María del Carmen Verdú: «Sostener y fortalecer la presencia en las calles, anclada en nuestra perspectiva socialista, feminista y antiimperialista, que se proponga interpelar y disputar la influencia sobre amplias capas populares, será la tarea central de la izquierda»

Por Simón Fuentes

Desde las PASO siguen produciéndose importantes hechos en Argentina. En Chubut la movilización docente, a movilizado distintos sectores sociales a los que se contrapone la patota sindical y las fuerzas represivas. Entender lo que se está gestando y las perspectivas que se vienen incubando es una tarea importante para la izquierda de América Latina, es por eso que entrevistamos a María del Carmen Verdú,  militante de Venceremos, Corriente de Izquierda Poder Popular y de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), y candidata por el FIT-Unidad a diputada nacional. 

¿Cómo analizan lo sucedido en las PASO y la derrota del gobierno?

Las PASO confirmaron rotundamente la extrema polarización que se podía anticipar desde mucho antes, pero la amplia diferencia de más de 15 puntos, muy lejos de las encuestas previas, fue la gran sorpresa que sacudió el escenario político. Eso expresa un rechazo fuerte a la política de ajuste y empobrecimiento cotidiano del macrismo. La situación real de las mayorías populares, la pauperización de la vida en estos cuatro años pesaron más que el marketing político. Hay un recorrido de resistencias, con mucha movilización callejera, que es parte de ese repudio. La derrota del macrismo comenzó en las calles, en la unidad de acción en las luchas frente a los atropellos del gobierno y contra sus reformas estructurales, aunque claramente la alternativa percibida como “posible” sea la del kirchnerismo+PJ+Frente Renovador.

Ustedes son parte del FIT-Unidad, ¿cómo avalúan sus propios resultados y los resultados generales del FIT, en donde retrocede?

El FIT Unidad logró sostenerse como un polo de independencia de clase, con un programa claro en defensa de los intereses populares (no pago a la deuda externa, bienes comunes al servicio de las necesidades populares, aborto legal, seguro y gratuito, agenda antirrperesiva, etc.). Los 700.000 votos obtenidos en una elección presidencial, algo menos que en 2015, dan cuenta del contexto difícil y de enorme polarización, pero consolida su posición como la cuarta fuerza nacional, aunque minoritaria, y avanzar en la difusión de las posiciones de izquierda en defensa de lxs trabajadores, para conquistar nuevos lugares en el ámbito legislativo, que aporten a las luchas populares que vendrán frente a la crisis en curso.

Es muy significativo que el FIT Unidad pudiera avanzar en la unidad de la izquierda para crecer como alternativa política en este contexto.

Se viene otro proceso electoral, en octubre, ¿cuál es su apuesta en particular? ¿Cómo debe enfrentar el FIT, en general, el tramo que queda?

Desde la izquierda apostamos a una campaña política que exprese un programa alternativo de salida a la crisis, basado fundamentalmente en la ruptura con el FMI, para instalar la necesidad del no pago de la deuda, e invertir esos recursos en las necesidades populares y un conjunto de medidas que retrotraigan los tarifazos, que impidan los despidos y suspensiones, que los salarios se ajusten según la inflación, y que se dispongan los recursos necesarios para el aumento de los planes y programas en beneficio de los sectores más golpeados por la crisis. Proponemos un plan de emergencia con medidas puntuales para enfrentar lo más urgente, como la emergencia alimentaria. No es menor revertir la política represiva del macrismo, con la exigencia del fin de la Doctrina Chocobar y la derogación de los decretos que la legalizaron, y de la libertad de todxs lxs presos políticos y el cese de la criminalización de la protesta.

Se están realizando distintas movilizaciones que presionan al gobierno, en Chubut por ejemplo los docentes han salido a la calle y la respuesta del gobierno ha sido la movilización de la patota sindical y la represión. ¿Usted cómo ven estas expresiones de lucha? ¿Qué potencial ven ellas ahora en lo inmediato y en un futuro cambio de gobierno?

Valoramos y apuntamos a profundizar las experiencias de unidad de acción callejera para frenar toda medida antipopular que intente imponerse, incluso si eso implica dialogar con los amplios sectores de nuestro pueblo que han depositado expectativas en la formula Fernández – Fernández con tal de librarse del gobierno de Macri, que en breve tendrán que enfrentar las profundas contradicciones que ese frente alberga.

Las grandes movilizaciones desarrolladas en el último mes por los movimientos sociales –jugando el FOL un rol destacado-, por los sectores del movimiento obrero combativo, pasando por encima la pasividad y complicidad con el ajuste de las mayorías de las centrales obreras, marcan el camino que debemos profundizar. Por eso estamos presentes en las luchas de diversos sectores contra los despidos y los recortes salariales y promovemos las coordinaciones entre trabajadores de distintos conflictos y espacios combativos, como se expresa en la coordinadora de trabajadores de zona norte y la coordinadora de organizaciones en lucha de zona sur. Sin lugar a dudas, la heroica lucha del pueblo chubutense junto a sus docentes, que expresa la unidad y solidaridad de clase ante las políticas de ajuste, es el ejemplo a seguir.

Respecto a un triunfo del Frente de Todos, ¿qué vendría a expresar? ¿Qué posición debe tomar la izquierda y el pueblo?

El Frente de Todos es la nueva versión que adopta el peronismo, en una suerte de «tercer kirchnerismo» que combina en su interior a los bomberos de la renegociación del default en 2003/2004, como Alberto Fernández; el Frente Renovador de Massa, el “camporismo” que hegemonizó gran parte del movimiento kirchnerista en su última etapa en el poder y casi todo el aparato de los gobernadores e intendentes del PJ tradicional.  Van a asumir en un cuadro convulsivo, cualitativamente diferente al de mayo de 2003. La “luna de miel” puede ser más acotada que de costumbre, sin un escenario internacional favorable como el que tuvieron a principios de siglo con la creciente demanda de commodities, sino en una crisis que lleva más de una década y está en una fase de guerra comercial. Además, el tutelaje y la presión del FMI será enormemente mayor por el peso de las deudas contraídas.

Es previsible que se registren choques y tensiones con las medidas que deban ejecutar entre los sectores más afines al capital en contraste con otros de corte más «intervencionista», lo que presentará una base política de importancia, sobre la que una izquierda revolucionaria debe trabajar para construir una propuesta política de masas con una perspectiva radical.

Sostener y fortalecer la presencia en las calles, anclada en nuestra perspectiva socialista, feminista y antiimperialista, que se proponga interpelar y disputar la influencia sobre amplias capas populares, será la tarea central de la izquierda.

Respecto a la deuda, el tema ha sido recurrente durante todo este tiempo, ¿qué debe hacerse con ella? ¿Cuánto determinará al próximo gobierno?

Planteamos la necesidad de la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda. Venimos movilizando junto a los movimientos sociales con la consigna “La deuda es con el pueblo, no con el FMI”. El próximo gobierno se propone a lo sumo una reprogramación de los pagos, pero privilegiará pagar, como ya lo hicieron cuando orgullosos los Kirchner se definían como “pagadores compulsivos de la deuda”. La diferencia, como decía antes, es que no estamos en el escenario internacional de 2003, hoy no hay “viento de cola” que llene las arcas del Banco Central. De hecho la jugada de que sea Alberto Fernández el presidente es una clara señal al FMI y al capital trasnacional de que pagarán.

Tú eres parte de Correpi, desde ahí, ¿qué esperan de un gobierno de Fernández-Fernández?

Más de 30 años militando contra la represión en democracia han enseñado a CORREPI a no depositar expectativas en ningún  régimen burgués. Sin embargo, hemos aprendido también que la represión es administrada de manera diferente por cada gobierno, a partir de dos ejes organizadores que funcionan paralelamente. De una parte, las características del gobierno de turno; de la otra, la utilización concreta en cada tiempo y lugar del arsenal represivo, según la necesidad que tengan de implementar el necesario control y disciplinamiento social.

En ese sentido, el kirchnerismo aspiró a pasar a la historia como el “gobierno de los DDHH”, por lo que, a la par de haber permitido que se avanzara en el reclamo histórico de Memoria, Verdad y Justicia, consagrando los reclamos históricos de la nulidad de las leyes de impunidad y reapertura de los procesos contra los genocidas de la dictadura, intentó siempre disimular que, en los números concretos, fue el gobierno más represor desde 1983, sólo superado muy ampliamente ahora por Cambiemos. El uso privilegiado de la táctica de “tercerización de la represión” a través de patotas o grupos de choque paraestatales en la represión a la protesta social fue uno de los paradigmas de su gobierno.

Por eso sabemos que al día siguiente de que FF asuman el gobierno seguramente tendremos que salir a las calles a denunciar algún hecho represivo, más aún cuando las condiciones objetivas son bien diferentes a 2003/2007.

Eso no quita que no exijamos al menos la eliminación de la herencia más dura que deja el macrismo, que muy fácilmente pueden resolver tanto desde el ejecutivo como desde los ámbitos legislativos. Reclamamos que digan qué van a hace con la Doctrina Chocobar, si van a derogar la Resolución 956/18 que habilita a las fuerzas de seguridad a disparar contra personas desarmadas, si van a revisar las reformas regresivas y represivas de la legislación penal y procesal penal, si van a votar o no la baja de la edad de punibilidad de niñxs y adolescentes, etc.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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