Bitácora de la movilización feminista en la Universidad de los Lagos

Comenzaba el mes de mayo y una serie de movilizaciones feministas comenzaban a sacudir la vida universitaria y al movimiento estudiantil desde una decena de centros de educación superior, y es que los casos de acoso y abuso sexual presentes en varias universidades de Chile ya no admitían más la naturalización o pasividad dentro de las comunidades educativas. En ese escenario, de surgimiento de malestar y movilización, es que nuestros espacios organizativos y de discusión (asambleas estudiantiles) en la Ulagos no tardaron en asumir la necesidad de levantar procesos que abrieran plataformas de reflexión, cuestionamiento y denuncia frente a situaciones presentes en nuestra universidad. ¡Había que pasar de la contemplación del movimiento a ser parte de este!

Victoria Arriagada

Fue así que los días 8 y 10 de mayo las y los estudiantes decidieron y luego ratificaron la voluntad de sumarse a la emergente movilización nacional –el mayo feminista– mediante una paralización indefinida de actividades.

Rápidamente la movilización dio paso a la creación de nuevas formas organizativas inéditas en la reciente historia del movimiento estudiantil en la Ulagos Osorno. Las asambleas de mujeres como espacios amplios de deliberación, decisión, confianza y conducción política fueron sin duda las manifestaciones más potentes en este proceso. Estas se iban retroalimentando desde asambleas generales, manifestaciones callejeras, foros, encuentros de mujeres trabajadoras y pobladoras de Osorno.

Los procesos de organización dieron paso a una etapa de reconocimiento de las violencias patriarcales presentes en la sociedad y en específico en nuestra universidad, abriéndose una serie de casos de denuncias principalmente por hostigamientos y acoso sexual hacia estudiantes y trabajadoras. Fue en dicha etapa que como movimiento feminista estudiantil resolvimos la necesidad de no solo contar con mecanismos de prevención y sanción frente a estos casos, sino también el luchar por una agenda programática que se haga cargo de una más amplia gama de dimensiones de la vida universitaria y que a la vez se vinculen con demandas y programas históricos del movimiento estudiantil de nuestra universidad.

Se trataba de cuestionar no solo la institucionalidad y su carencia de reglamentos disciplinarios o protocolares en caso de violencia machista, sino de asumir que dimensiones como el currículo educativo, las condiciones laborales o la misma infraestructura y ordenamiento físico y administrativo de la universidad, estaban al servicio de una lógica educacional que tiene en el capitalismo patriarcal sus principales bases de reproducción. Se destacó además la necesidad de volver a cuestionar la forma organizativa autoritaria y patriarcal de la Ulagos, la que respaldándose en un estatuto orgánico que solo representa a una minoría de académicos margina de las decisiones a cientos de estudiantes y trabajador@s.

Ya en la toma feminista mixta -que había comenzado el 17 de mayo- pudimos dar pie a espacios de reflexión en donde logramos traducir los puntos programáticos antes referidos, en demandas concretas tanto en perspectiva nacional como local.

Luego de pasado el encuentro nacional de mujeres autoconvocadas y debido a la incapacidad de construir un programa nacional de demandas para presentar contra el ejecutivo como movimiento estudiantil feminista, la movilización asumió rápidamente un proceso de repliegue hacia lo local, elaborándose un petitorio que constaba de cinco ejes programáticos (institucionalidad libre de violencia machista, democracia universitaria, currículo, bienestar e infraestructura y condiciones laborales), el cual fue presentado a rectoría, por nuestras representantes.

Las negociaciones, que asumieron nuestras voceras, todas ellas compañeras pertenecientes a espacios organizativos feministas de la propia movilización (principalmente de la vocalía de género y de la asamblea de mujeres) se llevaron a cabo los días lunes 25 y martes 26 de junio (sumándose el segundo día compañeras de la Ulagos Puerto Montt), logrando una serie de avances relevantes para el movimiento local universitario, entre ellos destacamos:

  • La creación de una dirección de asuntos de género con participación triestamental permanente.

  • La apertura de un periodo de modificación del reglamento de disciplina contra la violencia de género en la Ulagos, modificaciones que estarán a cargo de una comisión triestamental.

  • La próxima apertura de instancias de socialización y deliberación estamentales y triestamentales para establecer metodologías y objetivos frente a la necesidad de cambio estatutario.

  • El reconocimiento y aprobación de los periodos de pre natal para estudiantes madres y periodos posnatal para estudiantes padres y madres.

  • Reconocimiento del nombre social de estudiantes transgénero y/o disidentes en aspectos de índole interno en la universidad.

  • Planificación triestamental de seminarios y cátedras feministas.

Conscientes de que estos avances no son ni serán los cambios que nos permitirán transformar radicalmente nuestra universidad en una institución libre de violencia machista, democrática (gobernada mediante un co-gobierno) y al servicio del pueblo trabajador, estamos seguras que representan un importante avance del movimiento feminista universitario y sin duda una potente señal del movimiento estudiantil en un escenario político marcado por la vuelta al gobierno de la más férrea derecha.

Será con lucha, organización y programa que demostraremos que el único feminismo revolucionario es el feminismo construido desde el pueblo, desde las trabajadoras, estudiantes y pobladoras unidas contra las condiciones de la vida indignas que produce este sistema capitalista-patriarcal.

Autor entrada: Convergencia Medios