El aprovechamiento de la derecha sobre las demandas de las mujeres

Paulina Gutierrez, Defensoría Popular de Trabajadoras y Trabajadores (DPT)

El día de ayer, Sebastián Piñera anunció con bombos y platillos en cadena nacional la denominada “Agenda Mujer”, que incluye un pack de medidas a impulsar para, supuestamente, promover la igualdad entre hombres y mujeres y marcar el inicio de una “tolerancia cero” contra toda forma de violencia hacia las mujeres. El discurso, iniciado por el mea culpa, el llamado al diálogo y las alabanzas hacia el movimiento de mujeres, fue la parafernalia perfecta para intentar hacernos caer en la trampa: usar las demandas de las mujeres como una forma de robustecer un sistema que privatiza todas las esferas de nuestras vidas, que nos posiciona como meros objetos para las ganancias de unos pocos, que lucran con nuestras necesidades más básicas, como es la salud, educación y subsistencia (trabajo).

Y en este sentido, hay al menos dos anuncios de los realizados por Piñera, que nos deben llamar a encender nuestras señales de alerta frente a los movimientos del Ejecutivo: el derecho a sala cuna universal, financiado por todos los trabajadores y trabajadores y la eliminación de las diferencias en los planes de salud privada.

Con respecto a la modificación en materia del derecho a sala cuna, resulta preciso señalar que actualmente la ley establece que el empleador está obligado a proveer y solventar el acceso a sala cuna, cuando existan en la empresa al menos 20 mujeres trabajadoras, con hijos menores de 2 años. Una de las críticas que se ha planteado desde las asociaciones sindicales, es que este derecho resulta sumamente restrictivo y mantiene el sesgo machista de que son las mujeres quienes deben cargar con la tarea del cuidado de los niños y niñas. Por esto, una de las demandas que se ha impulsado desde los sindicatos y asociaciones, es que este derecho no dependa de la diferencia de sexo y se garantice como un sistema de acceso universal. Asimismo, anunció que el Gobierno recogería esta demanda y plantearía el derecho a sala cuna universal, pero –y aquí está la trampa- este sería financiado por los trabajadores y las trabajadoras. Es decir, se libera al empleador de financiar el acceso a sala cuna de sus trabajadores ¡Qué mejor noticia para el empresariado!: Sala cuna para todos y todas, así más personas pueden sumarse a la mano de obra, les pagan poco (con el sueldo mínimo no se supera la línea de la pobreza y más del 50% de las personas reciben este monto) y más encima, no tiene que sumar un solo costo a su producción, sino que este gasto se traspasa a los propios trabajadores y trabajadoras. El Estado, nuevamente, asegurando las ganancias de las empresas, en perjuicio de la clase trabajadora.

Por otro lado, durante la transmisión en cadena nacional, se anunció que también se realizarían modificaciones a la regulación del sistema de salud privado (ISAPRES), a fin de “terminar con las diferencias injustificadas de precios de planes de salud, que perjudican a las mujeres, y muy especialmente, en edad fértil”. Actualmente, los planes de ISAPRE para mujeres entre 30 y 34 años, son un 179% superior a los que acceden los hombres, cuestión que se justifica exclusivamente por estar en edad de mayores posibilidades de embarazo.

Al finalizar la jornada, el presidente develó las reales intenciones de esta medida: aumentar los planes de ISAPRE para los hombres de estas edades. La solución propuesta por el Ejecutivo, sólo busca resguardar el negocio inescrupuloso que realizan las ISAPRES, buscando implementar mecanismos para aumentar los planes que pagan los hombres y así “nivelar la cancha”. Durante el año 2017, las ganancias de las ISAPRES se elevaron por sobre los 70 mil millones de pesos, representando un incremento del 40,6% con respecto al año 2016, todo a costa de un sistema de salud discriminatorio, que se aprovecha de los momentos de mayor vulnerabilidad de las personas para amasar inmensas sumas de dinero. Este es el sistema que Piñera busca alimentar, a costa de aumentar los gastos de familias que escasamente logran llegar a fin de mes con los sueldos de miseria que reciben y a costa de manosear las demandas de igualdad levantadas por el movimiento de mujeres ¿Por qué, en vez de cuidar el bolsillo del empresariado, nos preocupamos de generar un sistema de salud público, con acceso universal, sustentado en los principios de igualdad y solidaridad? Porque eso implicaría el enojo de esos poderosos, esos que han financiado campañas y partidos políticos, esos que han moldeado un país completo a medida de sus intereses individuales y mezquinos.

Otras medidas de las anunciadas son igualmente criticables. La ampliación del programa 4 a 7, para asegurar el cuidado de niños y niñas después del término de la jornada escolar, garantizando así que las mujeres puedan mantenerse en sus puestos de trabajo. Medidas que demuestran que el único interés de la alianza político-empresarial, es que las personas que forman la clase trabajadora, puedan mantenerse produciendo y produciendo, sin importar su descanso o si tienen la posibilidad de desarrollar una vida familiar sana ¿Por qué no podemos acortar la extenuante jornada laboral que hay en Chile y así esas madres y esos padres puedan compartir con sus familias?

Nada se dice respecto a la modificación del subsidio pre y post natal, que actualmente excluye a la gran mayoría de las mujeres trabajadoras, operando sólo si se estaba trabajando como dependiente, 3 meses antes del embarazo. En el caso de las trabajadoras independientes (dentro de ellas, las trabajadoras a honorarios) se requiere estar pagando un plan de ISAPRE o haber cotizado 6 meses en FONASA y tener cotización de AFP 3 meses previos al embarazo. Sin estos requisitos, no hay subsidio. Se calcula que existen cerca de 20.0000 embarazos y nacimientos que no se encuentran cubiertos por este subsidio ¿de qué protección a la maternidad estamos hablando?

Un montón de otros vacíos y críticas pueden encontrarse en la famosa Agenda Mujer, pero la interpelación que debería realizarnos los anuncios de Piñera es que el movimiento de mujeres requiere elaborar un programa que incluya las demandas que se han levantado por años, desde diversos sectores. Sólo si actuamos en conjunto, las estudiantes, profesoras, pobladoras y vecinas, trabajadoras en general, podremos elaborar una hoja de ruta que nos permita guiar nuestra lucha por la erradicación de todas las formas de violencia y discriminación que vivimos las mujeres en una sociedad profundamente machista. Y, si lo que queremos es terminar con todas aquellas formas de dominación que nos despojan del derecho a vivir dignamente, entonces urge una perspectiva anticapitalista para el movimiento de mujeres. Es necesario comprender que los problemas que afectan a las mujeres, son expresiones de un sistema que se sustenta en la dominación, que nos mira como objetos, mano de obra y no como personas.

Para este gobierno, la “solución” a los problemas de género, pasan por introducir más mercado, más explotación.

¿Cuál es nuestra solución? Feminismo de clase y popular.

Autor entrada: Convergencia Medios