La justicia que llega tarde no es justicia

Esta semana el Ministro en Visita, Miguel Vásquez, condenó a 9 delincuentes –del Ejército de Chile (r)– por el asesinato y secuestro de Víctor Jara y Littré Quiroga, 45 años después de los hechos. Los periódicos nacionales han utilizado como titular: “La justicia tarda, pero llega”. Pero, ¿podemos llamar a esto justicia?

Javier Pineda

A Victor Jara y a Littré Quiroga los asesinaron después del golpe militar. A Víctor lo fueron a secuestrar desde la Universidad Técnica del Estado, actual USACH, espacio educativo donde se desempeñaba como maestro. A Littré lo fueron a buscar a la Dirección de Prisiones, aprovechándose de su voluntad de entregarse al conocer que era requerido como uno de los 10 más buscados por un bando del Dictador.

A Víctor lo torturaron. Quebraron sus manos para burlarse e impedir que volviera a tocar la guitarra. Le reventaron la mandíbula con una culata de escopeta. Innumerables golpes y vejámenes. Lo acribillaron: 44 tiros para acallar su canto. A Littré también lo torturaron y lo sometieron a innumerables golpes y vejámenes. Lo acribillaron con más de 20 tiros en “nombre del golpista Viaux”. Ambos fueron llevados al Estadio Nacional. Sus cuerpos desnudos fueron arrojados en las cercanías del Cementerio General, donde fueron encontrados por pobladores del sector, quienes los limpiaron y anunciaron su defunción, llevándolos al Servicio Médico Legal donde pudieron ser reconocidos.

45 años hubo que esperar para que una sentencia permitiera que los responsables de dichas atrocidades “pagaran”. La condena recae sobre ocho cobardes: Hugo Sánchez Marmonti, Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana, Hernán Chacón Soto, Patricio Vázquez Donoso y Rolando Melo Silva.

De estos nueve, ocho fueron condenados a 15 años y un día de prisión por el asesinato de ambos militantes y 3 años y un día más por el delito de secuestro. Uno de ellos fue condenado sólo a 5 años y un día, más 61 días de prisión por encubrimiento de dichos delitos.

¿Podemos hablar de justicia cuando la sentencia llega 45 años después? ¿Podemos hablar de justicia cuando tenemos condenas que son equivalentes a algunas condenas actuales por robo con intimidación? ¿Podemos hablar de justicia cuando innumerables autores y cómplices de estas violaciones de derechos humanos son hoy parte del Gobierno y siguen dirigiendo al país?

En nuestro país reina la impunidad. Y en estos casos, muchas veces nos acercamos al concepto de “impunidad biológica”: las víctimas se mueren sin justicia, los delincuentes se mueren sin condena.

Es difícil definir qué es justicia, pero es claro que no podemos llamar justicia a una sentencia de un tribunal, aún cuando establezca condenas e indemnice civilmente a las víctimas. La “justicia que llega tarde” no es justicia. La vida podrá ser eterna en 5 minutos, pero la justicia no puede llegar después de 45 años.

Autor entrada: Convergencia Medios