De Estatuto a Jornada Parcial para Estudiantes Trabajadores

Por Javier Pineda, Abogado Defensoría Popular de las y los Trabajadores

El Proyecto de Gobierno que creaba un “Estatuto Joven” para los estudiantes trabajadores se diluyó en el Congreso. De Estatuto pasó a una simple Jornada parcial alternativa para estudiantes trabajadores, modificando levemente las disposiciones que regulan la jornada parcial de trabajo, obra magna del Gobierno de Ricardo Lagos que vino a flexibilizar la jornada de trabajo.

Las innumerables modificaciones en el Senado, producto de las movilizaciones de estudiantes y trabajadores/as el año pasado, significan un triunfo parcial para la clase trabajadora. De no haber existido movilizaciones, nos encontraríamos frente a un proyecto de ley que precarizaría mucho más la vida de miles de estudiantes trabajadores. Sin embargo, hay disposiciones respecto a las cuales debemos tener cuidado en su aplicación, pues dejan la puerta abierta para que el empresariado utilice la flexibilidad de la jornada del trabajo en su favor, por sobre los intereses de compatibilizar estudio y trabajo. No es un avance para los estudiantes trabajadores/as, pero sí un freno a la ofensiva precarizadora del gobierno.

No obstante lo anterior, la situación general del mercado laboral en Chile, y la escaza fuerza del mundo sindical, provocan que de igual forma los estudiantes trabajadores que ingresan a trabajar asalariadamente lo hagan en condiciones de precarización y eso no será responsabilidad de este Estatuto, sino del sistema de explotación en el que vivimos.

¿Cuál es el contenido definitivo de la ley?

El proyecto de ley original presentado en el año 2013, a cuya tramitación se puso urgencia apenas inició el segundo mandato de Sebastián Piñera en marzo de 2018, contemplaba la creación de un Estatuto para el estudiante trabajador (entre 18 a 24 años), cuyo fin era fragmentar la jornada de trabajo y precarizar la vida de miles de estudiantes trabajadores, mediante la privación de beneficios generales como el derecho a fuero, descansos dominicales, vacaciones, continuidad laboral en caso de no aviso de término del contrato, entre otras medidas.

En la tramitación en la Cámara de Diputados se realizaron varias modificaciones, que atenuaron los excesos de precarización, pero que mantuvieron el corazón del proyecto: la fragmentación de la jornada de trabajo a criterio del empleador. Más aún, se aumentó el rango de edad de aplicación de este proyecto: el límite de edad en 24 años se subió hasta 28 años.

Durante la tramitación en el Senado sufrió considerables modificaciones, pasando de crear un Estatuto a sólo crear una jornada parcial especial, que se materializará mediante el artículo 40 bis E del Código del Trabajo. Esta jornada parcial se denomina “jornada parcial alternativa de trabajo y descansos para estudiantes trabajadores”.

  1. Sujeto que regula. Para acceder a esta jornada se debe cumplir con dos requisitos copulativos: (1) estar cursando estudios regulares o en proceso de titulación de institución de educación superior universitaria, profesional o técnica reconocida por el Estado o entidades ejecutoras de programas de nivelación de estudios; (2) tener entre 18 a 24 años.

Antes: Se reduce el máximo de edad, pues en la tramitación del proyecto en la Cámara de Diputados se había extendido el rango de edad hasta los 28 años.

  1. Acreditación de calidad de alumno regular. Debe acreditarse dentro del plazo para hacer constar por escrito el contrato de trabajo, esto es, dentro de quince días de incorporado el trabajador si la duración del contrato es indefinida, o bien, dentro de cinco días si se trata de contratos por obra, faena o servicio determinado o de duración inferior a treinta días (artículo 9° del CT). Esta calidad debe acreditarse cada 6 meses.

Antes: En el proyecto de ley se consideraba un plazo absurdo de 180 días para acreditar esta calidad, lo cual abría la puerta para que fuera una forma de precarización de toda la juventud, sin considerar la calidad de estudiante, toda vez que hay trabajos temporales (como el de temporeros de fruta) que no habrían necesitado acreditar la calidad de estudiantes para utilizar este tipo de contratos, pues su duración sería inferior al plazo de 180 días exigido por el proyecto de ley.

III. Estudiante trabajador deja de cumplir con requisitos para este tipo contrato de trabajo. Se aplican las normas generales del Código del Trabajo. Esto significa que si el empleador no avisa del término del contrato de trabajo, el trabajador pasa automáticamente a una relación laboral de duración indefinida, debiendo reconocerse sus años de servicio en caso de despido. De todas formas, se impone la obligación del trabajador de informar inmediatamente sobre cambios en su calidad de estudiante.

Antes: En el proyecto de ley original se permitía que el contrato terminara por el sólo ministerio de la ley, esto es, sin necesidad de que el empleador avisara el fin del contrato. En la Cámara de Diputados se corrigió esta materia, manteniéndose dicha modificación en la tramitación del Senado.

  1. Tipo de jornada. El literal d) del artículo establece que la jornada ordinaria será continua. Sin embargo, faculta a las partes pactar una interrupción diaria, que no afecte el derecho a colación. Esta interrupción sólo se podrá realizar si es concordante con el horario académico lectivo vigente del estudiante. Si la interrupción no es concordante con el horario del estudiante, las partes no estarán facultadas para realizar esta interrupción. El horario académico deberá ser anexado al contrato de trabajo. Este punto es clave fiscalizar, pues de no ser concordante el horario académico lectivo del estudiante, se abre la puerta a que las interrupciones de jornada sean impuestas por el empleador.

Antes: La interrupción de la jornada no tenía límites y quedaba al acuerdo de las partes. Esto significaba que el empleador podría imponer la jornada que quisiera con las interrupciones que quisiera a los nuevos trabajadores, toda vez que al ingresar a la empresa manifestarían su voluntad con un horario hecho a la medida del empleador.

  1. Duración de la jornada. Este es uno de los puntos más problemáticos. Entre el inicio y término de la jornada pueden transcurrir hasta doce horas, mientras que las horas efectivamente trabajadas no podrán ser superiores a diez horas diarias. La suspensión de la jornada sólo se podría realizar si el horario académico lectivo del estudiante lo amerita, no obstante, se mantiene la posibilidad de hasta 4 horas de colación para los trabajadores/as de restaurante, tal como lo consagra actualmente el artículo 34 bis del CT.

Antes: El proyecto de ley original permitía que entre el inicio y término de la jornada transcurrieran hasta catorce horas, y que se trabajaran diariamente hasta doce horas. Esto ya había sido modificado por la votación en la plenaria de la Cámara de Diputados.

  1. Permiso para rendir exámenes. El estudiante puede pedir este permiso para rendir exámenes académicos, sin goce de remuneración, debiendo avisar con una anticipación de al menos siete días corridos a su empleador.

VII. Receso académico. En los periodos de receso por vacaciones académicas, las partes pueden acordar – esto significa que el empleador podrá elegir – entre las siguientes medidas:

  1. Mantener contrato en iguales condiciones que durante periodo de clases;
  2. Suspender contrato de trabajo durante vacaciones académicas. Empleador no tiene que pagar remuneración, ni estudiante trabajador tiene que prestar servicios.
  3. Pactar una jornada de trabajo ordinaria.

Antes: Esta disposición se mantiene. Lo problemático será la interpretación sobre el derecho de vacaciones del estudiante trabajador. Si elige la opción a) tendrá derecho a quince días hábiles de vacaciones como todo trabajador. Si elige opción b) debemos interpretar que una vez que el trabajador cumpla un año – sin contar los meses en que se suspendió el contrato – el estudiante trabajador tendría derecho a vacaciones pagadas como cualquier otro trabajador. Si elige opción c) tiene derecho a quince días hábiles como cualquier otro trabajador.

VIII. Prestaciones de Salud. Estudiante trabajador puede elegir si cotiza bajo las reglas generales o bien si se mantiene como carga.

  1. Prohibición de usar estos contratos. No pueden pactar este tipo de contrato aquellas empresas que durante el año calendario anterior registren accidentes graves o fatales en los que el empleador hubiere sido condenado por culpa o negligencia.

Antes: Esta prohibición no existía, pero es sumamente insuficiente. A lo menos deberían ser 3 años y se debiese incluir a empresas que están condenadas por prácticas antisindicales o por vulneraciones de Derechos Fundamentales de sus trabajadores/as.

  1. Beneficios estudiantiles. Las remuneraciones recibidas por el estudiante trabajador bajo este contrato de trabajo no se considerarán como renta para efecto de determinar su condición socioeconómica con el objetivo de acceder a beneficios estudiantiles, tales como créditos o becas.
  2. Disposiciones transitorias: Estas modificaciones al Código del Trabajo comenzarán a tener vigencia a contar del primer día del mes subsiguiente al de su publicación en el Diario Oficial, esto es, si se publica en julio, se podrá utilizar este tipo de contratación a partir del 1 de septiembre de 2019. Asimismo, el Consejo Superior Laboral estará a cargo de evaluar anualmente los efectos de aplicación de esta ley.

CONCLUSIONES:

En primer lugar, se eliminó de este proyecto la gran amenaza que significaba abrir la puerta a la fragmentación ilimitada de la jornada de trabajo. No obstante, dicha ventana sigue un poco abierta, toda vez que, de no existir fiscalización ni fuerza organizada de los trabajadores, el empleador puede aprovecharse de fragmentar la jornada de trabaja por una sola vez, aun cuando no tenga correlación con el horario académico del estudiante trabajador, como lo exige la ley.

En segundo lugar, se eliminaron aquellas regulaciones absurdas que pretendían privar al estudiante trabajador de derechos que tienen otros trabajadores. Entre estas eliminaciones encontramos la eliminación de la indemnización de los años de servicios en caso de despido; la pérdida del fuero sindical o maternal si el estudiante trabajador dejaba de cumplir con alguno de los requisitos para acceder a este tipo de contrato; que el contrato terminara por el sólo ministerio de la ley si el estudiante dejaba de ser alumno regular o cumplía más años del límite de edad; la eliminación de descansos dominicales, entre otras medidas que contemplaba el Proyecto de Ley original. En todas estas materias, como no están reguladas, pasan a quedar reguladas por las disposiciones generales del Código del Trabajo.

En tercer lugar, podemos destacar como único beneficio, que las remuneraciones percibidas no serán consideradas al momento de determinar la condición socioeconómica del estudiante trabajador para acceder a beneficios estudiantiles como becas y créditos.

En cuarto lugar, por el contrario, podemos considerar como retroceso la posibilidad de que el tiempo en que el estudiante trabajador puede estar a disposición del empleador es de hasta 12 horas diarias. También, que el permiso para dar exámenes no incluya remuneración y que, el mecanismo en caso de receso académico, termine estando a criterio del empleador, pues exige acuerdo de las partes y en caso de no estar de acuerdo, se mantendrían las mismas condiciones.

Finalmente, podemos rescatar las movilizaciones de estudiantes y trabajadores/as que permitieron durante el año 2018 visibilizar la precarización que acarreaba esta legislación. Eso permitió que se eliminara el corazón del proyecto de ley y se frenara la ofensiva del empresariado sobre la juventud de nuestro país. Sin embargo, este freno no es definitivo. El empresariado, de la mano del Gobierno, insiste en flexibilizar y fragmentar la jornada de trabajo, planteando un nuevo proyecto de ley para ello: la “Reforma Laboral de Sebastián Piñera” que tiene por objeto – al igual que la Reforma de Michelle Bachelet – “modernizar” las relaciones laborales a costa de las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Nuevamente, lo único seguro por delante para frenar esta ofensiva, con la esperanza de construir una legislación que efectivamente garantice los derechos de la clase trabajadora y la libre del yugo de la explotación, es la ORGANIZACIÓN y la LUCHA.

Autor entrada: Convergencia Medios

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