QUINTERO-PUCHUNCAVÍ | Las consecuencias de generar zonas de sacrificio

Equipo Editorial Convergencia Medios

Más de 200 personas fueron hospitalizadas por envenenamiento en la zona de Quintero y Puchuncaví. Una nube tóxica contaminó el aire con presencia de isobutano, metilcloroformo y nitrobenceno, todos ellos compuestos contaminantes asociados a hidrocarburos.

La zona de Quintero-Puchuncaví ha sido denominada como una Zona de Sacrificio, esto es, una zona destinada al desarrollo industrial y su consecuente contaminación, a costa de la salud de sus habitantes y de la protección del medio ambiente. A pesar de que las críticas se han dirigido principalmente hacia la Empresa ENAP, en esta zona funcionan distintas empresas contaminantes. En el sector Ventanas se encuentra la Terminal Oxiquim y las Centrales Termoeléctricas de Ventanas y Campiche (ambas de propiedad de AES Gener). En el sector de Puchuncaví se encuentra Codelco Ventanas, GNL de Oxiquim, Terminal ENAP Quintero y Planta GNL Quintero. En sector de Quintero encontramos Sonacol, Central Quinteros (de propiedad de Enel) y la Planta de tratamiento de aguas servidas de Esval. En total se ubican 15 grandes empresas que producen contaminantes químicos en la zona y afectan la vida de los aproximadamente 50.000 habitantes.

La contaminación en Ventanas se puede remontar a décadas atrás. En 1958 se construyó la termoeléctrica en Ventanas, de propiedad de Chilectra y en 1964 se construyó la Fundición Ventanas. La construcción del Parque Industrial en Ventanas tuvo sus consecuencias: en el año 1992 debido al alto nivel de contaminación del aire se aprobó el Plan de Descontaminación del aire en la zona, mientras que en 1994 el Ministerio de Agricultura declaró a Puchuncaví y Quintero como zona saturada de contaminación por anhídrido sulfuroso y material particulado.

Estas medidas serán insuficientes. Por el contrario, se fortalece la instalación de más industrias. En el año 2006 se instala la Central Termoeléctrica Nueva Ventanas; en 2008 se instala la Central Termoeléctrica Campiche y la Planta de lubricantes COPEC Loncura; en 2009 entra en funcionamiento GNL Quintero. En el año 2011 es la crisis ambiental producto de la presencia de metales pesados en alumnos de la Escuela La Greda, la cual tuvo que ser relocalizada.

De igual manera, tristemente célebres han sido los casos de trabajadores que luego de años de ejercer sus labores, terminan con altos índices de metales pesados en sus cuerpos, aquejados con enfermedades terminales: los llamados “hombres de verde”. Siendo por ende el pueblo quien paga los costos de una política de desarrollo fracasada.

Se han impulsado Planes de Descontaminación, pero han sido infructuosos. Mientras no se altere la forma de producción industrial basada en agentes contaminantes la población de Puchuncaví-Quintero seguirá sufriendo los efectos de la contaminación. Los responsables no son sólo las empresas estatales como ENAP y Codelco – que por cierto también tienen responsabilidades – sino todas las industrias de la zona que no cumplen con estándares para garantizar el derecho a la salud y a un medio ambiente libre de contaminación.

En definitiva, quienes deben ser sentados en el banquillo de los acusados, son el Estado de Chile, las empresas que operan en el sector y el modelo de desarrollo primario extractivista altamente contaminante que causa estragos no solo en esta zona, sino que a lo largo y ancho de nuestro país.

La comunidad de Quintero-Puchuncaví hace años viene denunciando y organizándose en torno a la demanda de un ambiente libre de contaminación, las autoridades y empresas han demostrado una total negligencia e inoperancia al respecto; es hora de que el Pueblo sea quien determine la política pública de salud y desarrollo a aplicar en el área, de lo contrario, seguiremos lamentando episodios como los de la semana recién pasada hasta que sea demasiado tarde.

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Autor entrada: Convergencia Medios

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