Nuestra América tiene una pena

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”

Antonio Gramsci

Por Jose Carlos Flores

Nadie se imaginaría hace 5 años el cuadro actual que está viviendo Nuestra América respecto a los diversos procesos que la están cruzando. La tendencia mundial de sectores neo-conservadores en lo valórico y neoliberales recalcitrantes en lo económico, se ha ido consolidando.

Ya lo decíamos previamente, esta situación es un ejemplo del reordenamiento mundial del poder y las disputas al interior de los sectores dominantes, donde cada sector es clave para avanzar y hacer retroceder a sus adversarios en la conducción hegemónica de características globales.

Lo complejo de aquello es que han surgido sectores de clase que se representan abiertamente con un neoliberalismo totalmente militarizado, respuesta concreta que las clases dominantes están dispuestas a aceptar, ya que el afianzar algunas certezas en un escenario sumamente volátil es un capital que vale mucho en el mercado al parecer.

La guinda de la torta en este proceso es Brasil, donde el ex militar Bolsonaro, superó tanto en primera vuelta como en segunda, a los sectores de derecha más liberales, así como también a los sectores de izquierda tradicional liderados por el PT.

La imposibilidad real de superar los problemas estructurales del colonialismo-patriarcado-capitalismo en esta fase concreta, es sumamente evidente y podría dar pié a una nueva reconfiguración de algunos regímenes políticos donde la normalidad sea la excepcionalidad militar, en un proceso de decadencia en espiral del conjunto de los sectores que han liderado la acumulación del producto social, de manera dependiente a los ejes centrales del poder global.

Este asunto, sumado a las maneras en que se ha configurado el modelo mundial en Latinoamérica ligado a la extracción acelerada de materias primas, la deuda y el consumo de material chatarra; un American Way (estilo de vida estadounidense), donde el capital financiero y especulativo es la columna vertebral del modelo en Nuestra América. Proceso que además está siendo liderado por sectores de derecha dura o directamente militarista, donde los sectores que se mostraban como más liberales han sido hegemonizados claramente.

De igual manera, el proceso de corruptela es evidente a nivel general y eso ha golpeado con mayor fuerza a los sectores de centro izquierda, progresistas y de izquierdas. Esto sumado a la crisis de la iglesia católica y el alza de intervención más política desde algunos sectores evangélicos con una política anti-derechos humanos, principalmente, ligados al patriarcado, a los cuales se suman sectores de las clases populares que han sido desplazados por la globalización mundial, por diferentes tratados internacionales y el outsourcing productivo.

En paralelo podemos ver en la zona la disputa abierta en las Redes Sociales (RRSS) y su intervención en los procesos electorales, desde Facebook/Instagram y el WhatsApp como maquinarias de traspaso de agitación y desinformación, parte de una guerra comunicacional donde los canales de televisión, prensa tradicional y los propios partidos políticos han sido superados como correas trasmisoras de campañas contundentes, con cientos de miles de personas; lo que es ampliamente sobrepasado por los millones que diariamente se conectan por dichas redes sociales.

Uno de los casos concretos y recientes, fue en buena parte de Brasil, donde la reiterada intervención en FakeNews por parte de Bolsonaro vía RRSS, hizo parte de la maquinaria de propaganda aceitada y financiada por grandes capitales, teniendo consecuencias evidentes.

El problema de los sectores políticos de centro izquierda o izquierda tradicional, como dice Horacio Machado se traduce en que “el ciclo de los gobiernos progresistas en la región está definitivamente agotado; agotado y fracasado, al menos si hablamos de ellos en términos de sus posibilidades de generar o alentar condiciones de transformación de la dominación capitalista. En esos términos, estamos hablando de experiencias políticas absolutamente fallidas y caducas “… no hay condiciones macroeconómicas (ni internas ni externas) para intentar cierta re-edición del programa de “crecimiento con inclusión social” que caracterizó a dicho ciclo. Se trata de un programa que dio muestras de resultar estructuralmente perjudicial e inviable. La pretensión de ‘escapar’ de los males estructurales del capitalismo periférico-dependiente a partir de la profundización y aceleración de la matriz primario-exportadora -con el único matiz heterodoxo de una ‘gestión keynesiana’ de la renta extractivista-, se evidencia hoy a todas luces como un absurdo total; precisamente porque esa matriz extractivista es la marca de origen, el ADN constituyente y constitutivo de nuestra dependencia; la más profunda y pesada herencia colonial.”1

Este problema estructural se deberá tener en cuenta, cuando las señales de unidad desde la acción estén sólo centradas en el AntiFascismo (que se debe realizar) debiendo ser superadas rápidamente con propuestas que además establezcan como matriz y base organizativa la articulación de los movimientos populares con respuestas colectivas a problemas generales; donde la disputa de la moral y lo cultural sea central, que la construcción y defensa del poder popular, el poder comunal, la vinculación de las y los trabajadores respecto a la planificación y control de sus procesos reproductivos/productivos sean parte de los ejes generales, donde la capacidad de establecer circuitos de economía radicalmente distinta a la actual, donde el Anticapitalismo, Feminismo, Latinoamericanismo e Internacionalismo impregne el conjunto de la reproducción y producción social, además de la circulación general de las mercancías en una perspectiva emancipadora.

El duro realismo de estas tendencias mundiales de la lucha de clases deberían ser aprendizajes populares y de las y los trabajadores en general para ser alternativa desde abajo; generando espacios concretos, que permitan dar pasos hacia adelante; entendiendo que esta crisis general del modelo imperante por las disputas geopolíticas abrirán una posibilidad, donde la única manera de encontrar una salida general seguirá siendo un deber histórico de los Pueblos y la Clase Trabajadora del Mundo.


Autor entrada: Convergencia Medios

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