Un mes de Movilización Portuaria en Valparaíso: un balance necesario

Por Convergencia 2 de Abril

A 32 días de que más de 600 trabajadores marítimo portuarios eventuales iniciaran la huelga portuaria en Valparaíso, se hace necesario realizar un balance de lo que ha sido el paro. Reconocer los actores involucrados en el conflicto, las demandas y conquistas logradas y las que quedan pendientes, más las perspectivas a futuro. Esto, con la intención de aportar al debate de la reconstitución del movimiento de los trabajadores/as en nuestro país, el que va dando señales cada vez más claras que el orden viejo ya no da el ancho de las justas aspiraciones de quienes viven de su trabajo.

LOS ACTORES:

Para comprender el contexto de la movilización, se debe aclarar los actores involucrados. Quienes iniciaron la movilización son los trabajadores portuarios eventuales de las empresas ULTRAPORT y de OPVAL, que son empresas de muellaje del Terminal Pacífico Sur (TPS) y del Terminal Cerros de Valparaíso (TCVAL) respectivamente. ULTRAPORT es de propiedad mayoritaria del Grupo Von Appen; y OPVAL, es de capitales australianos y españoles (Grupo OHL). Tanto TPS como TCVAL explotan los terminales del Puerto de Valparaíso, como empresas concesionarias, ya que el Puerto sigue siendo público, cuya administración depende de la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV).

El ser trabajador portuario eventual, significa en simples palabras, que son contratados y finiquitados por turno. Turnos de trabajo que no tienen garantizado, dependiendo si son o no nombrados al turno. En algunos puertos el control de la “nombrada” la tienen los sindicatos, manteniendo así un derecho histórico del sector, y en otros, como en Valparaíso, lo tienen las empresas. Los eventuales carecen de derechos laborales básicos, como lo son el feriado anual (vacaciones), indemnización por años de servicios, derechos relacionados con la protección a la maternidad, fueros sindicales, etc. lo que determina que esta labor sea precarizada, como también de alto riesgo.

De igual manera, además de las empresas y trabajadores/as, otro actor es el Estado, que en este conflicto está representado por EPV, siendo su ex presidente -Raúl Celis- el primer damnificado por la Huelga, a quien se le solicitó la renuncia por el mal manejo del conflicto en los primeros días de huelga. Luego de este despido, asumió la presidencia de la EPV Raimundo Cruzat.

A la fecha, los trabajadores movilizados de la empresa TCVAL lograron un acuerdo con ella, consistente en 3 puntos centrales: a) Un bono compensatorio, y préstamo blando; b) El compromiso de constituir una mesa de trabajo; c) El compromiso de no realizar represalias contra los trabajadores movilizados. Este acuerdo se logró a los 13 días de huelga, por lo que los portuarios de TCVAL hoy están trabajando normalmente.

La huelga continúa en el Terminal 1 del Puerto de Valparaíso, cuya concesionaria es TPS, del Grupo Von Appen. Alrededor de 450 trabajadores siguen en la lucha por los mismos 3 ejes centrales logrados por sus compañeros de TCVAL, no obstante, la reacción empresarial en este caso fue la de negar todo diálogo, cuestión revertida tan solo los últimos días, en donde la presión del Gobierno contra el Grupo Von Appen y, especialmente, la de los trabajadores/as permitieron que TPS se sentara a conversar, aunque sin muchos frutos hasta el día de hoy.

¿Por qué TCVAL negoció y TPS apostó al desgaste de los trabajadores/as? Tal cual señalan los Portuarios movilizados en comunicado de fecha 15 de diciembre del presente: “Terminal Pacífico Sur de Valparaíso, empresa del grupo Von Appen, está presa en su ideología patronal: Hay reportajes publicados en la prensa, que ligan el origen de la fortuna de estos inmigrantes alemanes en la política exterior del régimen nazi y sus planes de boicotear la flota aliada en el pacífico sur. Pero de lo que no cabe ninguna duda, es que el modelo laboral que implementa en sus empresas se basa en comprar dirigentes y aplastar disidentes. Así en Mejillones hace pocos años, ante la pretensión de los trabajadores eventuales de negociar junto a los contratados, los llevó a mantener cerrado el puerto hasta que el hambre venciera a los trabajadores. Ahora en Valparaíso, cuando la asamblea sindical toma la decisión de movilizarse contra el abuso y contra los dirigentes amigos de Von Appen, este responde que no negociará con los delegados elegidos por la asamblea.”

Otro aspecto que es necesario tener presente del grupo Von Appen es su apoyo irrestricto a la dictadura chilena, la cual hasta el día de hoy abiertamente defienden. Ante a este tipo de empresarios se enfrentan los portuarios movilizados de TPS: contra quienes prefieren perder millones de dólares antes de darles la razón a los obreros portuarios.

EL ORIGEN DE LA HUELGA:

La movilización surge fundamentalmente por dos aspectos: uno económico, y otro estructural. El económico se debe a la baja en el número de turnos trabajados en el último tiempo. Baja debida por una parte a la automatización de la producción y el aumento del tamaño de los buques y cargas. Y por otra, al otorgamiento a destajo de los permisos para trabajar en las faenas portuarias.  Esto tuvo como consecuencia una baja considerable en las remuneraciones, con todo lo que eso significa. De igual manera, al tratarse de un trabajo sin muchas garantías laborales, de alto riesgo, sin control de la nombrada y, en definitiva, por no estar a la altura de las exigencias internacionales, hace que la regulación de la actividad portuaria, sea una necesidad imperante que no puede esperar más.

Sin embargo, no es tan sólo lo antes dicho. En Valparaíso existe otro factor: La falta de representatividad en la principal organización sindical del Puerto, el Sindicato de Estibadores Portuarios de Valparaíso, que reúne a cerca de 500 trabajadores. Esto se traduce en una dirigencia condescendiente con las empresas, que ha llevado a procesos de negociación por medio de “acuerdos marcos”, que tan sólo han logrado pisos mínimos, lo que junto a la eliminación de toda oposición interna que criticara su dirección (sospechosamente dejaba de ser nombrado, quedando “suspendido”) llevó a que la movilización autónoma de los trabajadores actualmente, sea sin duda una verdadera “rebelión de las bases”.

Las reivindicaciones, por ende, son esencialmente económicas. La demanda principal de esta movilización es un Bono que compense la baja en los turnos. Y junto con esto, se solicitan mesas de trabajo para tratar materias relacionadas con las operaciones portuarias y la seguridad. Pero también se emplaza al Estado, para que se haga cargo de una nueva legislación que contemple derechos laborales como lo son vacaciones, reconocimiento de años de servicios, derechos relacionados con la protección a la maternidad, fueros sindicales, así como el reconocimiento de trabajo pesado y de alto riesgo, previsión, salud laboral, entre otras materias. Todo lo anterior acompañado de la exigencia de mayor democracia sindical, ya que como han dicho los propios portuarios/as: “Hemos perdido hasta el miedo”.

ANTE LA MISERIA Y MEZQUINDAD DEL EMPRESARIADO: SOLIDARIDAD DE CLASE

Junto a todo este proceso, distintas expresiones de solidaridad han apoyado a los trabajadores movilizados, innumerables sindicatos han acudido al llamado de aportar con alimentos y dinero para mantener la huelga, como para organizar funas contra el grupo Von Appen. Estudiantes universitarios de la ciudad Puerto también han hecho múltiples actividades en apoyo, desde foros informativos, recolección de alimentos hasta acciones directas. Cada día que pasa son mayores las muestras de apoyo desde los distintos puntos del país, lo que demuestra que la clase trabajadora es una sola, haciendo carne la consigna “Nunca más solos/as”.

Especial mención requiere la Unión Portuaria de Chile (UPCH); esta organización reúne sindicatos de trabajadores portuarios de todo el país y ha llevado adelante importantes conquistas para su sector. Destaca su nivel de combate y decisión, lo que los ha llevado a ser una de las principales organizaciones de la clase trabajadora en el Chile actual. El Puerto de Valparaíso no es parte -hasta el momento de la UPCH- dado que históricamente la principal organización sindical del Puerto estuvo manejada por directores más preocupados de congraciarse con el patrón que en la defensa de los derechos e intereses de sus asociados.

Las acciones de solidaridad de la UPCH para con los portuarios de Valparaíso han ido incrementándose. Desde un inicio han puesto su infraestructura al servicio de la huelga, desde aportes en dinero y alimentos hasta asesoría. Luego, efectuaron un paro solidario de dos horas en la mayoría de los terminales portuarios donde la organización tiene presencia e inclusive algunos de los sindicatos asociados han tomado la decisión de no atender buques desviados desde Valparaíso. La relevancia de la huelga, está dada en este aspecto particular, en que las bases movilizadas han entendido la importancia formar parte de organizaciones autónomas del empresariado y, por tanto, lo más posible es que los trabajadores/as del Puerto de Valparaíso, pasen a formar parte de la UPCH.

Rol relevante también ha sido el de la International Dockworkers Council (IDC), organización internacional de trabajadores marítimo-portuarios que también ha efectuado boicot a naves que salen desde Valparaíso a otros puertos del mundo.

La jornada de este lunes 17 de diciembre también fue histórica: ante el allanamiento por Carabineros de Chile – previa instrucción del Gobierno –  de la Sede del Sindicato de Estibadores de Valparaíso, que generó la detención de 17 trabajadores y el sitio a 28 trabajadores que se encontraban en el techo de la sede para no ser detenidos, la Unión Portuaria de Chile llamó a paralizar todos los puertos del país. En cuestión de minutos, paralizaron los Puertos de Iquique, Antofagasta, Caldera, Huasco, Chañaral, Ventanas, San Antonio, San Vicente, Talcahuano, Puerto Montt y Punta Arenas. Esta detención se mantuvo hasta que Carabineros se retiró de la sede sindical, significando un triunfo parcial para los portuarios de Valparaíso.

Con todo, las acciones de solidaridad deben ir en aumento: es la única manera de derrotar al empresario mezquino que pretende mantener a los trabajadores en condiciones de épocas pasadas. Jamás ha sido de otra manera: el empresario cede solo con la presión y acción de la clase trabajadora.

LA RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO

Así las cosas, hoy el Grupo Von Appen está presionado. Pese a las muestras de entendimiento que han dado los trabajadores/as movilizados, al permitir el ingreso de rompe-huelgas al terminal, el empresario solo ha ofertado préstamos y Gift card, sin siquiera pronunciarse sobre la Mesa de trabajo, y la abstención a tomar represalias contra los movilizados.

Y decimos se encuentra presionado, ya que los trabajadores y trabajadoras han mantenido una huelga por un mes sin decaer en el ánimo. Por el contrario, han radicalizado sus acciones, pese a ser brutalmente reprimidos e inclusive secuestrados y amenazados por sujetos desconocidos. En este sentido, la frase “los obreros no tienen nada más que perder, salvo sus cadenas”, cobra toda su vigencia, ya que las prácticas espurias de la clase dominante no han doblegado a los portuarios en lucha.

Von Appen también se encuentra presionado por la marcha de su negocio, por mucho que ingrese rompe huelgas, estos no dan abasto, debiendo “nombrar” justamente a quienes se les había castigado por “falleros” y por generar problemas al trabajar bajo efectos del alcohol y drogas. Tan desesperada es la situación de este Señor, que ha citado a trabajar a alumnos en práctica de Liceos Técnicos de la región. Según su propia voz, la movilización le ha reportado pérdidas superiores a los US$2 millones de dólares.

Pero también tiene presiones a nivel de gobierno y de otros empresarios, quienes le exigen una pronta resolución del conflicto para volver a la normalidad en la ciudad de Valparaíso. El conflicto ya escaló a niveles superiores, teniendo eco en los medios de comunicación. Inclusive, ha obligado al presidente de la Confederación de Producción y Comercio a pronunciarse al respecto, reconociendo preocupación por la huelga y transformándose en uno de los principales puntos de discusión en la “Cumbre” entre el Gobierno y la CPC que se sostuvo este lunes en la sede de la Asociación Gremial.

Las negociaciones se mantienen y los trabajadores esperan que esta semana sea crucial para lograr un acercamiento efectivo y resolver el conflicto. En ello han solicitado una participación más activa del Estado, ya que éste tiene mucho que decir sobre la realidad portuaria, al delegar la explotación de los terminales a empresas privadas y mantener una legislación a todas luces caduca.

En lo inmediato, los trabajadores y trabajadoras esperan respuesta a los 3 ejes centrales de sus demandas: a) Bono compensatorio por la disminución de turnos; b) Mesa de trabajo con la empresa para tratar condiciones laborales en general; c) Abstención de todo tipo de represalias contra los huelguistas.

De igual manera, todo parece indicar que, a nivel de democracia sindical, existirán importantes transformaciones, recuperándose el Sindicato de Estibadores para sus propios trabajadores/as, eligiendo a los dirigentes que han dado la lucha en esta “batalla” de un mes. Ello, de la mano a la afiliación a la UPCH, lo cual significará un salto estratégico en la configuración de la organización sindical portuaria y que podría significar la potencialidad de transformarse en un articulador de las luchas de la clase trabajadora en nuestro país.

A mediano y largo plazo, se hace necesario actualizar la legislación portuaria. Si bien la llamada “Ley Corta Portuaria” significó un avance importante, luego de largas jornadas de movilización; ésta no hace más que hacerse cargo de aspectos básicos en una relación laboral. Aún está pendiente la concreción de una normativa que se haga cargo de la realidad laboral portuaria en el Siglo XXI. Esto, si bien tendrá que ser discutido por las instituciones correspondientes, tendrá que ser supervigilado por el Pueblo Portuario, el que sin duda estará atento al llamado a defender sus derechos e intereses.

Finalmente, la solidaridad de clase en estos momentos puede resultar fundamental para desequilibrar la balanza. El Grupo Von Appen como el Gobierno se encuentran presionados para llegar a un pronto acuerdo. La única forma de una presión real sobre Von Appen sería la amenaza de quitarle la administración del Puerto entregada a través de una concesión. Pero esto no será fruto de la voluntad del Gobierno, sino de niveles de movilización y lucha que desborden la situación actual. Es momento que el miedo cambie de bando.

¡VIVA LA HUELGA PORTUARIA DE VALPARAÍSO!

¡NUNCA MÁS SOLOS/AS!

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Autor entrada: Convergencia Medios

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