Diversas organizaciones envían carta a Piñera en contra del Estatuto Joven

A continuación compartimos la carta que diversas organizaciones sociales y sindicatos enviarán al Presidente Sebastián Piñera, manifestando su rechazo al Estatuto Joven propuesto por el Gobierno.

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Santiago, 26 de julio de 2018

Señor

Sebastián Piñera Echeñique

Presidente de la República de Chile

Presente

Las organizaciones sindicales, estudiantiles, gremiales, y sociales abajo firmantes declaramos lo siguiente:

 

1.      Nuestro rechazo absoluto al proyecto de ley que crea el contrato laboral del estudiante trabajador, conocido como Estatuto Joven, actualmente Contrato Especial para Jóvenes, por precarizar las condiciones de vida de miles de jóvenes de nuestro país que deben estudiar y trabajar para sobrevivir y asegurar su subsistencia y permanencia en la educación superior que hoy no es garantizado por el Estado.

2.     El proyecto aprobado recientemente por la Cámara de Diputados y que en los próximos días será discutido por el Senado, es un mecanismo para aumentar la flexibilización laboral que no garantiza la compatibilidad entre estudio y trabajo. En lugar de ello, deja en manos del empresario la distribución de la jornada laboral, la cual puede ser fragmentada innumerables veces sin considerar las necesidades académicas del trabajador/a, dada la desigualdad propia de la relación laboral entre éste/a y su empleador. Esta idea matriz jamás ha sido una necesidad propia de quienes estudiamos o trabajamos, sin que existan datos empíricos, estadísticos o lógicos que avalen esta idea. Y lo cierto, es que ninguno de los beneficios fiscales asociados a este proyecto, requerían de la suscripción de un contrato más flexible, sólo de la voluntad de su Gobierno.

3.     Por todo aquello, entendemos que este proyecto será la punta de lanza para impulsar nuevos proyectos de ley que modifiquen derechos mínimos de los trabajadores a costa de la precarización de su vida, con la excusa de la “flexibilidad laboral” y de compatibilizar sus “supuestas” necesidades con el trabajo. Las próximas personas afectadas – en palabras del propio Ministro del Trabajo – serán los adultos mayores y las mujeres que tengan a cargo el cuidado personal de sus hijos e hijas. Esto consolida la tendencia de la legislación laboral desde la Dictadura hasta la fecha, que tiene como eje la flexibilización laboral a costa de mayor precarización del empleo y de las condiciones de vida de las trabajadoras y trabajadores.

4.     El proyecto de Estatuto Joven también tiene otra serie de medidas perjudiciales para las y los estudiantes trabajadores de nuestro país, tales como la posibilidad de que el empleador imponga al trabajador la renuncia a los descansos dominicales y de días festivos; el no pago de licencias médicas en caso de que el empleador no pague las cotizaciones de salud -incluyendo el pre y post natal-; y deja un vacío sobre el derecho a vacaciones pagadas. Asimismo, la fragmentación de la jornada laboral disminuirá la calidad de vida y el rendimiento académico de estos trabajadores y trabajadoras, aumentando los años de estudios y con ello su deuda universitaria. En definitiva, esto generará un incentivo al empresariado para que despida trabajadores amparados en normas generales y contrate estudiantes trabajadores más flexibles y con menos derechos.

5.     Su proyecto no garantiza el derecho al trabajo y a la educación de los estudiantes, sino que aumenta las ventajas de los empresarios, principalmente del comercio, a costa de la precarización de la vida de los estudiantes en puestos de trabajo de alto nivel de prescindibilidad y nulo poder de negociación. Perfectamente, si tuviera la voluntad de fomentar la compatibilización de las responsabilidades laborales y académicas de todos quienes estudian y trabajan, bastaba con mantener la figura del contrato a tiempo parcial y reconocer ciertos derechos que beneficien/protejan a jóvenes estudiantes en general, y no otorgarle beneficios a cambio de una restricción de derechos. O bien, generaría las condiciones tales que el/la estudiante no tuviera la necesidad de trabajar mientras estudia, tal como lo hicieron la mayoría –si es que no todos- sus ministros.

6.     Adicionalmente, la informalidad es difícilmente una elección del trabajador/a, sino una imposición de quien emplea. Esta iniciativa no reducirá la informalidad que trágicamente viven miles de jóvenes, primero porque sólo se hace cargo de quienes estudian y porque sólo será empleada en empresas con relaciones ya formalizadas (como el retail y servicios), sustituyendo los puestos de trabajo menos flexibles. La informalidad seguirá operando mientras no existan planes de fiscalización nacional efectivos y multas con la fuerza suficiente para obligar a estos empleadores a respetar la legislación.

Autor entrada: Convergencia Medios