La Huelga General Feminista ¡Va!

Por Gabriela Bustos Pereira

Porque llegó el momento de radicalizar la respuesta a una ferviente desigualdad que no hace más que violentar y precarizar los derechos de la mujer en el mundo, la Coordinadora Feminista 8 de Marzo, llama a adherirse a la manifestación de este viernes, que pretende paralizar toda forma de trabajo, incluyendo actividades asalariadas, de cuidados y de reproducción.

Si bien la huelga surge en el marco de la conmemoración de una fecha insigne, lejos de quedarse en ella, el llamado es a tomarla como punto de partida, para visibilizar lo exhaustiva que ha sido la lucha de las mujeres que, desde aquel incendio en la fábrica de textiles de Nueva York en 1911, han debido rebelarse al trabajo en precarias condiciones, y tal como ocurriera en aquella ocasión, seguimos siendo brutalmente reprimidas.

Sumado a lo anterior, el acoso, la violencia física y psicológica, la criminalización del aborto, entre otras problemáticas que han hecho necesaria una reivindicación de derechos, han sido el empuje para que esta jornada, que se conmemoró internacionalmente el año pasado, se viva paralizada en Chile por primera vez este marzo de 2019.

 

¿Por qué adherirse a la Huelga General Feminista?

Alondra Carrillo Vidal, Vocera de la Coordinadora Feminista 8M, que además de participar activamente del movimiento, invita a las mujeres a conocer las más de 100 formas con las que llaman a hacerse parte, y a conocer el programa con que asegura, todas se sentirán identificadas.

“Porque es un proceso de organización que ha permitido articular y vincular a múltiples mujeres y espacios, y que nos ha permitido movilizarnos en función del reconocimiento de nuestros trabajos visibles e invisibles, viendo la potencialidad política de organizarnos como mujeres trabajadoras. El proponernos la recuperación de una herramienta histórica como es la huelga,  hace posible que seamos las mujeres y disidentes quienes reconozcamos la diversidad que nos compone y que nos provee de una capacidad muy significativa para desplegar una actividad política creativa e interpeladora.

Personalmente, me motivan todos los momentos en que he sentido impotencia y frustración ante la forma que tiene hoy nuestra vida, y todos los momentos de alegría cuando he encontrado espacios para construir algo distinto. Creo que todos esos momentos difíciles, se hacen más posibles de enfrentar cuando nos damos cuenta de que no son naturales, que no estamos condenadas a vivir así, que no es la única forma posible, y que tenemos una capacidad, que a mí me conmueve mucho, de pensar juntas la forma de intervenir en el curso de las cosas y disputar esas condiciones de nuestra vida.

De este movimiento espero el inicio de un proceso histórico donde las mujeres pasemos al frente en todos los espacios en que nos organizamos, y descubrir juntas que tenemos la capacidad de proponer horizontes de transformación, de construcción política propia, que le hablen a toda la sociedad. Del futuro espero esa apertura de posibilidades nuevas que solo aparecen cuando algo, de pronto, nos hace confiar en nuestra propia capacidad de enfrentar tareas nuevas, desafíos cada vez más grandes, como lo es hoy desarrollar un movimiento internacional feminista para enfrentar el avance de la extrema derecha y, ante un escenario de crisis, inaugurar una nueva trayectoria en la historia”.

Victoria Arriagada, 24 años, Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Los Lagos y vocera de la Coordinadora Feminista 8M Osorno. Participará activamente en las manifestaciones de su ciudad, y en específico, junto a las trabajadoras de la Universidad. Luego asistirá a una concentración, para posteriormente estar en la marcha.

“Porque es el resultado, manifestación y respuesta a la necesidad de organizarnos para hacerle frente a una realidad de precarización absoluta de nuestras vidas. Espero que el feminismo logre instalarse en la diversa agenda del año, siendo un polo de radicalización de la misma, constituyéndonos como oposición a este gobierno y a todos los gobiernos que han administrado este sistema instalado en dictadura, a costa de la violencia. Y espero lo haga estando a disposición no sólo de pasar al frente, sino que manteniéndonos ahí, ya que como dice el grito: al silencio no volvemos nunca más.  
Este proceso debe ser de la sociedad en su conjunto. De la gran mayoría de mujeres que luchan día a día para lograr condiciones para una vida digna: a las mujeres trabajadoras domésticas, a las asalariadas, las feriantes, las comerciantes ambulantes, a las trans, a las trabajadoras sexuales, a las migrantes, las mapuche y estudiantes. Muchas, que probablemente, sin reconocerse dentro de alguna corriente ideológica o con el feminismo en sí mismo, se han organizado para atender sus diferentes problemáticas. Esa es la potencial del feminismo, el poder unirnos frente a una misma tarea, la transformación revolucionaria y radical de esta sociedad, caminando hacia una nueva forma de organizar nuestra vida.

La articulación de todos los sectores bajo una perspectiva feminista de las mayorías, es sin duda el potencial movilizador para lograr esta alianza y así mismo, la generación de una agenda común internacional que nos permita pensar en conjunto qué viene después de la huelga, constituyéndonos como una fuerza imparable dispuesta a cambiarlo todo”.

Sofía Valenzuela Águila, Bioquímica, Dr rer Nat, académica e Investigadora de la Universidad de Concepción, que participará de un conversatorio, dando a conocer la realidad de una investigadora en Chile, con todo lo que ello implica, e incentivando a las mujeres a que permanezcan en la carrera científica, pese a que muchas veces les cierren las puertas.

“Porque es una manera válida de manifestar y continuar con el movimiento iniciado a raíz de #metoo. Cada día, en los distintos países, se conversa más del tema, se visualizan situaciones específicas, cambios que requieren tiempo. Sin embargo, a pesar de todo esto, ha sido muy difícil que se vayan implementando soluciones, acortando brechas salariales, eliminando estereotipos y violencia hacia la mujer (o grupos minoritarios), solo por mencionar algunos. Esta huelga espera ser un llamado de atención, para ir avanzando más rápido en estos cambios. En un siglo tan tecnológico, con enormes avances, no podemos, ni debemos esperar un siglo, según señalan diversos estudios, para lograr la equidad.

Tuve la fortuna de crecer en una familia donde siempre se nos dijo que podíamos seguir nuestros sueños, sin estereotipos. Nos fomentaban el interés por la ciencia, la matemática, o la física. Esta experiencia es la que me gustaría que se diese para todas. Así también, espero que tengamos más mujeres en cargos directivos, el talento y las habilidades están, solo falta creer y tener el apoyo de las instituciones. En el futuro, espero que tengamos mujeres que puedan llevar a cabo sus sueños de niñas, ser profesionales reconocidas, no invisibilizadas. Que tener un cargo directivo no sea tema, que las labores domésticas y cuidado de niños y familiares sea compartido entre hombres y mujeres, que reciban salarios iguales que los hombres. Que tanto niñas como niños, tengan la misma oportunidad de llegar a ser lo que deseen en su vida, en un mundo sin violencia ni discriminación hacia ellas”.

Fernanda Pinilla, futbolista profesional y Licenciada en Física de la Universidad de Chile, que vive actualmente en España. Además de participar allá este 8 de marzo, buscará la forma de estar presente en Chile, pues asegura estar muy apegada al movimiento que se está dando acá.

“Siento que esta es una huelga muy significativa, por lo que representa, y por todo lo que significa el 8 de marzo en cuanto a lo conmemorativo. Estoy muy a favor de que se rescate, y sobre todo, de que se dé esta manifestación tan genuina.

Además de movilizarnos, esta fecha, y todo lo que sucede actualmente, debe llevarnos a reflexionar en torno a lo que significa el movimiento feminista. Entender por qué la mujer está teniendo esta lucha social, tanto en nuestro país, como a nivel mundial. A partir de esa reflexión podremos participar de la huelga de manera significativa, entendiendo todo lo que hay tras ella. Por lo mismo he tratado de compartir la visión con mis cercanos, con mi padre, con mi hermano, para que tomen el peso de lo que significa.

Mi principal motivación es que soy mujer. He crecido en una enorme desigualdad y me mantengo en ella, la veo. Por eso siento una  responsabilidad súper grande para generar un cambio en la sociedad, en la mentalidad de la gente en relación al deporte y la ciencia, que son las áreas en las que me desenvuelvo, siempre pensando en las futuras generaciones.

Espero que este movimiento tome mucha más fuerza de la que tiene hoy en día, que se sumen más mujeres, y que sientan la responsabilidad de generar un cambio, por mínimo que sea. Además es necesario concientizar a los hombres, en todos los espacios de la sociedad. Sé que es una lucha dura, y por lo mismo espero que vayamos alcanzando logros, y cuando los consigamos, no descansemos en esos pequeños pasos. Esta es una lucha larga y difícil, pero tenemos que darla hasta el final”.

 Bárbara Galdames Palma, Trabajadora de Educación y parte de la Asamblea de Mujeres del Ngulumapu de Temuco, que participará de las actividades convocadas por la asamblea. Estas consideran la marcha, la posterior presentación de una película que invita a cuestionar los roles de género en las mujeres indígenas y un conversatorio para concluir la jornada.

“Ha sido un empujón para muchas, pero también un gran desafío sumarse a este hito histórico, después de mucho esfuerzo. De trabajo de mujeres que estuvieron antes que nosotras, y nos permiten hoy imaginar que somos capaces de parar la vida para tener un momento donde podamos visibilizar nuestro programa y su transversalidad, donde nos veamos, donde mostremos la articulación, la fuerza, y las capacidades que tenemos, y eso implica también para quienes nos posicionamos desde la trinchera de las dominaciones y sus intersecciones, pensarla más como proceso, que como hito por una fecha puntual. Esto se traduce en que debemos realizar un trabajo de hormiga desde un feminismo territorial, para llegar a esos espacios donde no estábamos llegando, a aquellas voces que no se estaban escuchando, donde la violencia del régimen capitalista, heteropatriarcal, extractivista y colonial, golpea con más fuerza nuestros cuerpos feminizados, y por lo tanto, nos desafía a construir ahí, en conjunto, organización popular.

La huelga llega a ser un acelerador, donde una gran diversidad de mujeres está iniciando o reforzando procesos de articulación, donde se está cuestionando y empezando a trabajar nuestras temáticas en espacios sociales, políticos y territoriales, donde nunca antes se había considerado, y donde está quedando en evidencia que estos cuerpos que hemos resistido a tantas expresiones de violencia, somos parte fundamental de todas las luchas por el buen vivir, y que al juntarnos, unirnos en nuestra diversidad, somos fuerza de transformación social, contra el estado y su gobierno, y la forma en la que se ha organizado la vida hasta hoy.

Este proceso, lejos de finalizar el 8 de marzo, está comenzando. Estamos tejiendo redes en este territorio que está tan herido y fracturado. Y eso es lo que espero a futuro, que sigamos construyendo”.

 Ana Lamas Aguirre, dirigenta sindical y Secretaria General de la Confederación de Trabajadores del Cobre, que participará junto a su organización nacional en marchas, asambleas, conversatorios, y en todas las actividades territoriales en que tienen presencia.

“Porque hoy somos trabajadoras de todos los sectores de la producción, la minería y los servicios, somos dirigentas sociales y sindicales, somos profesionales, artistas, intelectuales, científicas y técnicas, tenemos presencia en el campo de la cultura, de la política, del deporte, y estamos en la primera línea de las grandes movilizaciones sociales.

Después de siglos de discriminaciones, de postergaciones, y de abusos bajo la cultura machista, y después de siglos de luchas por nuestra dignidad, a las mujeres aún nos queda un largo camino por recorrer para conquistar la plena emancipación como personas, como trabajadoras y como seres humanos. Y tenemos que entender que, si bien la fecha nos involucra como género, nuestra lucha es parte de una lucha mayor que es la lucha de clase. Es la lucha contra un sistema social y político que nos discrimina y nos agrede, y que nos va a seguir discriminando y agrediendo si es que no nos decidimos a seguir luchando incansablemente por nuestros derechos.

No puedo ignorar que en este mismo instante, en Chile y en todo el mundo, millones de mujeres están siendo discriminadas por motivos políticos, religiosos, raciales,  económicos, culturales, perseguidas, acosadas, violentadas al interior de los hogares, en los centros laborales y en las instituciones del Estado.

Pero creo que la actitud de un número cada vez más grande de mujeres en Chile y el mundo, que asumen una posición activa en la lucha por sus derechos, hace pensar que podemos mirar el futuro con confianza. Las mujeres hemos ido aprendiendo,  en un proceso que ha sido largo y doloroso, que la dignidad no es un regalo”.

¡Hagamos historia!

En octubre de 1975, fueron más de 25 mil mujeres islandesas las que dejaron sus oficinas y labores del hogar, para salir a protestar exigiendo la igualdad de género. Su ímpetu fue valorado en todo el mundo, que desde entonces buscó replicar esta manifestación durante años. El resultado más significativo, se vivió en Polonia en 2016 en el conocido “Lunes negro”, que masivamente, protestó en contra de un proyecto que criminalizaba el aborto; y que fue secundado por el movimiento “Ni Una Menos”, que surge tras una ola de femicidios ese mismo año en Argentina.

 

Posterior a ello, en el 2017 la “Marcha de las Mujeres” convocada en Estados Unidos, se rebeló contra las consignas machistas de Trump. Fue a raíz de estos hechos, que la International Women’s Strike lanzó la convocatoria a una huelga feminista internacional. Dadas las condiciones, y su lamentable presencia en el mundo, la iniciativa tuvo inmediata acogida en 50 países que se adhirieron en 2017. Sin embargo, fue en el 2018 cuando fue mucho más significativa, contando con la participación de más de 170 países, en los que millones de mujeres paralizaron sus actividades laborales, domésticas y estudiantiles, llegando incluso a desarrollar una huelga de consumo.

 

Aunque en el 2018 Chile no se sumó al llamado a la huelga, sí participó de un extenso proceso caracterizado por diversas y potentes manifestaciones, que culminaron con la realización del “Encuentro Plurinacional de Mujeres que Luchan”, organizado por la Coordinadora Feminista 8M, en colaboración con otros organismos. La iniciativa, materializada en 50 preencuentros a lo largo del territorio, contó con la participación de más de 1.300 mujeres que sentaron la base para que este viernes, mediante la adhesión a la Huelga General Feminista, en Chile también se haga historia.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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