Gerardo Foqquett, presidente de FENASIPEC: “Tenemos que buscar dirigentes de calidad, con dirigentes comprometidos que estén dispuestos a dar la pelea, que estén al frente del conflicto y no que ellos esperen detrás en la trinchera”.

Por Yorsh Abdala

A los 16 años empezó a trabajar de peoneta. Desde el 2006 es dirigente sindical y sigue siéndolo en la actualidad. 13 años de intensa lucha y experiencia acumulada. 13 años en donde han logrado mejorar las condiciones de los peonetas —porque como dice “era un sistema muy precario, donde no había contratos, donde te pagaban al día y llegabas a un acuerdo con el conductor para que ahí te hicieras un sueldo”— pese a recibir reveses importantes al enfrentar a los patrones. Te dejamos con la entrevista realizada a Gerardo Foqquett, dirigente de los peonetas de Coca-Cola.

Gerardo, muchas gracias por conceder esta entrevista para Convergencia de Medios. Cuéntanos un poco de tu historia y de la organización sindical que tú representas.

Yo soy peoneta desde el año 95.. En ese entonces, esto era un sistema muy precario, donde no había contratos, donde te pagaban al día y llegabas a un acuerdo con el conductor para que ahí te hicieras un sueldo. En ese entonces, cada conductor era dueño de su camión o tenían 2 o 3, pero te pagaban por día, ya que era un acuerdo por “trato”, es decir, si tenias una vuelta, te pagaba 3 “lucas”, si te dabas dos te pagaban 5 “lucas”. Todo dependía de cómo era la ruta, según para donde fuera la carga, si era más larga, si era una vuelta peligrosa, una vuelta más compleja, el valor tendía a ser más alto. En esa época, no teníamos donde llegar a trabajar, ya que esperábamos afuera de las plantas. De repente tú llegabas en invierno a las 8 de la mañana y salíamos a trabajar a las 11 o a las 12 del día, a veces salías muy temprano y en el invierno con lluvia y tenías que esperar en un paradero de micro para no mojarse.

Eran condiciones muy paupérrimas y yo y mis compañeros no éramos gente tan preparada. Era mucho más difícil de organizarse en un lugar donde ni siquiera teníamos contrato, pero con el tiempo fuimos exigiendo mejoras, como que nos dieran contratos, que nos dieran bototos, que se respetaran condiciones.

Entre el 99 a 2000, se realizaron las primeras movilizaciones por temas bien puntuales, de a poco fuimos obteniendo ciertos beneficios. Se empezaron a ir las empresas más chicas y se fueron formando las empresas contratistas más grandes, las cuales se hacían cargo de la producción o de la entrega en una zona específica, lo cual nos permitió crear sindicatos. Sindicatos bien paupérrimos, con gente con poca experiencia, pero el año 2005 se creó la primera organización que nos representó como federación – FENASIPETRA, se llamaba- la cual duro menos de 2 años. En el 2007 los dirigentes se fueron con las “lucas” de todos nosotros, corrompidos por la empresa. Y ahí quedamos bien desprotegidos en cuanto a una corriente que nos organizara a partir de los sindicatos que habíamos formado.

Yo era dirigente sindical en  “Transportes Tranwell” en Maipú, desde el 2006. A partir del 2007 nos juntamos con un sindicato de Puente Alto de la empresa “Big Ben” y creamos sindicatos en la zona de Renca, los cuales eran los que tenían mejor experiencia sindical y donde ganaban más plata, desde ahí nace la actual Federación. Yo partí con esta Federación con el cargo de vicepresidente, obtuve el cuarto lugar y empecé a colaborar en todo, a aprender, a capacitarme y estar con el presidente para todos lados, tratando de convencer a los dirigentes que se metieran a la Federación.

Esta cuestión nos costó mucho, porque como los sindicatos venían de una sensación de engaño, con  el caso de la FENASIPETRA. Cuando les decíamos que queremos formar una nueva Federación con fuerza y ganas, diciéndole que ahora sí vamos por mejores condiciones de trabajo, los viejos no nos creían, ya que nos decían “si ustedes quieren irse con plata igual que los otros dirigentes”, cuestión que nos costó mucho convencerlos.

Una vez que creamos esta nueva Federación, empezamos a sumar a más sindicatos, a pelear por derechos, por mejoras condiciones, ya que por ejemplo, los sueldos base eran muy bajos y nosotros recibíamos como fijo unas 25 – 30 mil pesos, mientras que el sueldo base más grande era de 40 mil pesos y el 80% de nuestra estructura de sueldo era en base a nuestra comisión, es decir, la carga que entregabas. Era un sistema bien perverso, porque si había pega, más cajas y cargas tenías que entregar y ganabas más lucas. Cuando se hizo la reestructuración por el sueldo mínimo, ningún trabajador podía ganar menos que el sueldo mínimo como base y ahí la comisión paso a segundo plano.  Pero igual para nosotros siempre fue importante tener el valor por la caja y por la carga, y también un valor por cliente.

En  2009, empezamos a levantar una demanda por la Ley de Subcontrato, que en ese entonces era bien clara y el informe era tan contundente, ya que decía que nosotros éramos parte de Coca Cola (Embotelladora Andina-EASA), porque nosotros concretábamos lo que la empresa mandante producía. Porque si yo no cobraba y no entregaba la plata en el almacén, con todo lo que conlleva eso, como asaltos o robo de mercaderías en las poblaciones, no se concretaba la producción y no se sacaba nada con producir miles de litros de bebida, si yo no entregaba la camionada. Ese informe fue tan bueno, que nos permitió avanzar a pasos agigantados en el juicio, y que ganamos en primera instancia, cuestión que fue sorpresiva. Al año siguiente, estos tipos (la empresa) apelaron y nos llevaron a la Corte de Apelaciones y está también nos hayo la razón, cuestión que nos llamó la atención porque éramos simplemente un sindicato con un grupo de trabajadores que no teníamos mucho que perder y a la vez todo por ganar.

A partir de esto, EASA nos llevó al Tribunal Constitucional acusando que la ley estaba mal hecha, y el TC también nos dio la razón, y hasta ahí íbamos “3 contra 0”, y nos fuimos a la Corte Suprema. Y ahí es cuando supimos quien era el juez de la cuarta sala laboral, un tipo llamado Patricio Valdés Aldunate -puesto ahí por la ex Concertación- el cual era un ex director de la SOFOFA. Por tanto, sabíamos que este nos iba a tumbar el juicio, porque si dirigió la SOFOFA, sabíamos cuál iba a ser el resultado. A partir de eso, nos dimos una vuelta por el mundo político para que removieran a este tipo, y todos se declararon incompetentes, desde el lado izquierdo al derecho, hasta el centro patético de la DC (Democracia Cristiana) que te promete ayuda y cuando se llega ahí, decían “no tenemos las facultades de la Republica”. Finalmente cuando nos llegó el fallo, y lo perdimos por un tema de forma y no de fondo. Lo cual fue un golpe fuerte y a partir de esto, la empresa mandante se aprovecho. A los pocos meses del fallo, vino la mano de la empresa mandante y ésta saco a seis empresas del sistema donde estaban los sindicatos más fuertes y combativos, los que tenían más experiencia. Quedamos en un estado muy precario y  ahí la empresa (EASA) autorizo que las contratistas pusieran al lado otras empresas subcontratistas a su servicios, y ahí cada empresa puso su empresa multi rut al lado, por ejemplo “VPS” creo “AGROMARINA”, “QUINANA” creo a “Teresita”, “LODO” creo a “Logar” y “Transwell” creo a “DUAO”. Y así estás empresas empezaron a contratar peonetas por el lado, para que no estuvieran sindicalizados y ahí hicimos las denuncias correspondiente, pero ninguna tuvo fruto, porque teníamos muy poca fuerza, con mucha gente despedida, pero de todas formas  logramos seguir dando la pelea y buscando la forma de mejorar.

En 2012, cuatro dirigentes -Gustavo Godoy, Jose Caceres, Segundo Saez y yo-, recorrimos gran parte de Chile y nos dedicamos a conocer la pega de los peonetas en los distintos lugares viajando en bus -era como volver cuando yo partir, volver al 1995-1996, precarios 100%-.  Trabajadores afuera de la planta, en el sur con lluvia, frio, niebla, nieve, y en el norte “cagaos” de calor, con rutas extensas, con rutas que duran hasta 12 horas, con ruta completa, habían zonas donde se tenía que acampar en la noche. Por ejemplo, una ruta que acá yo hacía en 4 horas con 15 clientes, allá en regiones esa misma ruta con la misma cantidad de clientes, se podía hacer en 9 horas, porque son pueblos más chicos, el volumen de entrega también, pues es menos la población y se demoran más en entregar la carga. Así que fue bien dispar la realidad y ahí nos pusimos a hacer unos estudios de los peonetas en regiones y empezamos a incentivar a los compañeros a que se organizaran.

Gerardo y en la actualidad ¿Cómo están esas condiciones de trabajo en relación a ese relato que acabas de darnos?

Las condiciones en la zona central son mucho mejores, cada empresa debe tener por ley, lo que nosotros llamamos las “casas de ayudante”, donde el trabajador pueda tener acceso a la ducha, baños, casilleros, agua caliente, una sala de estar y una de espera, pero no así en regiones. Si tu vas a un lugar no tan lejos, verás que, en Valparaíso, San Antonio o Los Andes, el viejo sigue esperando afuera de la sucursal. Es una deuda histórica que tenemos con los peonetas en regiones, ya que es una pega que tenemos que hacerla y concretarla, pero es una muy complicada de hacer, porque estas muchas veces son zonas muy chicas, donde hay muy poca gente, no se cumplen los quorum que te pide la ley para crear un sindicato. Podrías crear un sindicato inter-empresa, pero también te exigen quorum o limites, y en esas zonas, la gente no tiene más pega que esa y es precisamente donde los viejos la cuidan a muerte y defienden al patrón, aunque ganen un poco más que el sueldo mínimo.

Sin embargo, en 2014 realizamos una gira por las regiones con todos los contactos que teníamos, hicimos una planificación en donde queríamos estructurar un sueldo parejo donde todos ganáramos lo mismo. En ese entonces, en Santiago ganábamos alrededor de 500 mil pesos líquidos en promedio, para eso queríamos replicar este sueldo en todo Chile, porque planteábamos que el litro de bebida valía lo mismo en todas partes y lo mismo pasaba con el peso (en kilos) de las cajas de bebidas que cargábamos. Y nos fuimos con ese sueño y utopía de romper esa barrera del sueldo.

Había regiones donde las personas ganaban 280 mil pesos y a partir de ello, planificamos hacer un paro el mismo día del mundial. Y a partir de ello, con los cuatro dirigentes nos dividimos el país en cuatro partes, a mí me tocó el Sur, teniendo que peregrinar a Concepción, Temuco, Puerto Montt y Valdivia. Teníamos otros compañeros en la zona central, otros en el norte y así le fuimos dando. Y a pesar de contar con pocos recursos, pero con todas las ganas y sueños de romper esa barrera, logramos llamar al paro y hacerlo. Paro que en algunas ciudades como Curicó, duro 2 días, porque a los viejos le ofrecieron poca plata y se bajaron del paro -esto fue muy variado-, en Concepción duro 5 días, en Temuco 10 días, y el que duro más fue en Arica con 16 días, porque los acompañaba el clima y las ansias de los viejos. Y por ejemplo, teníamos fotos de Valdivia en donde en los supermercados, las góndolas estaban “secas”, porque teníamos unas sucursales tomadas, así de radical fue esa movilización. La empresa en ese entonces, EMBONOR que era la que estaban en regiones, nos respondió con amenazas con despidos, y a partir de eso, a los trabajadores les dio miedo, bajándose de la movilización. Y eso fue un golpe muy duro que nos dieron, porque estábamos acostumbrados a que con un día de paro tuviéramos resueltos, pero en regiones estábamos 15 días en paro, porque ellos (los empresarios) estaban preparados y nosotros no, solo teníamos nuestras ganas.

Ahora en la actualidad, estamos retomando las negociaciones con EMBONOR pero con otras condiciones y perspectivas, ya no solamente con las ansias de irnos al choque contra la pared. Partimos haciéndolo con mejoras en las cargas y una propuesta de trabajo para EMBONOR, la cual la acogieron de buena manera. Y así una vez aceptada la propuesta, presentamos el petitorio y acabamos durante este año de cerrar una negociación en Valparaíso, donde hubo incremento bien importante de sueldos y una mejora de condiciones de trabajo, esa es la que queremos ramificar para regiones, pero donde haya condiciones para hacerlo, donde hayan trabajadores organizados y donde de verdad quieran pelear y no solamente quieran tener acceso a un contrato colectivo para exigir lo mismo o vendérselo al patrón. Esa es la pega que tenemos que hacer ahora y es bien compleja, porque tenemos hartas desilusiones en regiones, donde hay pocos trabajadores y el peoneta ve al conductor como al jefe y a partir de ello, el peoneta lo elige como dirigente y finalmente termina el conductor negociando 10 pesos por caja y 1 por peoneta. Esto nos tocó muchas veces que ocurriera, como en Iquique o Arica, donde el incremento de las negociaciones se iba para el chofer pero para el peoneta nada. Eso ocurría porque si la empresa tiene 10 choferes y 30 peonetas, prefieren asegurar a los 10 choferes y no a los 30 peonetas, porque le sale más caro a la empresa.

Después en Santiago y de los despidos, cambiamos la estrategia de pelea y nos fuimos por el tema de la salud, en la cual EASA no se podía hacer la vista gorda, porque la ley decía que la empresa mandante tiene que hacerse responsable (solidariamente) de la salud trabajadores subcontratados. Ahí teníamos mucho trabajador enfermo, con hernias, lumbago y tendinitis Empezamos a poner denuncias por salud a apelar a la SUSESO (Súper Intendencia de Seguridad Social) y logramos sentar a la embotelladora ANDINA con las mutuales. Hicimos un trabajo investigativo en la cual se fiscalizo en la ruta, donde salían gerentes de las mutuales a ver el proceso de carga y descarga, donde no se puede aplicar el manejo manual de carga, donde por ejemplo, enseñaban que un producto mayor de 30 kilos a tomarlo con ambas manos y a flectar las rodillas para no “cagarte” la espalda, pero el problema que teníamos es que esa pega era imposible de hacerla colgando en un camión, con un brazo y con la otra mano pasando cargas. Imposible flectar las rodillas o tomar las cajas con ambas manos, porque estás colgando del camión, y le pusieron harto hincapié al tema para que EASA no mirara para el lado con esto. Logramos sentarlos en una mesa y ahí logramos mejorar las condiciones, eliminar el “puchereo”, que consistía seleccionar envases en las cajas con un puro tipo de bebida (puras Fantas, Coca Cola o Sprit), y esa pega la echamos abajo, porque esa no nos generaba ninguna ganancia y era más, perdíamos tiempo cuando había que ordenar envases. Y en las poblaciones esos eran los momentos en que nos llegaban a asaltar. Mejoramos las cargas reduciéndolas e hicimos cargas hechas para ser descargadas, no como antes, las cuales venían todas desordenadas y sobrecargadas con pallets o plataformas, productos mesclados, donde uno tenía que estar dándole vueltas todo el día al camión. Eran tantos los productos que entregamos, pero ahora viene todo separado, caja grande y chica separada, las de dos litros separada de los demás formatos, desechable chica con desechable grande separado. Hemos hecho un trabajo bien minucioso por dos años y ese estamos empezándolo a realizar en la quinta región.

En el proceso en que nos encontramos ahora, en la cual ya hay 10 años de experiencia, en la cual tomamos determinaciones bien drásticas y radicales para defender a un trabajador mal despedido, o usar estrategias en la negociación. Así, apostamos a juntar varias negociaciones o más de una por empresa en fechas que coincidían o que estén separadas por poco tiempo, para sí empujar hacia delante la mejora de las condiciones de trabajo, de estrato, de calidad de uniformes y de atención de salud, y ahora estamos en ese proceso de búsqueda para ver como ramificar en regiones la organización.

Para finalizar Gerardo, ¿qué mensaje le puedes dar a las organizaciones sindicales y político-sociales que están apostando a formar un nuevo movimiento popular?

Bueno, del sindicalismo en este país está en pañales y tiene una muy mala reputación. El sindicalismo en este país es muy mal mirado por los trabajadores, donde mis mismos parientes me dicen “ni cagando se meterían al sindicato porque trabajan para la empresa”, “que los dirigentes trabajan para sus privilegios y no por los derechos de los trabajadores” y en eso, nos falta mucho por hacer. Tenemos que desenmascarar a los malos dirigentes, tenemos que limpiar las casas, limpiar los sindicatos. Tenemos que hacer una reestructuración interna y educar a las bases, que tengan participación y no le teman a su dirigente, que confíen en el. Pero eso se logra con trabajo, el dirigente que es servil a la empresa o que pasa a ser un administrador de la empresa con los trabajadores, tenemos que desenmascararlos y sacarlos de raíz. Nos falta concientizar y participación, donde el trabajador se sienta parte del sindicato, que el sienta que la decisión es importante y no la del dirigente, ya que si el dirigente hace mal la pega hay que sacarlo. Y es necesario eso, que haya rotatividad, recambio, y que el dirigente que lo haga mal se vaya, no tenemos porque avalar malas prácticas y no porque el dirigente que es amigo del jefe es buen dirigente, porque esos son los que obtienen beneficios solo para él. Tenemos que buscar dirigentes de calidad, con dirigentes comprometidos que estén dispuestos a dar la pelea, que estén al frente del conflicto y no que ellos esperen detrás en la trinchera. Es por eso por lo que es necesario hacernos participes y romper este estigma que marca a los sindicatos, donde hagamos un sindicalismo de clase y con consciencia, pero eso se hace con dedicación, siendo dirigente todos los días y no solamente cuando hay que hacer la fiesta de fin de año, el paseo o la negociación colectiva. Es decir, dedicarte a ser dirigente todo el año y si es posible tu vida al sindicato, porque es la única forma que esto de frutos, ya que, si a nosotros nos hubiera ido mal en la primera vez, no estaríamos en las condiciones que estamos ahora. Los cambios que hemos hecho, son relevantes en comparación a cuando yo partí, como te contaba cuando yo tenía 15 años, la pega era muy distinta a como lo es ahora. Ahora tú llegas a la empresa, ves las dependencias que tiene, las condiciones, el trato que se le da al peoneta, es muy distinto, pero eso fue porque logramos romper esa barrera, pero es porque le hemos puesto ganas y huevos. No es porque nos vendimos al patrón ante las primeras “lucas” que nos dio, sino que es porque se las rechazamos. Y si nos querían dar unas “lucas”, se lo decíamos a los trabajadores, como nos paso este año en la negociación de “Transportes Alba”, le dijimos a los trabajadores “La empresa le está ofreciendo 4 millones de pesos a la Federación y a ustedes no le quieren subir nada” y nosotros rechazamos el ofrecimiento y que logramos, que nos igualaran el bono de termino de conflicto, ¿Por qué? Porque a los antiguos le daban 740 y a los nuevos 500 “lucas”. Entonces nosotros tomamos los 4 millones y los repartimos a los 16 nuevos y quedaron todos en 740 «lucas».

Compártelo en:

Autor entrada: Convergencia Medios

1
Comentarios

  Suscribete  
más nuevo más antiguo más votado
Notifíicame de
Gabriel

grande los peonetas, ejemplo de lucha pa todos los trabajadores chilenos