Eficiencia y Estado: algunos temas transversales

, Margarita Portuguez, presidenta ANFUTEL (Asociacion Nacional de Funcionarios de Telecomunicaciones),  Frente de trabajadoras y trabajadores RD

Una vez más, observamos cómo la derecha económica a través del El Mercurio pautea a la derecha política respecto al carácter que debe contener el Estado. Es así como en la editorial del sábado 19 de enero recién pasado, bajo el título “Claves para un Estado eficiente” indica lo que debiera contener una “modernización del Estado” resaltando el alto porcentaje del PIB del “gasto del gobierno central”, agregando a municipalidades, empresas públicas y Banco Central. La intención final propiciada es el fortalecimiento del crecimiento económico que se debiera intencionar con un incremento en la productividad de los organismos del Estado

La nota editorial, entrega lineamientos ideológicos para la reafirmación del capitalismo neoliberal (2.0), destinado a asegurar que el mercado actúe de agente regulador y eje del crecimiento económico y para ello reclama una vez más que la intervención del Estado actúe colaborativamente en ello; es más, se adentra con indicaciones respecto a la administración pública estableciendo la instalación de productividad versus remuneraciones de los trabajadores, la introducción de métricas de desempeño para resolver la conveniencia de ciertos ministerios, considera también la de moda de la “flexibilización del trabajo”, primer paso en la precarización de éste. No suficiente lo anterior, deja al paso la insinuación de contemplar la incorporación al sector privado en la propiedad de las empresas públicas…

No se debe pasar por alto ésta nota editorial. Primero, políticamente pareciera considerar que están dadas las condiciones para plantearse tan abiertamente. Segundo, porque no tienen dudas en insistir en un modelo de desarrollo de capitalismo neoliberal, sin importar que la mayoría de lxs chilenxs pagamos sus costos en salud, previsión, educación, vivienda, entre otros, es decir asumiendo que la política pública debe estar mercantilizada por medio de subsidios o ayuda puntual, a través de boucher valorizados en UF -dineros del Estado- que se transforman en activo solo por quienes entregan esos servicios o productos: el empresariado.

La mayoría de chilenos y chilenas parecemos meros actores secundarios en esta trama, dándonos por satisfechos con el reconocimiento que se ha reducido la pobreza, pero sin profundizar que junto a ello, se ha concentrado la riqueza en el decil más rico del país. Subsumidos en este entramado quedan quienes trabajan en la administración pública a los que se pretende confundir asociándolos con empleados del gobierno de turno, no valorando que son lxs reales ejecutores de las políticas públicas, esforzándose por intentar responder a las reales necesidades de sus usurixs y a quienes propone el vocero de la derecha económica, intervenir en pos de la productividad revisando sus remuneraciones e incorporando aún más la precarización del empleo.

Lo cierto es que de acuerdo al Informe Mensual de Calidad del Empleo, elaborado por Fundación Sol, para el trimestre febrero-abril del 2018 “el 57,8 % de los ocupados corresponden a asalariados del sector privado y el 11,7 % corresponde a asalariados del sector público. El 69,5 % correspondería a asalariados formales, es decir, de alguna forma protegidos, con contrato y estabilidad”. Es necesario señalar que del 11,7% de asalariados del sector público, el 6,6% está bajo el régimen de contratación del Estatuto Administrativo, que considera la categoría “planta” y pueden tener tranquilidad de permanencia laboral, que es menos del 30% de ese 6,6%; otro porcentaje corresponde a trabajadores “contratas” que pueden desvincularse en cualquier momento y sin indemnización; y otra importante cantidad de trabajadores que son trabajadores a honorarios, desconociéndose su vínculo laboral real, reduciéndolos a meros prestadores de servicios. A ello debe sumarse, la evidente “tercerización” de la ejecución de las políticas públicas, a través de subvenciones del Estado a empresas que subcontrata trabajadores, ello se ha evidenciado por ejemplo, en la política destinada a niñxs vulnerables, entre muchos otras.

Las cifras muestran que lxs trabajadores públicos mayoritariamente asumen su función en condiciones laborales inciertas y pareciera que se propicia fragilizarlos aún más.

El llamado es a poner atención en primer lugar al carácter y eficacia de las políticas públicas producidas por el capitalismo neoliberal que rebaja pobreza y concentra riqueza. A la par, a cuidar la calidad del trabajo que se busca precarizar, incluyendo con ello al maltratado sector público.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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Comentarios

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christian urrutia

Margarita, muy acertado diagnóstico, la gente suele desconocer esta dura realidad. Estamos frente a una oleada de precarización laboral encubierta, que afecta tanto a públicos como a privados. los despidos se han incrementado en ambos mundos. Como correlato uno observa negociaciones colectivas cada vez más precarias. hay mucho trabajo por hacer.