El paro de profesores y la reconstrucción del Movimiento Social por la Educación

Por Eduardo González N.

(Extraído de Radio U. de Chile)

Cuatro semanas de paralización cumplimos esta semana los profesores, luego de que en la Consulta Nacional realizada el lunes 17 de junio se rechazara, por un 91%, la propuesta del Gobierno que buscaba poner al conflicto.

En la base de este rechazo estuvo la ambigüedad de la respuesta gubernamental, como también la negación a abordar temas que son considerados cruciales para el magisterio.

Con un petitorio denominado “Mejores condiciones laborales, para mejoras pedagógicas”, el Colegio de Profesores ha expresado la urgente necesidad de poner fin, entre otras materias, a un conjunto de problemáticas que si bien tienen su afectación más concreta en el profesorado, sus consecuencias impactan en el conjunto del sistema educacional.

Inestabilidad laboral (extensiones horarias en modalidad de ‘a contratas’ sobre la base de contratos de titularidad), sobre agobio laboral (dos evaluaciones nacionales con consecuencias salariales y de despidos que se preparan fuera de las jornadas de trabajo), discriminación salarial y de género  (no reconocimiento de la especialización de profesores diferenciales y de párvulos no obstante contar con todos los requisitos; el 96% corresponde a mujeres) , reparación de la deuda histórica (no reconocimiento de ella) y participación en las definiciones educativas del país (rechazo a la reforma curricular que elimina del plan común a historia, educación física y artes); son la base de las demandas más sentidas hoy por el magisterio.

De estos, el gobierno en su respuesta manifiesta un eventual apoyo a poner fin a lo que se denominan extensiones horarias, cuestión que, en estricto rigor, ya estaba avanzada en el Parlamento con un proyecto de ley paralelo a la gestión del gobierno. Sobre los demás temas, abunda la vaguedad y la evasión.

La respuesta del gobierno, luego de la expresión democrática del gremio para evaluarla, ha sido la política de “puertas cerradas”; no hay posibilidad de seguir conversando sostuvo la Ministra Cubillos luego de su silencio de dos semanas sobre el conflicto y no haber siquiera participado de las reuniones de trabajo.

Así, el conflicto se mantiene hoy en punto cero y no se visualizan acercamientos, pese a las señales de flexibilidad y voluntad de retomar el diálogo por parte de los profesores que han contado con un amplio apoyo ciudadano y de parlamentarios del más diverso espectro político.

Mientras tanto, el paro mantiene en alto su expresión de carácter nacional y unitario. Ha elevado sus componentes centrales junto con la masividad en sus convocatorias y la creatividad del magisterio para demostrar por los más diversos medios la movilización.

La respuesta digitada desde el mismo Ministerio del Interior ha sido el aumento de la represión, al punto que el pasado  lunes 24, el Directorio Nacional del Colegio de Profesores hizo entrega de una carta al Ministro Andrés Chadwick denunciando distintos casos de exceso de violencia y falta de protocolos. “Somos profesores, no somos delincuentes” ha sido la consigna de estos días.

El hito central de esta cuarta semana de paralización será el CACEROLAZO  de los PATIPELAOS, convocado para el día miércoles 26 a las 20:00 hrs. en todo el país  y al cual distintas organizaciones sociales y del mundo del trabajo ya se han plegado.

Se espera que sea una movilización amplia y masiva en la cual participe toda la ciudadanía desde niños hasta adultos mayores, dejando en claro el transversal rechazo a la falta de diálogo del gobierno.

Es la hora que el Mundo Social exprese activamente su solidaridad.

Se aspira, por consiguiente, a que sea un gran hito solidario, de movilización y presión que involucre a sectores más allá del profesorado, porque el pueblo de Chile entiende que lo que se le hace al profesor se le hace a la educación y por tanto a nuestros niños.

Ante la intransigencia del gobierno para retomar las conversaciones el camino, junto con mantener la paralización, es dar pasos superiores de convergencia y unidad del movimiento social y del mundo del trabajo.

Nos atrevemos a afirmar que en esta movilización se juega incluso algo más  que la lucha del magisterio: la necesidad de reconstruir un movimiento social que haga frente a la agenda regresiva y autoritaria que impulsa el gobierno.

 

El autor es Dirigente Nacional del Colegio de Profesores

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Autor entrada: Convergencia Medios

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