Alicia Amarilla | “Somos las mujeres las que con nuestros hijos en brazos construimos la resistencia que hay en nuestro país”

Por Simón Fuentes

En Chile, no se habla casi nunca de Paraguay. Uno de los momentos que más que alcanzó notoriedad, seguramente fue cuando se produjo la destitución parlamentaria de Fernando Lugo en el 2012, tomando como base, entre otras cosas, el desalojo en Campos Morombí, Curuguaty, departamento de Canindeyú,  que dejó como saldo de 17 muertos (11 campesinos y seis policías).

Pero hay en Paraguay experiencias de resistencia y lucha, justo hoy, 21 de marzo, termina la XXVI Marcha Campesina, que entre sus principales exigencias está la Reforma Agraria, movilización campesina organizada por la Federación Nacional Campesina (FNC).

Para conocer lo que vive hoy el hermano país, conversamos con Alicia Amarilla, la cual es Coordinadora Nacional de la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas (Conamuri) de Paraguay. Lleva 16 años militando en esta organización, a la cual ingresó por las inquietudes sociales, la preocupación del abandono del Estado hacia las zonas rurales empobrecidas, las violencias que se vivían a diario en las comunidades, pero también “para conocer hasta dónde podía llegar mi necesidad de aportar al cambio social”, dice.

Conamuri es una articulación de comisiones de mujeres de base que se encuentra en 12 de los 17 departamentos con que cuenta el Paraguay, en ambas regiones, más el distrito capital. Se fundó en 1999, exactamente el 15 de octubre, día la mujer rural. Hoy es una de las más importantes organizaciones de mujeres en el país.

¿Cuál ha sido la política de Mario Abdo Benítez desde su llegada la presidencia, el 15 de agosto del año pasado?

Mucho antes de que Mario Abdo Benítez haya llegado la presidencia, nuestro análisis dentro de Conamuri fue que, de ganar las elecciones, éste sería el representante de la oligarquía local e internacional por ser hijo mimado de la Embajada de Estados Unidos, y que a través de su administración iba a responder con el escenario que tenemos actualmente en el país, de mucho abandono a las clases mayoritarias y priorizando al sector partidario a través del prebendarismo y la concesión de bienes y puestos públicos a los leales al Partido Colorado, como fiel reflejo de las líneas aplicadas por el stronismo durante 35 años.

Este escenario también se refleja en el avance del acaparamiento de tierras y la concentración de la tierra en manos de pocas familias. Así se están dando las cosas actualmente. En casi un año de gobierno no hay ningún cambio favorable para la clase trabajadora, al contrario: está mucho peor, con hospitales colapsados, escuelas en estado paupérrimo, la educación laica avalada en la Constitución se ve violentada desde las propias directrices del Ministerio de Educación, los desalojos a comunidades campesinas constituidas formalmente y pueblos indígenas en tierras ancestrales, y campesinos en lucha por la tierra que expulsados del campo vienen en busca de oportunidades en la ciudad donde también son brutalmente desahuciados.

¿Cómo les ha afectado a ustedes, como mujeres campesinas e indígenas, estas políticas?

 Cada día nos afecta más los planteamientos del gobierno y sus formas de encarar o ignorar más bien las necesidades de la ciudadanía, sobre todo porque no existen fuentes de trabajo y los problemas de tierra se multiplican, los desalojos de territorios, ya urbanos o rurales, desencadenan el descontento social. Hay pobreza y extrema pobreza que no se encaran desde las políticas públicas más que como paliativos y para la foto oficial, carecen de sustancia porque no solucionan problemas estructurales, de fondo. Los feminicidios, este año ya son más de 19 mujeres asesinadas bajo este concepto a la fecha de hoy, estos son una forma de entender que el machismo está fuertemente arraigado en una sociedad donde el Estado no se preocupa de la salud mental de sus habitantes.

La prostitución y la trata de personas, el embarazo adolescente, esas son realidades que van en crecimiento en la sociedad por falta de oportunidades y políticas públicas, el acompañamiento integral que debe hacer un gobierno que se supone fue elegido para servir al pueblo y no para servirse del pueblo. No existe ningún respeto, solo atropellos a la dignidad comunitaria forjada por las mujeres campesinas e indígenas y de eso se aprovechan muchísimos sectores. De las mujeres en situación de vulnerabilidad se aprovechan por ser campesinas e indígenas, por ser trabajadoras domésticas, se burlan de las mujeres brindándoles un trato inferior, y esta situación en vez de ir disminuyendo, va en aumento, aunque la tendencia sea hoy seguir fortaleciendo los espacios de mujeres y la consolidación de los feminismos.

Eso lo enfrentamos y resistimos en nuestros territorios, en los asentamientos, en las ocupaciones. Somos las mujeres las que con nuestros hijos en brazos construimos la resistencia que hay en nuestro país, pero a la par también crece la violencia de género en sus diferentes formas, para frustrar nuestras luchas y apagar nuestras voces.

Hemos sabido que el gobierno ha realizado desalojos a comunidades campesinas e indígenas, ¿por qué se produce esta situación?, ¿qué busca el gobierno con estos desalojos?

Está claro que se continúa la línea instalada por los demás gobiernos que sucedieron al actual. Hay una mayor concentración de las tierras en manos de potentados, terratenientes, sojeros, ganaderos, narcopolíticos y así se apuesta desde el Estado burgués a seguir ese camino. Para las clases empobrecidas no hay bienestar ni esperanza, menos para el sector indígena y el campesinado. La propuesta de Reforma Agraria es una falsa propaganda en boca del gobierno, aunque existen asentamientos constituidos donde son las familias campesinas las que verdaderamente instauran un modelo de reforma agraria en pequeña escala en sus territorios, a través de la producción sana y el autoabastecimiento, el emprendimiento comunitario que permite levantar escuelas y puestos de salud, caminos, la minga como incorporación del trabajo solidario y el aporte voluntario de tiempo, capacidades y talentos en beneficio de las familias asentadas, desde la convicción política de que es posible otro modelo de producción como contrapropuesta al agronegocio.

¿Cómo se viene articulando el campo popular paraguayo para enfrentar la política de Abdo Benítez?, ¿cuáles son sus propuestas?

Desde un principio en Conamuri apostamos por fortalecer las alianzas nacionales e internacionales para fortalecer el respeto a los derechos humanos, todos los derechos conquistados en lucha permanente de los pueblos, el cumplimiento y la aplicación de los acuerdos internacionales y protocolos firmados por la república. Hay un ataque directo desde hace mucho tiempo, una feroz campaña contra la ONU, contra la CIDH, contra todas las instituciones que hoy por hoy se encuentran muy desprestigiadas ante la imagen pública, y estos son organismos, quiérase o no, encargadas de velar por los derechos humanos a nivel internacional. Básicamente se atacan los derechos humanos desde los medios masivos de derecha y con ello el golpe directo recae sobre los derechos sexuales y reproductivos a través de la instalación de la ideología de género que en realidad no existe, es un invento, un engaño salido de los fundamentalistas, todo se trata de una gran pantalla de humo que busca desviar la atención de la ciudadanía de los temas que verdaderamente debe importarle, como por ejemplo el auge de la corrupción que copa todas las instituciones del Estado y también que esta práctica está incorporada a la sociedad después de que 35 años de gobierno stronista destruyera toda moral en la organización social para domesticar a la población y mantenerla en la ignorancia para poder contenerla y dominarla.

Como organización hace tiempo veníamos sosteniendo este análisis y hoy vemos cómo se desenvuelven los hechos a medida que este gobierno copa los espacios de poder. Nosotras venimos articulándonos con otros movimientos sociales y políticos en diferentes acciones, como la campaña por la libertad de los presos políticos, porque en Paraguay cualquiera que tenga una línea de pensamiento diferente a la oficial puede llegar a ser apresado por sus ideas. Nuestras banderas de lucha organizativa históricamente son la soberanía alimentaria, la producción agroecológica y el feminismo para fortalecer el protagonismo de las mujeres rurales en los espacios de tomas de decisiones, pero también estamos abiertas a las luchas solidarias con otros sectores de la clase trabajadora y somos convencidas de que para accionar tenemos que formarnos políticamente, conocer las leyes que rigen nuestro país y las que internacionalmente nos amparan ante los constantes atropellos que se suceden en el área de los derechos humanos.

Sabemos que el 18 y 19 en distintas partes de Paraguay y el 20 y 21 en Asunción, se realizará la XXVI Marcha Campesina convocada por la Federación Nacional Campesina (FNC), ¿cómo participan ustedes de esa convocatoria?

Conamuri integra dos bloques sociales y políticos que acompañarán la marcha organizada desde hace 26 años por la Federación Nacional Campesina. La CLOC-Vía Campesina Paraguay y el Congreso Democrático del Pueblo. Vamos a marchar juntos y juntas por las reivindicaciones que plantea esta medida de protesta a nivel nacional y a las que adherimos plenamente en la convicción de que el poder popular debe ser construido desde abajo por el pueblo y para el pueblo.

Como Conamuri, ¿qué están planteando al país y, en particular, al pueblo paraguayo, para enfrentar la situación económica, social y política?

Nuestras propuestas siempre han sido la lucha frontal contra el agronegocio y el acaparamiento de tierras, lo que va de la mano con la lucha contra los agrotóxicos que están envenenando a poblaciones enteras en el campo, la contaminación a nuestras semillas nativas y criollas y la destrucción del hábitat y los territorios, la biodiversidad. Estamos comprometidas con la formación política y con elevar la conciencia de las bases, que son las células, la materia prima de la organización. En las bases están las mujeres y los hombres que a diario trabajan la tierra para producir alimentos sanos desde el modelo orgánico al agroecológico, están las y los que luchan por un pedazo de tierra donde ver crecer a sus hijos e hijas y avizorar para ellos y ellas un futuro no muy desalentador, un futuro que les permita evitar la necesidad del desarraigo y la migración forzosa a la ciudad o a otros países, donde se pierde fácilmente la esencia y la identidad campesina e indígena. Contamos con un plan estratégico donde se contemplan estos objetivos, cuesta mucho avanzar, pero el proceso aún con sus altibajos, no se detiene.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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