La Reforma Previsional de Piñera: Envejecer en la miseria y explotación

Por Pamela Valenzuela, Militante C2A

La noche del domingo 28 de octubre Sebastián Piñera, a través de cadena nacional entregó los lineamientos generales del proyecto de ley de reforma al sistema previsional, enviado el 05 de noviembre al parlamento. Durante los 13 minutos que habló, mostró un despliegue ensayado en un discurso ausente de piñericosas y salidas de libreto, donde incluso los tics quedaron minimizados. Entregándonos una propuesta de reforma previsional que pretende dar cierre a casi una década de un conflicto que iniciase su ciclo de ascendencia en 2008 con el estallido de la burbuja financiera y luego inmobiliaria de EEUU y el consecuente derrumbe de los ahorros de pensiones de millones de trabajadoras y trabajadores dentro y fuera del país.

Lo hace, además, 4 días después de la protesta nacional realizada por la Coordinadora Nacional de Trabajadoras y Trabajadores No+AFP, jornada marcada por la detención de su vocero nacional Luis Mesina en la concentración convocada al mediodía en el centro de Santiago y por marchas, concentraciones y cacerolazos a lo largo del territorio. Ese mismo día el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, hizo un llamado a abordar el tema de pensiones sin ideologismos y enfatizó que «no se gobernaba para la calle«. 

Dando con eso el marco previo de la posición política con la que Chile Vamos abordará el debate de pensiones en el Congreso y fuera de él, que es precisamente ‘la calle’, aunque no le agrade al señor ministro.

La performance de Piñera presentó un diagnóstico transversal y conocido: las pensiones en Chile son bajas y las principales afectadas son mujeres. Ello lo atribuyó a cuatro causas: desempleo, porcentaje de cotizaciones insuficientes,  lagunas previsionales y aumento de las expectativas de vida. Esta última causa de las bajas pensiones –el hecho de que se viva por más tiempo, y el ‘gran problema qué es’– es algo que durante el último ciclo han asumido los sectores liberales y de derecha de manera transversal a nivel nacional e internacional, desde instituciones tipo FMI, a través de Christine Lagarde que desde 2012 viene planteando la vinculación entre la expectativa de vida y el crecimiento económico. Algo de lo cual se han colgado derechistas como Macri y Bolsonaro, para efectuar recortes al gasto público de pensiones o para avanzar en sistemas privados de capitalización individual.

En Chile, la derecha propone abordar estas situaciones desde tres ejes, dos de ellos se alinean con los ‘dos pilares’ contributivo y solidario del sistema previsional que administran las Afp, el tercer eje se desprende al observar el conjunto de políticas y se vincula con el resto de la agenda legislativa de Piñera para el mundo del trabajo: reacomodar nuestro marco legal en un nuevo marco de flexibilización y precarización del empleo, donde aspectos como el trabajo de la tercera edad son parte de ello.

Para el caso del pilar contributivo propone el alza gradual de la cotización en 4,2% con carga a las y los empleadores. 4,0% de esta alza iría al ahorro previsional y un 0,2% a cubrir un seguro de ‘dependencia’  para las y los adultos mayores que requieran de cuidados de terceros. El total de las cotizaciones quedará en un 18%, -al sumar el 12,8% que ya cotizan las y los trabajadores-,  plantea que en régimen -es decir cuando se complete el total del aumento de la cotización-, significaría el aumento del 40% de pensiones de las y los trabajadores.

Luego viene ‘subsidio a la ‘clase media’, que se traduciría en nuevos aportes para quienes cumplan con pisos mínimos de años de cotizaciones. Esta medida estaría dirigida a quienes tengan una pensión inferior a 25UF/mes ($682.250)[1] y hayan cotizado al menos 16 años si son mujeres y 22 años para los hombres. Si las personas extendiesen su período de cotización después del piso mínimo, el aporte sería incrementado hasta en un 50% anual, con tope de 0,225UF ($6.176) por año. Las mujeres pensionadas de ingresos medios recibirán además un Aporte Adicional para la Clase Media: aquellas que cumplan con los 16 años de cotizaciones y pensión inferior a UF25/mes, podrán obtener un segundo aporte adicional. Dándose, además, bonificaciones de hasta un 50% en el aporte adicional para quienes sigan cotizando después de los 16 años del piso mínimo.

A lo anterior, se agrega que aquellas personas que extiendan su vida laboral y sigan cotizando después de la edad legal para pensionarse se les autorizaría el retiro de fondos de su ahorro previsional. Concretamente, el 50% de diferencia que exista entre el monto total ahorrado y lo que se requiere para financiar la pensión que habrían obtenido si hubiesen jubilado cuando correspondía.

Para el Pilar Básico Solidario, aumentará un 40% sus fondos (que en un 62% son recibidos por mujeres pobres) con cargo al Gasto Público y que significarían US$1000 millones. Según lo expresado por Piñera esto implicaría inmediatamente un alza del 10% por PBS y por el Aporte Previsional Solidario. Ambos continuarían creciendo hasta aumentar 50% la pensión básica solidaria y un 70% el APS.  Uno de los canales que darían curso al aumento sería que cada 5 años de vida aumentaría la pensión en la fecha de cumpleaños: en los 70, 75, 80 y 85 años.

Sobre los cambios en gestión y administración de los ahorros previsionales que se verán incrementados tanto por la cotización del 4% de las y los empleadores. En el mensaje previsional se puso énfasis a que ‘los trabajadores serán dueños de sus cotizaciones’ (se supone que actualmente también lo son), por ende podrán ‘elegir’ quién administra los fondos de su 4% adicional: si una AFP u otra entidad que podrá ser con o sin fines de lucro como Cajas de compensación, Cooperativas de Ahorro y Crédito, Compañías de Seguro, Administradores generales de fondos, las propias AFP, u otros. Se amplía así, el campo al tipo de entidades financieras que meten sus manos a los ahorros previsionales para transarlos en los mercados financieros.

Las administradoras podrán compartir ‘sus utilidades’ con sus afiliados y estarán facultadas para devolver parte de las comisiones con las y los cotizantes que extiendan su vida laboral más allá de la edad de jubilación, o hacer descuentos si es que se afilian en grupo, además de autorizar el traspaso de los descuentos de comisiones a las cuentas de cónyuges e hijos. En los días posteriores al anuncio, Felipe Larraín expresó que también se pagaría comisión por la administración de esta cotización si el 4% fuese entregado a otra entidad, lo cual significa más dineros que irán a parar a las arcas de las utilidades de entidades financieras y no al pago de pensiones.

Otro aspecto se refiere a la disminución del encaje de las AFP, el encaje es la proporción respecto de los fondos de pensiones que administran que deben mantener en calidad de reserva y con la finalidad de servir de respaldo de los ahorros previsionales frente a las oscilaciones de los mercados financieros. La reforma propone reducirlo de un 1% a un 0,5%. Se declara que ello potenciará la competitividad de la industria.

De este modo la reforma que propone la derecha aborda la totalidad del sistema de pensiones que administran las AFP, dirigiéndose principalmente hacia el trabajo asalariado y a honorarios. Amplía el subsidio estatal a las AFP, posibilita la incorporación de nuevas instituciones financieras privadas y no toca los esquemas de subsidio y reparto de pensiones de Fuerzas Armadas y Carabineros donde existen a la fecha aproximadamente 100.000 pensionades.

Una crítica general y su despliegue en 7 lineamientos.

La importancia de los fondos de pensiones en nuestra economía neoliberal data de la reforma de la dictadura, la cual  se inscribe en el viraje neoliberal internacional de la década de los 80 del pasado siglo, caracterizado por transformaciones en la arquitectura sistémica del capitalismo: medidas como  la liberalización de los movimientos de capitales y tasas de interés, la titularización de la deuda pública y la globalización tecnológica de las transacciones financieras, posibilitaron la expansión internacional de las operaciones de los fondos de pensiones y ‘mutual funds’, facilitando el rápido ascenso en la acumulación de activos por parte de las agencias privadas de fondos de pensiones.[2]

La mercantilización de los fondos de pensiones fue el marco de política que permitió el ascenso de las Administradoras de Fondos de Pensiones en Chile y de entidades similares alrededor del mundo, situación que implicó un cambio en la evolución de los capitales financieros, poniendo en el primer lugar los fondos de pensiones, los cuales aumentaron la acumulación de activos desde un total global US$ 859 billones en 1980 a US$3116 billones en 1990. Dejando muy por detrás a la banca.

En 2017 el total de activos de fondos de pensiones en los países OCDE ascendió a US$ 44.987 billones, concentrándose el 64,9% de ellos en EEUU, muy atrás le seguían Gran Bretaña con un 6,7% y Canadá con un 6,1%[3]. Desde la liberalización del mercado de los fondos de pensiones, estos se han convertido en el primer lugar de concentración de activos, las Agencias de Administración de Fondos han desplazado a La Banca como las entidades principales del mercado financiero. La cual ha pasado a ser dependiente de las transacciones y depósitos de estas entidades para dar vida a su oferta de créditos de diversa índole y gestión de inversiones.

 

Fuente: https://data.oecd.org/pinboard/4qdF

 

El año 2017, los activos que concentraban  en Chile las AFP ascendieron al 72,04% del PIB, mostrando un alza constante desde el 2000 a la fecha (salvo el 2008 y 2011), el crecimiento experimentado por los fondos los convierte en una poderosa herramienta de financiamiento para los estados y las empresas. Más de la mitad de los activos  de las Afp se invierte en el mercado financiero interno, es sí como 56,5% de activos en el segundo trimestre de este año se colocaron en los mercados nacionales. Distribuyéndose en Renta Fija y variable.

En el mismo trimestre el 34,5% de su cartera en Renta Fija fue en títulos de Tesorería General de la República (US$ 32.176 millones) y un 46,6% correspondió a Bonos Bancarios y de Empresas (US$39.676 millones) del sector privado. Pero si al porcentaje de inversión privada le agregamos las letras hipotecarias y los depósitos a plazo subiría al 58,5% de inversión en Renta Fija de privados. Eso en lo que refiere a renta fija, ya que la Renta Variable en su totalidad se realiza en acciones de empresas y fondos de inversión privado. Al final del total de la cartera nacional – US$ 114.656 millones- entre las inversiones colocadas en renta fija y variable, el sector privado se lleva el 68.1% de la torta de activos invertidos en el territorio.

 

Fuente: Elaboración propia en base a 2 Informe Trimestral Inversión Superintendencia de Pensiones

 

No se quieren tocar las AFP porque ello significaría eliminar uno de los motores del acceso a crédito y financiamiento de la gran empresa y de la Banca, permitiendo que los grandes grupos económicos nacionales así como los capitales transnacionales presentes en el país aumenten la acumulación de utilidades y liquidez. Siendo, además, uno de los mecanismos de concentración de la riqueza y al mismo tiempo de desigualdad del ingreso de las personas en nuestra sociedad, ya que afecta a directamente a los ingresos de las personas durante toda su vida.

La reforma no cuestiona esta estructura, al contrario la fortalece y diversifica, no en aras de la ‘competencia’ como declara ya que seguirán ganando principalmente los mismos, sino que en pos de aumentar la acumulación y concentración de capital, ‘pero ahora paga el empleador’ plantearán algunos, ‘será de sus utilidades que saldrá ese dinero’ agregarán. Eso también está por verse, porque ya han surgido los titulares que alertan sobre el nivel en que descenderá el empleo, otros de cómo afectará negativamente a los salarios. El primer fantasma es el que siempre se invoca cuando los grupos económicos ven afectado el tamaño del pedazo de torta que se llevan, y el segundo corresponde a una práctica habitual del empresariado: intentar por todos los medios que los costos adicionales sean con cargo al salario disminuyendo el monto de éste. Transformando la cotización del 4,2% en un impuesto al trabajo, diagnóstico en el que han coincidido diferentes economistas, ya que no lo hace con cargo a un porcentaje de la renta de las empresas sino que en relación a las remuneraciones que entrega. En un país en que del total del ingreso nacional, un tercio corresponde a remuneraciones y dos tercios de la torta a utilidades mas renta de capitales y de la tierra. Si las y los trabajadores imponemos respecto de nuestro salario, ¿porque el empresariado no lo hace respecto de sus utilidades y rentas?

La reforma planteada por la derecha a los problemas generados por la mercantilización de la seguridad social responde con más mercado y con más precarización  de la vida. Algunas razones que dan cuenta de ello son:

Fortalece y amplía la especulación con los fondos de pensiones en el mercado financiero. Esto ocurre por el simple hecho de que no se elimina el esquema de capitalización que permite invertir en mercados financieros de renta fija y variable, por el aumento de los fondos de capitalización al aumentar las cotizaciones y además porque aumenta el subsidio estatal a las pensiones ya no solo a través de la PBS y APS, sino que también a segmentos de pensionados que antes no accedían a beneficios, y porque favorece sea menos el tiempo que tengan que pagar pensiones al bonificar la extensión de la vida laboral. Por otro lado, amplía el rango de instituciones financieras que pueden intervenir en la gestión de los ahorros previsionales acrecentados a través del 4%.  Por otro lado la disminución del encaje permite  que instituciones más pequeñas, puedan intentar entrar a competir al sistema y por otro que sea más la cantidad global de activos que se colocaran en los mercados financieros internacionales y nacionales.

Posibilitará que la concentración de la riqueza se agudice, porque como ya explicamos seguirán ganando los mismos. Un  ejemplo de ello es la Cámara Chilena de la Construcción que es dueña en un 50% de AFP Hábitat y también posee participación en la Caja de Compensación de Los Andes. El aumento de capital con que contará la ‘industria’ de las AFP y relativas tendrá que canalizarse a los mercados financieros nacionales e internacionales, ampliando la inyección de capital a la banca, estados y empresas en que suele invertir. En una era del capital transnacionalizado y globalizado, el aumento de los fondos vendrá a acrecentar esa masa global de capital dispuesto a acrecentar el crédito y la deuda, donde siempre el mayor porcentaje de la inversión es atraído hacia las grandes economías y a los grandes holdings internacionales y también hacia las grandes inestabilidades financieras.

Crecerá el subsidio del Estado a las AFP. Una de las razones más esgrimidas en contra de los Sistemas de Reparto, es el gran costo que implica para el Estado, sin embargo nuestro fisco ya corre con cuatro quintas partes del total de pensiones pagadas, lo cual incluye las pensiones civiles contributivas, las civiles no contributivas, las militares y otras.[1] La reforma incrementará el gasto público en pensiones del pilar solidario y también al pilar contributivo. Nos encontraremos por lo tanto con que se acrecentarán esas cuatro quintas partes. Para un modelo total que en su mayor parte es financiado por el Estado, no se entiende esa aspereza para que también participe de la gestión y administración del sistema.

Un incremento de pensiones de carácter regresivo. Por una sencilla razón, el principal aumento de las pensiones es en el PBS y APS, los cuales serán cargados al Gasto Público, y resulta que los ingresos del fisco en más de un 80% provienen de impuestos, de los cuales el que más aporta es el IVA  -que representa el 48% de lo que recauda el Servicio de Impuestos Internos-, impuesto regresivo ya que es con cargo al consumo de todos los productos y servicios, por ende quiénes más lo pagan son las personas que no tienen capacidad de ahorro y consumen todo sus ingresos. Esas personas vendríamos a ser las y los trabajadores pobres. Las PBS que son las pensiones de quienes no pudieron cotizar y que en su mayoría financia a mujeres pobres, proviene de impuestos que son cargados más hacia el bolsillo de las y los trabajadores  primero a través del IVA y luego a través del impuesto a la renta de segunda categoría que es el del ingreso de las personas, donde una buena parte de los que pagan sus impuestos son trabajadores a honorarios.

No da respuesta a las desigualdades de género del sistema previsional. Si hay algo que ha quedado patente al calor de la lucha social contra las AFP es que las mujeres poseemos las peores condiciones previsionales. Consecuencia de las desiguales condiciones que ha impuesto el proceso de división sexual y social del trabajo y que se expresa en lagunas laborales, las brechas salariales, y que el trabajo no remunerado de reproducción social de la vida no se reconoce como tal para el cálculo de pensiones. 

Son mujeres el 46,7% de afiliades,  el 42,3% de cotizantes. Respecto de las y los pensionados por vejez edad y anticipada el 57,5% fueron mujeres, la brecha de densidad de cotización es significativa entre hombres y mujeres.

De las 11.804 personas nuevas pensionadas en septiembre de 2018, el 58,8% correspondió a mujeres, cuyas pensiones en promedio alcanzaron los $68.490, en el mismo mes la línea de la pobreza por persona alcanzó un valor de $107.972. Es decir la pensión promedio de ellas estuvo $39.482 por debajo la línea de pobreza. La cifra es aún peor para las mujeres que cotizaron entre 1 y 10 años, tramo que concentra la mayor cantidad de cotizantes, para ellas la pensión en promedio no alcanza el valor de 1 UF.[2] Las  nuevas pensionadas en septiembre 2018 cotizaron en promedio 44% de su vida laboral, desde que se afiliaron a alguna AFP, frente al 58% de los hombres recién pensionados.  Es decir, tras las ‘lagunas laborales’, se esconde la denigrante realidad de que la mujer potencialmente en edad de trabajar, entra como mano de obra barata al mercado laboral, y que suele estar fluctuando entre la cesantía y el trabajo informal.  Con ese panorama es bastante poco probable que las mujeres que conseguimos entrar al mercado laboral formal o informal podamos tener pensiones que superen los 100 mil pesos. Para enfrentar esta realidad el gobierno ha propuesto bonificar a los sectores de mujeres que habiendo conseguido cotizar al menos 16 años y cuenten con una pensión inferior a las 25 UF mensual, el total de mujeres que han conseguido cotizar por sobre ese período de año se sitúa alrededor de las 100 mil, y es alrededor del 36% del total de mujeres pensionadas, pero a este total habrá que descontarles aquellas que tengan pensiones por sobre las 25 UF.

El Pilar Solidario en un 62% beneficia a mujeres, para el caso de la PBS e invalidez en 68,5%, para APS es 57,9%. El caso de la PBS, da cuenta de la realidad de aquellas mujeres que estuvieron durante toda su vida ejerciendo trabajos no remunerados o precarios e informales, se constituye en la única posibilidad de tener una pensión. En el mes de agosto 401.603 mujeres tuvieron esta pensión de sobrevivencia, inferior a la línea de pobreza. En el mismo mes 515.050 mujeres recibieron el Aporte del Pilar Solidario (APS)  $68.943 que mensualmente incrementan sus pensiones, y que disminuye la brecha de pensiones. Del total de pensiones recibidas por mujeres considerando vejez, invalidez, PBS y APS, el 52% provienen desde el Pilar Solidario, es decir va a mujeres cuyo trabajo no ha podido cotizar o hacerlo muy poco. Y del total de mujeres pensionadas el 23% solo pudo hacerlo después de los 65 años, ya que reciben Pensión Básica Solidaria.

Piñera plantea subir la PBS a $160.000 aproximadamente, con ello la dejaría en el monto promedio de pensiones que reciben las mujeres con pensión de vejez común. Es decir las saca de la ‘línea de pobreza’ institucional (La PBS se encuentra por debajo de ella) y las mueve al segmento de pensiones de las mujeres que cotizaron entre 15 y 20 años en agosto de 2018. Y al grupo de mujeres que reciben pensión de vejez e invalidez  que a la fecha componen ese segmento les propone aumentar el monto que reciben mediante bonos por extensión de la vida laboral, bonos especiales para las mujeres de ‘clase media’, donde clase media sería haber conseguido la hazaña de cotizar 16 años, en un mercado laboral precarizado que empieza a redefinir sus lógicas de segmentación laboral en función de que tan precario e informal es el empleo. Tarea difícil si consideramos que para junio de 2018 más del 53,7% de las mujeres se encontraba  en los cinco tramos con menor tiempo cotizado.

Extiende la explotación de las y los trabajadores. Las bajas pensiones han normalizado que las personas que superan la edad de jubilar, deben continuar trabajando pese a recibir pensión. Es así como ha proliferado la contratación de ellas y ellos en trabajos de baja calidad y remuneración, los lugares más habituales son supermercados, servicios de limpieza, conserjerías, barrer calles o comerciando en la vía pública. Y si la vejez te pillo sin casa propia, peor aún la situación. Piñera propone entregar bonificaciones a las pensiones de las personas que aplacen la edad de jubilar. Acierta así a dos pájaros de un tiro: bajas pensiones y ‘extensión’ de la esperanza de vida. Pero las mujeres pobres que alcanzan los 90 años son muy pocas, eso se reserva para los sectores de altos ingresos. El proyecto va en línea con idea de legislar un estatuto laboral para adultos mayores. Estimula la sobreexplotación del trabajo ya no en una jornada diaria más intensa, sino que en una trayectoria laboral que se extenderá mucho más como porcentaje de la vida de las personas.

Amplia la discriminación y segregación de las y los trabajadores

La reforma agudiza la segregación de las y los trabajadores, al establecer bonificaciones para segmentos de trabajadores, estableciendo nuevas categorizaciones para lo que vendría a ser un trabajador/a de ‘clase media’, como aquel que logra cotizar 22 años si es varón y 16 años si es mujer, y que no superen las 25 UF mensual de pensión .Para la derecha clase media, vendrían a ser los sectores de trabajadores que poseen una mayor estabilidad del empleo, pero donde los salarios no alcanzan para generar ahorros previsionales suficientes para superar la frontera de una pensión promedio de 8,82 UF ($225.344)  a las mujeres y 11,38 UF ($312.733) de los hombres que vendrían a ser el promedio de pensiones de aquellos que consiguieron la meta tiempo cotizado. De acuerdo a Ciedess, en promedio las pensiones subirían $28.268 por mes, y sería más alta para las mujeres. Monto que a lo más sirve para cargar la Bip menos de un mes. La reforma viene a plantear por lo tanto que un factor decisivo para considerarse ‘clase media’ es la estabilidad del empleo.

Una reforma que es parte de los ajustes pro precarización del trabajo

En este segundo período de Piñera hemos observado un diseño global de políticas de ajustes hacia el mundo del trabajo y derechos sociales pensados para facilitar la acumulación y concentración del capital en el contexto de la mercantilización de los derechos sociales y de las reformas productivas que ya han empezado a arribar al país (como la automatización), la reforma previsional es así parte de un esquema político que se ha desplegado en una ofensiva frontal contra el empleo.

Una de sus dimensiones es avanzar en la disputa por el salario de las y los trabajadores expresado en la serie de medidas que ya ha anunciado, todas sus propuestas de ‘beneficios’ son cargadas al salario de las y los trabajadores: Reforma de Isapre al subir la cotización al 2/3 de sus afiliados varones para rebajarla al 1/3 de afiliadas mujeres. Ley de sala cuna ‘universal’ con carga al salario de ambos progenitores. Fonasa Plus que propone un incremento del 2% de la cotización para poder obtener mayor cobertura de prestaciones. Y finalmente la Reforma de Pensiones, que presiona a la baja los salarios, ya que como el 4% que imponen los empleadores es respecto del salario, en la medida que desciende este, es menor la cotización que tendrán que pagar.

Situación que además será reforzada por proyectos de ley que precarizan el empleo al fragmentar la jornada del trabajo: El estatuto joven, estatuto adulto mayor, estatuto campesino, permiten descienda aún más el nivel de los salarios para la población ocupada de esos tramos etarios, ya que serán sectores que al no cumplir con la jornada completa  recibirán pagos proporcionales a las horas trabajadas, para el caso de aquellos empleos que reciben el salario mínimo, el impacto de la reducción salarial será mayor.  La propuesta de extensión de la vida laboral de las y los adultos mayores funciona acoplada con el proyecto de estatuto adulto mayor y con la idea de que si la pensión no alcanza para vivir, mantenerse en el mercado laboral es la única opción.

La principal razón de las bajas pensiones de las mujeres van por el no reconocimiento del trabajo no remunerado y porque el empleo femenino está plagado de brechas y asimetrías. Por lo tanto la propuesta de Piñera no da respuesta real a las bajas pensiones ya que no se enmarca en un programa cuyo objeto sea aumentar el empleo protegido sino que todo lo contrario, porque tampoco se hace cargo del problema que representa la existencia del trabajo no remunerado, o de la doble jornada de trabajo que ejercen las mujeres, o del desgaste del cuerpo que implica la maternidad y crianza, que aceleran el envejecimiento, pudiendo incluso llegar a ser considerada trabajo pesado de acuerdo a las actuales definiciones de la legislación actual.

Piñera busca hablar a esa supuesta mujer de clase media, pero no se ha dado cuenta de que la precarización de la vida a llegado a tales niveles que no hay bono que pueda suplir esa precariedad, independiente del tipo de trabajo o salario, los antagonismos que existen entre la mercantilización de los derechos y la vida de las y los trabajadores han llegado a un punto en el cual la demanda de NO+AFP y su reemplazo por un Sistema de Reparto se convierten en el único camino viable.

¿Y ahora qué?

La Reforma Previsional estará tramitándose ‘meses’ en el senado, para el movimiento No+AFP no puede existir otra alternativa que el rechazo rotundo a la aprobación de esa propuesta. En los últimos días han aparecido iniciativas impulsadas por sectores del Frente Amplio y de la Nueva Mayoría planteando se divida en dos paquetes, una que aborda el Pilar Solidario y otra para el Pilar ‘Contributivo’, dividirlo implica apostar solo por que se apruebe el paquete de medidas del Pilar Solidario, ello implica que en realidad no hay reforma, ya que el alza del esquema del pilar solidario puede resolverse a través de la ley de presupuestos por ejemplo, algo que ya se ha hizo en enero de 2017.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP, actora que ha impulsado las movilizaciones, y que además ha desarrollado su propia propuesta técnica de reforma de pensiones, y que este último año ha levantado un proceso de participación desde las bases para construir una Iniciativa Popular de Ley a partir de su propuesta, le toca un escenario difícil. El proyecto de ley -que es muy probable esté casi todo el período de Piñera en el parlamento-, contará con el apoyo de la derecha y de los sectores liberales de la DC, PPD y probablemente del Partido Radical. Luego el PS ya ha planteado su apuesta por un sistema mixto (al cual probablemente se sumarán los DC, PPD y PR más progresistas), luego está la nebuloza de la bancada de diputados PC, donde si bien la CUT (también conducida por esta tienda) ha planteado desde este año su apoyo a la propuesta de la coordinadora ello no implica que eso se extienda a sus diputaciones.

Luego viene la bancada del FA, donde no hay que olvidar que parte de su programa era precisamente la propuesta de la coordinadora en materia de pensiones. Sin embargo el margen de instalación del Frente Amplio como el espacio desde el cual podrían haberse posicionado las propuestas de los movimientos sociales en el parlamento no ha tenido cohesión ni éxito, teniendo más relevancia los procesos de convergencia de los distintas organizaciones políticas que lo componen, así como sus disputas respecto de los nudos políticos  al interior de la franja. Lo que sí, si en este punto vemos que su bancada no se cuadra con la propuesta del movimiento social, quedará más que evidenciado que no es este el sector que articulará con vocación de victoria las luchas por los derechos sociales del pueblo trabajador.

Pero volviendo al movimiento No+AFP,  evidentemente el lobby parlamentario por si sólo será un ejercicio estéril, el movimiento surgió desde la movilización y ocupación de las calles, de qué modo sepa leer la coyuntura e ir conjugando una agenda de protesta que vaya acoplada con el pulso de las conflictividades que ya se han empezado a configurar a partir del segundo trimestre de este año dependerá en buena medida la posibilidad de poner en jaque el avance de la reforma.

El movimiento debiera buscar ocupar masivamente las calles en todo momento que el parlamento intentase avanzar, usando una política de asedio de masas a la institucionalidad, pero no solo en el carril de las pensiones, ya que no es solo un derecho social el que se ve amenazado, la derecha está avanzando en todas las dimensiones del trabajo y de la estructura productiva, y solo de igual manera será posible contrarrestar ese avance. Este es una de las dificultades del escenario, ya que la fragmentación de las organizaciones sociales y del mundo del trabajo, no favorecen por ejemplo formas avanzadas de lucha como la huelga o paro productivo.

Por otro lado pensamos que el rol que jugará el movimiento feminista será determinante, como bien ha señalado tanto Piñera como todos los diagnósticos, las bajas pensiones afectan mayoritariamente a las mujeres, somos al mismo tiempo más del 56% de las y los beneficiarios del sistema. Las mujeres organizadas se han sumado activamente tanto a la coordinadora, como a tender puentes entre esta y la Coordinadora Feminista 8M. Esta última se encuentra levantando actualmente en Encuentro Nacional de Mujeres que Luchan para el próximo 8 y 9 de diciembre en Santiago, desde ese espacio saldrá el programa de lucha con el cual se convocará a Huelga General el 8 de marzo, siendo la primera vez en décadas que las mujeres trabajadoras organizadas asumen este desafío. Si una de sus demandas centrales es el sistema de reparto y el rechazo a la reforma previsional de la derecha, sería un aliciente para la lucha contra las pensiones.

Otro desafío del movimiento será poder aunar las fuerzas de los sectores sindicalizados, esto en dos niveles, sumar al conjunto de centrales que existen y por otro lado convocar al conjunto de sindicatos que no adscriben a ninguna de ellas. Sobre todo si la coordinadora decidiese apostar por el llamado a Huelga.

Por último, el carácter de las reformas planteadas por Piñera para su ciclo nos obligan a tomar posición frente a debates no cerrados aún en los movimientos sociales, aspectos como la construcción de la unidad del movimiento social, que directrices ha de tener el trabajo de base dirigido hacia los sectores del pueblo que si bien sufren por las bajas pensiones no problematizan la relación entre ello y el actual sistema restándose así de cualquier forma de movilización, o que rol jugarán los sectores que se autodeclaran de izquierda en el parlamento. Del modo en que decantemos posiciones y seamos capaces de levantar un diseño político social global de respuesta a esta ofensiva del capital neoliberal en estos temas, dependerá en buena medida que podamos ya no resistir los embates del modelo, sino que iniciar el camino hacia conquistar condiciones de vida dignas para el pueblo trabajador.

[1] Fundación Cenda, Cenda rechaza reforma pensiones Piñera, Octubre 2018, www.cendachile.cl

[2] Superintendencia de Pensiones, Nuevas personas pensionadas y pensiones pagadas en el mes por tramos de años cotizados. Septiembre 2018. www.spensiones.cl

[1] OCDE https://data.oecd.org

[1] UF al 07 de noviembre  $27.450

[2]  Francois Chesnais, La mundialización financiera: Génesis, costo y desafíos. Editorial Losada, Argentina, 2001,  p 33

[3]  OCDE, Pension  Markets in Focus 2018, pág.8

    https://www.oecd.org/daf/fin/private-pensions/Pension-Markets-in-Focus-2018.pdf

Autor entrada: Convergencia Medios

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