos traerá a ese punto en el que estamos con ese malestar de tantos abusos, de tantas injusticias que sentimos pero no sabemos muy bien de donde vienen.

Esto hace parecer que el problema es “económico” o quizá este escrito también le suene solo económico. Pero fíjese que ese que acumula (nuestro Luksic) es el mismo que luego de una buena cantidad de platita puede comprar terrenos e impulsar que el Gobierno de turno construya estaciones de metro cerca de esos terrenos para que luego esos mismos terrenos suban de precio y ellos los vendan a precios por sobre la compra inicial, generándose una ganancia jugosa. No solo hacen negocio con esto, sino que planifican la ciudad a su medida, a su goloso y avaro gusto por el dinero. ¿Acaso es “sólo” económico entonces ganar esa utilidad? Por supuesto que no lo es. Es también político. Y ambos, lo económico y lo político, bailan juntos la danza del capital donde el lobby es la música que los articula cuando les pagan a los políticos grandes cantidades de dinero para aprobar leyes a su medida. ¿Lo vio? Así se articula lo económico y lo político. Nunca están separados el uno del otro.

Tenemos que tener claro cuál es ese “sueño” en el que estuvimos para que en este despertar no caigamos otra vez a dormir, como nos pasa cada día cuando nos despertamos y volvemos a dormir, y olvidar ese sueño del que habíamos despertado.

PD: si no se sintió representado en esta opinión, quizá su indignación está más mediada por la injusticia que ve hacia otras y otros que hacia usted misma o quizá es solo mi sentir re-sentido.

*Militante de Convergencia 2 de Abril

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Autor entrada: Convergencia Medios

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