Mujeres y fútbol: Una alianza arraigada en la lucha social

Como una reacción a la reproducción constante de un modelo que les parece obsoleto, ya son muchos los colectivos, asociaciones o incluso mujeres que, de manera particular, han decidido hacer frente a una de las ideas que mejor reflejan la discriminación emanada de la cultura patriarcal: “el fútbol es solo para hombres”.

Por Gabriela Bustos Pereira

Comprendiendo este deporte como una rama transversal que, incluso puede ser entendida desde una dimensión colectiva, se vuelve necesario reflexionar en torno a lo que está sucediendo hoy, cuando mujeres de Chile y el mundo han decidido manifestarse dentro de un espacio que bien saben les pertenece. “Nuestro rol en el fútbol es muy importante, pero lamentablemente seguimos siendo invisibilizadas. Por lo mismo dentro de nuestra asociación habemos quienes trabajamos para que la recuperación de nuestro club, sea para todos y todas”, señala Daniela Tapia, Vicepresidenta de la Asociación de Hinchas Azules. “En nuestro caso nos caracterizamos por tener harta presencia de mujeres en la hinchada, eso merece ser reconocido, y me provoca mucho orgullo ver que a donde voy, hay cabras que ponen el aguante igual que todos, trabajando a la par, aunque su trabajo, lamentablemente, sigue siendo poco reconocido o enaltecido”, sostiene explicando que es esa misma razón la que las ha motivado a impulsar cambios mediante el trabajo activo en la comisión de género del club: Las Bulla.

En su caso particular, su pasión nace desde pequeña dada la cercanía con su padre y el fanatismo de éste. Según cuenta Daniela, ella lo acompañaba a ver y escuchar partidos de la U desde niña, generando un vínculo que fue creciendo con el paso de los años, hasta llegar a trascender a distintos aspectos. “Para mí la U, más que 90 minutos, es toda una vida”, define con determinación. De profesión Bióloga, la joven de 25 años trabaja activamente por recuperar el rol de su club. “El fútbol es a mi parecer una herramienta de transformación social muy importante, que llega a todas las clases sociales, por eso nuestras principales convicciones apuestan a que los cambios se pueden lograr desde ahí, apostando sobre todo a futuras generaciones. Lamentablemente no es el único espacio donde las mujeres somos invisibilizadas, ni el único en que somos víctimas del machismo diario, pero dentro de nuestra organización, apostamos a que con la recuperación del rol social, podremos generar cambios mucho más profundos”, explica.

Del otro lado de la vereda, pero con un objetivo similar, Ninoshka Piagneri trabaja en el área de Patrimonio y Cultura del Club Social y Deportivo Colo Colo. Desde esta perspectiva, sus críticas también apuntan al desconocimiento total que existe respecto al fútbol de mujeres. “Hace un tiempo leí en la prensa un artículo donde se indicaba que en los últimos años la mujer ha ‘aparecido’ en los espacios futbolísticos, como si nunca antes hubiese estado allí, invisibilizando por ejemplo a clubes como Aurora Porteña de Coquimbo, o los clubes de las Escuelas Normales en Chile, o el Dick, Kerr’s Ladies inglés, que tuvo un rol protagónico en el fútbol europeo durante la década del 30 y 40. En cambio la mujer deportista ha sido identificada en el soft sport como la natación, tenis, vóleibol e incluso básquetbol, si es que no traspasa su femineidad y pone en riesgo su cuerpo dispuesto para parir”, sostiene la Licenciada en Historia.

Si bien Ninoshka está consciente de que esa aparición a la que se hace mención, no se compara con el desarrollo del fútbol masculino, no deja de preguntarse por qué si la mujer competía en el rubro desde el siglo XIX, no tuvo el mismo impacto que tuvieron los hombres. Según señala, hay muchas hipótesis al respecto, pero desde su visión y por lo que ha leído del tema, el fútbol más que cualquier otro deporte, se ha construido históricamente como un espacio en el cual se ratifica la masculinidad, entendida como el espacio de competencia donde debe alcanzarse la victoria, individual y colectiva, como fin último. “Se presenta el ser hombre como una transmisión generacional, tanto en el ámbito estrictamente deportivo como en la barra, que se termina convirtiendo en un conjunto de personas que asumen un papel de reproductor de lo que pasa en el ‘campo de batalla’, y por ende ese papel tiende a homogeneizar al espectador colocándolo en iguales condiciones, incluso a nivel corporal, por lo que la mujer, en esa estructura, puede resultar ser un cuerpo incómodo. Por eso, más que actuar como tal en su diferencia corporal con el hombre, tiende a reproducir lo que hacen ellos, para que así la definan como un igual y la acepten en el grupo, manteniendo eso sí un rango inferior”, explica la profesional, señalando además que esa ratificación de masculinidad en los espacios futbolísticos no es ontológica a este deporte, sino que tiene que ver con el constante desplazamiento de la mujer en los espacios públicos, para reducirlas al espacio privado del hogar. Al respecto valora la formación que recibió en una niñez muy alejada de estereotipos, y muy vinculada al fútbol. Por lo mismo, recuerda con alegría cuando a los 9 años (en 1998) su papá la llevó por primera vez al Monumental. “Fue un partido contra Católica. En el entretiempo me regaló mi primera camiseta, la del Coto Sierra, y una bandera. Perdimos con dos goles en contra, pero si pudiese definir la felicidad, la resumiría en esos 90 minutos”, recuerda emocionada.

¡Chile sí va al mundial!

Entre las principales señales de discriminación que han quedado en evidencia durante el último periodo, destaca la cobertura desigual que se da a las selecciones femenina y masculina del fútbol del país, cuando es evidente que el alcance que tuvo en los medios la participación de las seleccionadas, no le llega ni a los talones a la que se da a los hombres usualmente. “Últimamente he visto a todos muy nostálgicos y llorando porque Chile no va al mundial, y es como ‘loco, Chile sí va al mundial’, ¿por qué nadie habla de eso?”, reclama Daniela Tapia.

Fernanda Pinilla

Pero quien realmente ha vivido esta diferencia abismal, es Fernanda Pinilla, Seleccionada Nacional. La joven está consciente de que la opinión que se generan las personas de las cosas, está determinada fuertemente por lo que reciben de los medios de comunicación, que a su juicio, tienen el poder de educar y culturizar (sin que ello implique necesariamente que lo hagan). “Aunque noto que a los medios les ha impactado bastante lo relacionado con la Copa América, siento que como en muchas otras áreas, no han hecho que esta relación mujer-fútbol se aborde de manera correcta. El éxito que nosotras obtuvimos ha generado mucho impacto social y mediático, están asombrados con lo que conseguimos, pero nadie ve el trasfondo que hay, y todo lo que costó. Porque no fue un año de preparación que tuvimos, sino que viene de antes. Se trata de cómo nosotras vivimos en esta invisibilización de la disciplina durante 10, 15 o 20 años, pero claro, ellos se han encargado de vender la idea de que el espacio de las mujeres se puede ‘ganar’ entre comillas, porque no me gusta mucho ocupar esa palabra, realizando actividades que rompan esquemas y estereotipos o cosas por el estilo. Pero no, esa concepción que tienen de la construcción mujer-fútbol no es la que yo espero”, explica con ímpetu Fernanda, que al respecto solo valora el hecho de que el tema se esté abordando hoy día.

Aunque todas tienen claro que los medios de comunicación influyen de manera significativa en la percepción que tienen las personas sobre esta relación, con pesar aceptan que lo más común en cada noticia en la que se aborda el tema, es que se haga reproduciendo lógicas patriarcales que lejos de visibilizarlas, las sesgan y estigmatizan. Retomando la comparación entre coberturas deportivas a mujeres y hombres, Daniela manifiesta su molestia por la forma en que distintos titulares se referían a las jugadoras de la selección, identificándolas con sus pares masculinos de acuerdo a sus roles y posiciones. “Me chocó mucho ver que había periodistas que buscaban comparar a todas, que quien era el Vidal, quien era el Alexis Sánchez de la selección, es cómo ¿de verdad? Loco, son jugadoras, tienen nombres y apellidos, sus propias características, ¿por qué no podemos empezar a levantar a nuestras ídolas?”, manifiesta. A lo anterior suma su disgusto por mensajes publicitarios que constantemente refuerzan la idea de que “a las minas no les gusta, o no cachan nada de fútbol”. Sin embargo, a su juicio, el que algunos medios sí se interesen en su trabajo, es una señal clara de que aunque sea en menor medida, sí existen avances.

Lenguaje misógino en los estadios

La mala utilización del lenguaje, surge como una de las principales barreras por derribar, y es que cada vez que se alude a “madres”, “monjas”, y “zorras” para referirse a jugadores/as y a sus hinchadas, se está violentando a un género, utilizando su naturaleza para denostar. Cuando se trata en cambio de potenciar figuras de manera positiva, surgen “El león”, “El Cacique”, “El capo de provincia”, dejando en evidencia el sexismo que surge de manera “inocente”, y que a la larga no es más que violencia de género, constatada a niveles desgarradores en la sociedad actual.

Una de las mayores muestras de que llegó la hora de dar fin a este modelo opresor, está en el levantamiento de comisiones de género dentro de los equipos más populares de Chile. Lo sabe bien Daniela que, junto a Las Bulla, ha realizado actividades de sensibilización, como fueron las dos exhibiciones en que presentaron el documental “Mujeres con pelotas”, en una jornada mixta y otra separatista; ambas con resultados fructíferos, que superaron sus expectativas.

Por su parte el CSD Colo Colo no se queda atrás. “Nuestro club es único por muchas razones. Una de las que más me llama la atención, es que uno de nuestros primeros estatutos diferenció lingüísticamente a los socios y las socias. Además por sus filas han pasado dirigentas, socias organizadas y destacadas deportistas. Seguir con esa tradición, aportando a nuestra visibilización, y disputándole el espacio al patriarcado, es un orgullo y un deber”, cuenta Ninoshka, explicando que ese mismo espíritu las llevó a iniciar hace algunos meses el trabajo de la Comisión de Género Rosario Moraga, que debe su nombre a la madre de David Arellano, mártir fundador del club, como una manera de homenajear el papel esencial que ella tuvo durante los primeros años de constitución de Colo Colo. Esta comisión, junto al colectivo Sangre Altiva, que lleva un par de años organizándose como espacio femenino, está trabajando actualmente en la construcción de un protocolo en temas de violencia de género, que busca erradicar el lenguaje sexista que se genera al interior del estadio.

Daniela Tapia

Lo anterior porque entre las señales negativas que rodean la disciplina, el lenguaje misógino ha de ser la que, por excelencia, normaliza y propaga un modelo machista. Tanto futbolistas como hinchas coinciden en que uno de los primeros acercamientos que se tiene con los clubes, está marcado por cánticos. “Todavía seguimos escuchando cantos que denostan al género femenino en todas o en la gran mayoría de las canciones, y no solamente dentro de la U, sino que dentro de todo el mundo futbolístico. Nuestros jugadores, a quienes muchos idolatran, o quizás idolatrábamos algunas, siguen siendo incapaces de darse cuenta que ellos siguen fomentando actitudes súper patriarcales y súper machistas, y eso también es deprimente”, explica Daniela. Para la joven, si bien hay camaradas que están tomando consciencia de esta realidad, y trabajando por cambiarla, es necesario entender que así como para algunos el proceso está comenzando, para otros ni siquiera llega aún. “Es parte del trabajo al que uno apuesta, y bueno, tampoco siento que debamos culpar a la gente que todavía no comienza a darse cuenta de esa realidad, porque todos venimos de una crianza y cultura súper machistas y creo que para todos y todas ha sido súper difícil despojarnos de ese tipo de cosas. Es un cambio lento, paulatino, diario, cotidiano, que cuesta mucho, pero que creo y espero que sea posible”, argumenta.

Pero más allá de condenar y cuestionar la utilización de dichos machistas, homofóbicos e incluso racistas en los clubes, ¿qué implicancia tiene el discurso sexista en la sociedad? Para la Seleccionada Nacional, la generación de prejuicios o estereotipos negativos aludiendo al género femenino, es grave. “O sea, yo estoy denigrando al hincha rival, menospreciándolo, pero como mujer, como si serlo fuera un objeto de la hinchada. Esto va generando que la gente vaya naturalizando esta práctica, tanto en el fútbol en sí, como fuera del ambiente deportivo, y vaya utilizando el lenguaje para enjuiciar, para ofender, para denigrar, para violentar a todas las personas, pero sobre todo a las mujeres”, señala Fernanda, que mediante su participación como zaguera de la selección, no hace más que reforzar el constructo social de la mujer como sujeto de derechos, capaz de habitar en cualquier ámbito que desee.

Lamentablemente, así como existen referentes que devuelven la esperanza, las trabas que han debido sortear históricamente las mujeres no se alejan mucho de la realidad actual. “Hace un par de meses por ejemplo, leíamos horrorizadas las justificaciones que desplazaron a Paula Navarro de su nominación como DT de Santiago Morning, y es que fútbol demuestra claramente la estructura patriarcal de la sociedad, porque aquí no importa el talento, ni los logros, ni siquiera si hiciste el mejor gol olímpico, si es que no te representas y alineas desde el plano de lo masculino”, cuenta Ninoshka. Por eso tiene claro el rol que se debe abordar como sociedad para cambiar esta realidad: “debemos transformarlo todo, todos los espacios. La revolución debe ser y será feminista”.

Derribando barreras

Entre demandas por el derecho a un aborto legal, libre, seguro y gratuito, una lucha constante por igualdad de sueldos y reconocimientos legítimos, y un movimiento por Ni Una Menos que se hace cada día más necesario, los diferentes clubes chilenos de fútbol, han decidido organizarse y demostrar que también tienen mucho por decir y aportar; así lo hicieron por ejemplo Las Bullas cuando repudiaron públicamente la portada del diario The Clinic que se mofaba del debate por el aborto en tres causales, utilizando a figuras de la Universidad de Chile bajo el lema “nadie puede ser madre si no quiere”.

“Personalmente creo que sí ha habido avances en participación femenina, en un espacio que es súper masculinizado, pero siento que han sido posibles porque nosotras mismas hemos decidido levantar la voz y hacernos presentes. Ha sido un trabajo duro y lo sigue siendo, es súper cuesta arriba, pero me alegra saber que cada día somos más las que estamos dispuestas a dar esa pelea”, declara Daniela.

La visión de Ninoshka es parecida, y a ello agrega que también se ha logrado que a nivel de hinchas hombres, el tema se esté discutiendo, s

Ninoshka Piagneri

e reconozca que gozan de privilegios, y se intenten erradicar ciertos comportamientos, siendo estos los primeros pasos de la transformación. “A nivel deportivo el desafío es mayor, ya que además de enfrentar un sistema cultural patriarcal, nos debemos enfrentar a su mejor aliado: el capitalismo. Para nadie es ajeno que el actual modelo del fútbol chileno de sociedades anónimas es nefasto para los clubes deportivos. Se destruye el fútbol profesional con la mirada empresarial de la rentabilidad y el traspaso constante de jugadores en detrimento de la formación, el amateurismo está bajo tierra y el fútbol de mujeres, a pesar de sus logros y de la Copa Libertadores de las Albas, ni siquiera es profesional. ¿Por qué CDF, que se supone que es el canal del fútbol chileno, no transmitió la Copa América de mujeres recién disputada?”, reclama.

Para la Vicepresidenta de la Asociación de Hinchas Azules, el panorama es el mismo. “Mi relación con la U surge desde niña, cuando comienzo a identificarme desde el minuto uno con ella, pero la relación directa que me lleva a ocupar el cargo que tengo hoy día, nace justamente por la necesidad que nosotros como hinchas vemos de recuperar nuestro club, que hoy en día está en manos de una sociedad anónima, que es básicamente una empresa, que solo ha contribuido a mercantilizar el fútbol en nuestro país, y que no nos ve de ninguna otra manera que como clientes. Tenemos claro que nuestro rol como hinchas no es ese, y que muy por el contrario, somos una parte fundamental”, sostiene Daniela.

Pero a la lucha que han comenzado a dar las hinchadas, se suma la cruenta realidad que enfrentan las jugadoras que, pese a estar alejadas por completo de las condiciones y sueldos exorbitantes que tienen los hombres, se mantienen firmes en el desarrollo del deporte de sus vidas. Para Fernanda Pinilla, a pesar de lo adverso que se torna el panorama, las expectativas son esperanzadoras, pues espera que las futuras jugadoras que se formen en el país, se desenvuelvan en un ambiente óptimo y bajo buenas condiciones. En su opinión esto es relevante porque en su caso al menos, la rigurosidad de su formación fue la que marcó la diferencia en la elite, a nivel competitivo.

“Creo que nos llevamos lo más difícil del fútbol, pero siento que si se hacen bien las cosas y se administra bien lo que está pasando hoy día, la lucha probablemente no sea tan desgastante como lo fue para nosotras durante mucho tiempo. Espero que lo que hicimos deje frutos y hartas señales de cómo hacer las cosas para generar un buen plantel de jugadoras futuro. Creo que va a seguir siendo difícil, por toda la construcción social que tiene el fútbol, que más que un deporte en Chile y el mundo, es un espacio bien masculinizado. Acá lo va a seguir siendo si es que no cambiamos la mentalidad machista que nos gobierna”, sostiene Fernanda. Pero lejos de tener una mirada pesimista, y desde su experiencia como mujer, futbolista, feminista, Licenciada en Física y estudiante de doctorado, tiene claro que sí se puede combatir el sinfín de prejuicios patriarcales que predominan en el país. ¿Qué hacer para acabar con ellos? Su respuesta es simple, pero firme: seguir. “Mientras las cosas no cambien, esta lucha tendrá que seguir existiendo, y aquí vamos a estar, cambiando ideas y cambiando mentes, sin rendirnos jamás”, concluye.

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Autor entrada: Convergencia Medios